Sobreviviendo
Entramos en el mes de marzo y estamos en el segundo domingo de cuaresma, y en el Panamá actual sobrevivimos en medio de muchas incógnitas y en espera de lo que va a suceder.
Impresiona el discurso optimista del señor Presidente jugando con los porcentajes positivos tanto en el crecimiento de la economía como en la disminución de la desocupación. Es lógico que afirma sus ejecutorias que sin duda existen, pero como gobernar es distinto de la campaña política, nunca vas a quedar bien, porque existen muchas preocupaciones.
Se habla y no se habla de la posible venida del ex general Manuel Antonio Noriega, ("born again christian", cristiano nacido de nuevo) y todos los interrogantes que consigo sólo mencionar su nombre despierta. En broma y en serio, muchos afirman que irían a recibirlo como un héroe. Otros no saben qué decir.
Se discute y no se acepta que exista la Ley Faúndes para unos y no para otros cayendo en las disquisiciones y bizantinismos mentales que en otra época eran típicos y criticados de la filosofía escolástica, "lis de verbo" al decir que una cosa es ser asesor, otra consejero, otra consultor la otra servidor profesional, pero recibiendo un jugoso salario del Estado y no se sabe por qué funciones. Parece que ya se hizo claridad.
Se trae desde Argentina a un especialista para que nos ayude con su ciencia química a estudiar la presencia del veneno en los tejidos y órganos de los compatriotas fallecidos, y el científico de salida, con prudencia, advierte que es difícil por muchos factores detectar lo que se trata de esclarecer; sin embargo, han estado tratando y se le han adjudicado fondos para que el esfuerzo salga adelante. Como que no nos hagamos ilusión de que todo se va a aclarar
Mucho se ha comentado la asignación de los tres millones a los carnavales haciéndolos oficiales, cuando en el pasado los organizaba la empresa privada. Contradictoriamente y hoy tenemos que llamarlo fenómeno cultural, la gente que carnavalea, lo hizo a placer; pero ahora se han vuelto un mar de críticas a la manera como se empleó el dinero adjudicado. Comieron de la pera y están hablando de ella. El Carnaval se le casa con el desarrollo del plan turístico. No todas las ciudades de América Latina tienen que celebrar los carnavales; sin embargo, entre nosotros se considera como parte casi esencial de nuestra idiosicransia y muchos pensamos que no lo es, sino un mal menor que tenemos que tragarnos todos los años, viendo cómo se fomenta la ociosidad , la pérdida de tiempo, relajamiento de las costumbres y del vestido, y un riesgo de la vida, así como las consecuencias proverbiales de enfermedades sexuales y de descalabros en el uso del dinero.
En el ambiente se habla del "boom" de la construcción. La construcción es un indicador del estado económico del país. La gente mal acostumbrada quiere ver los beneficios ya e ironiza respecto de lo que se espera de ello y a quién beneficiará tanta bonanza. Sin embargo, existe la promesa de que aumentarán las oportunidades para trabajar, aliviando así el mal social de la desocupación, y de esa manera erradicando la pobreza que es una de las metas del Diálogo por el Desarrollo del país. Por otro lado, queda la preparación de los panameños para conseguir trabajo no sólo en el boom de la construcción sino, sobre todo, en el proyecto de la ampliación del Canal.
El boom y todas estas oportunidades que pareciera que no son castillos en el aire, esperamos no sean "pro mundi beneficio", sino "pro panamensium beneficio", para beneficio de los compatriotas que quieren superarse y no que están esperando que le lleven su cheque al sofá, por no hacer nada.
En la atmósfera ciudadana existe la preocupación por la evolución de la aprobación de los Códigos Penal y Procesal. Ya hubo unas sesiones extraordinarias y luego del gasto que supuso todo ese debate, y se concluyó con el traslado de la discusión para las reuniones ordinarias de la legislatura. Existe una falta de credibilidad de que se progrese positivamente, sobre todo cuando se habla de prescripción de un año para personas acusadas de enriquecimiento ilícito mientras estuvieron en cargos de gobierno, y de otras prescripciones, todas ellas orientadas a proteger a personas que se encuentran en funciones.
Finalmente, se aproxima el inicio del año escolar, y se oyen ya tambores de guerra; ojalá transcurra mejor que el año pasado. Que la realidad de las huelgas sea una cosa del pasado y que los alumnos no pierdan ni días, ni horas de clases, a fin de que mejore la educación que tanto necesitamos.
Sobrevivamos.
Impresiona el discurso optimista del señor Presidente jugando con los porcentajes positivos tanto en el crecimiento de la economía como en la disminución de la desocupación. Es lógico que afirma sus ejecutorias que sin duda existen, pero como gobernar es distinto de la campaña política, nunca vas a quedar bien, porque existen muchas preocupaciones.
Se habla y no se habla de la posible venida del ex general Manuel Antonio Noriega, ("born again christian", cristiano nacido de nuevo) y todos los interrogantes que consigo sólo mencionar su nombre despierta. En broma y en serio, muchos afirman que irían a recibirlo como un héroe. Otros no saben qué decir.
Se discute y no se acepta que exista la Ley Faúndes para unos y no para otros cayendo en las disquisiciones y bizantinismos mentales que en otra época eran típicos y criticados de la filosofía escolástica, "lis de verbo" al decir que una cosa es ser asesor, otra consejero, otra consultor la otra servidor profesional, pero recibiendo un jugoso salario del Estado y no se sabe por qué funciones. Parece que ya se hizo claridad.
Se trae desde Argentina a un especialista para que nos ayude con su ciencia química a estudiar la presencia del veneno en los tejidos y órganos de los compatriotas fallecidos, y el científico de salida, con prudencia, advierte que es difícil por muchos factores detectar lo que se trata de esclarecer; sin embargo, han estado tratando y se le han adjudicado fondos para que el esfuerzo salga adelante. Como que no nos hagamos ilusión de que todo se va a aclarar
Mucho se ha comentado la asignación de los tres millones a los carnavales haciéndolos oficiales, cuando en el pasado los organizaba la empresa privada. Contradictoriamente y hoy tenemos que llamarlo fenómeno cultural, la gente que carnavalea, lo hizo a placer; pero ahora se han vuelto un mar de críticas a la manera como se empleó el dinero adjudicado. Comieron de la pera y están hablando de ella. El Carnaval se le casa con el desarrollo del plan turístico. No todas las ciudades de América Latina tienen que celebrar los carnavales; sin embargo, entre nosotros se considera como parte casi esencial de nuestra idiosicransia y muchos pensamos que no lo es, sino un mal menor que tenemos que tragarnos todos los años, viendo cómo se fomenta la ociosidad , la pérdida de tiempo, relajamiento de las costumbres y del vestido, y un riesgo de la vida, así como las consecuencias proverbiales de enfermedades sexuales y de descalabros en el uso del dinero.
En el ambiente se habla del "boom" de la construcción. La construcción es un indicador del estado económico del país. La gente mal acostumbrada quiere ver los beneficios ya e ironiza respecto de lo que se espera de ello y a quién beneficiará tanta bonanza. Sin embargo, existe la promesa de que aumentarán las oportunidades para trabajar, aliviando así el mal social de la desocupación, y de esa manera erradicando la pobreza que es una de las metas del Diálogo por el Desarrollo del país. Por otro lado, queda la preparación de los panameños para conseguir trabajo no sólo en el boom de la construcción sino, sobre todo, en el proyecto de la ampliación del Canal.
El boom y todas estas oportunidades que pareciera que no son castillos en el aire, esperamos no sean "pro mundi beneficio", sino "pro panamensium beneficio", para beneficio de los compatriotas que quieren superarse y no que están esperando que le lleven su cheque al sofá, por no hacer nada.
En la atmósfera ciudadana existe la preocupación por la evolución de la aprobación de los Códigos Penal y Procesal. Ya hubo unas sesiones extraordinarias y luego del gasto que supuso todo ese debate, y se concluyó con el traslado de la discusión para las reuniones ordinarias de la legislatura. Existe una falta de credibilidad de que se progrese positivamente, sobre todo cuando se habla de prescripción de un año para personas acusadas de enriquecimiento ilícito mientras estuvieron en cargos de gobierno, y de otras prescripciones, todas ellas orientadas a proteger a personas que se encuentran en funciones.
Finalmente, se aproxima el inicio del año escolar, y se oyen ya tambores de guerra; ojalá transcurra mejor que el año pasado. Que la realidad de las huelgas sea una cosa del pasado y que los alumnos no pierdan ni días, ni horas de clases, a fin de que mejore la educación que tanto necesitamos.
Sobrevivamos.