Solemnidad del Corpus
En Panamá, si como en todas nuestras luchas por cualquier cosa, tenemos la tendencia de hiperbolizarlo todo; ahora que se propuso la ley del inglés, como segunda lengua oficialmente, se ha armado toda una tremolina, aun cuando de hecho nuestro castellano esté plagado de anglicismos, sin embargo, en el interior y en otros círculos culturales folclóricos, se habla de la fiesta del Corpus, palabra latina que significa cuerpo. ¿ El cuerpo de quién? El origen hay que tomarlo en el contexto cristiano católico. Al decir Corpus con mayúscula nos estamos refiriendo al sagrado cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo resucitado, porque ya no puede morir más, pero que se quedó en el Sacramento Eucarístico de Cuerpo y Sangre bajo las apariencias de Pan y Vino. Es una celebración netamente católica.
Esta fiesta se comenzó a celebrar en Lieja en 1246 y fue extendida a toda la Iglesia Occidental por el Papa Urbano IV en1264, teniendo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, digna de ser adorada. Con esta adoración alabamos y damos gracias al Señor, que dijo: "Yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos"
Jesús acompaña a su Iglesia a través de los siglos y la conforta con el alimento eucarístico. En la liturgia de la palabra concretamente la primera Lectura tomada del Deuteronomio 8,2: " Te alimentó con el maná, que tú no conocías, ni conocieron tus padres " y en la segunda lectura en la primera a los Corintios 10,16 al17 "El pan es uno y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo".
Por el sacramento de la Eucaristía, Jesús vive en nuestra ciudad, en nuestro pueblo: su casa es el templo, su celda el sagrario. Día y noche está a nuestra disposición: "el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el último día"( Juan 6, 51 al 58).
En la tradición bíblica, el alimento y el trabajo está ligado entre sí, ya desde los iniciales del libro Génesis, donde queda claro que el hombre ha de "ganarse el pan con el sudor de la frente". Todos necesitamos alimentarnos y por lo tanto, todos (los que puedan, se sobreentiende) hemos de trabajar para comer. " El que no trabaja que no coma ", dice Pablo. Podríamos adaptar esta máxima paulina a nuestra vida cristiana diciendo algo así como que "él que no trabaja por Cristo y por su Reino que no coma el pan eucarístico, que no se alimente del Cuerpo de Cristo". ¿Cómo participar en la mesa si ésta no repara las fuerzas gastadas ni fortalece nuestro trabajo por el Reino?.
La fiesta del Corpus nos sirve hoy de memoria para recordar que la Eucaristía es un alimento para los que, fatigados y cansados, trabajan por el Reino "No te olvides del Señor tu Dios...que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres ". Diríamos que solo es un alimento verdadero para ésos. Qué lamentable que algunos se acercan a la Eucaristía sin trabajar por el Evangelio aun cuando lo pudieran hacer. Vienen muy devotos a alimentarse de una comida que no les corresponde y que manipulan a su antojo y capricho para su devoción particular.
Con todo lo acontecido e irreversiblemente acontecido, manifestamos señales de cansancio y agotamiento y por supuesto, en el contexto legal en el que desafortunadamente nos encontramos en que todo susceptiblemente y tácticamente se quiere interpretar para otros fines, como quien amenaza, y cierra cercos, quisiéramos que a través de una fe renovada en la Eucaristía, recibiéramos este alimento del cuerpo y sangre de Cristo como aquello que nos va a prologar las fuerzas contra las sorpresas desagradables de nuestra historia que asumo nos esperan muchas dados los rumbos de egoísmos, resentimientos, de maravillosos planes de recuperación económica que se derrumban como castillos de arena, promesas incumplidas, difusión del morbo como prioridad uno en nuestras actividades que pareciera haberse convertido en la especialidad de la hora.
La fiesta del Corpus, que nos coloca a cada uno de nosotros ante el misterio del Cuerpo de Cristo, es comunidad y es comida, es Palabra y es perdón, es acción de gracias y es bendición, es petición y es fraternidad, es relación personal y es cuerpo, es un pueblo: "El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.". Hemos de aprender a adorar el Cuerpo de Cristo, "El Corpus"en el sagrario de los templos y en el sagrario de los pobres, de los que sufren las consecuencias de este mundo dividido.
Para Smith, Panamá no reporta casos de jóvenes que requieren tratamiento psiquiátrico a causa del satanismo, porque el volumen de personas que realiza la práctica es escaso, comparado con sociedades grandes como la estadounidense, donde existen clínicas especializadas para dar tratamientos.
Dijo también que el Psiquiátrico carece de registros que permitan determinar si el problema esté aumentando. "Además, por lo general los jóvenes no llegan a la fase crítica o psicótica, más bien permanecen en la disociación, la que les permite su restablecimiento paulatino".
En cuanto a las posesiones diabólicas que supuestamente manifiestan algunos practicantes del satanismo, dijo que es parte de una etapa relacionada con su disociación.
"No pienso que haya ninguna otra cosa, porque si estuvieran psicóticos les podrán rezar por horas y no van a regresar, sino que requerirán de un tratamiento psicofarmacológico y psicoterapéutico que los ayude a retornar a un estado normal emocional", sustentó.
Esta fiesta se comenzó a celebrar en Lieja en 1246 y fue extendida a toda la Iglesia Occidental por el Papa Urbano IV en1264, teniendo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, digna de ser adorada. Con esta adoración alabamos y damos gracias al Señor, que dijo: "Yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos"
Jesús acompaña a su Iglesia a través de los siglos y la conforta con el alimento eucarístico. En la liturgia de la palabra concretamente la primera Lectura tomada del Deuteronomio 8,2: " Te alimentó con el maná, que tú no conocías, ni conocieron tus padres " y en la segunda lectura en la primera a los Corintios 10,16 al17 "El pan es uno y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo".
Por el sacramento de la Eucaristía, Jesús vive en nuestra ciudad, en nuestro pueblo: su casa es el templo, su celda el sagrario. Día y noche está a nuestra disposición: "el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el último día"( Juan 6, 51 al 58).
En la tradición bíblica, el alimento y el trabajo está ligado entre sí, ya desde los iniciales del libro Génesis, donde queda claro que el hombre ha de "ganarse el pan con el sudor de la frente". Todos necesitamos alimentarnos y por lo tanto, todos (los que puedan, se sobreentiende) hemos de trabajar para comer. " El que no trabaja que no coma ", dice Pablo. Podríamos adaptar esta máxima paulina a nuestra vida cristiana diciendo algo así como que "él que no trabaja por Cristo y por su Reino que no coma el pan eucarístico, que no se alimente del Cuerpo de Cristo". ¿Cómo participar en la mesa si ésta no repara las fuerzas gastadas ni fortalece nuestro trabajo por el Reino?.
La fiesta del Corpus nos sirve hoy de memoria para recordar que la Eucaristía es un alimento para los que, fatigados y cansados, trabajan por el Reino "No te olvides del Señor tu Dios...que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres ". Diríamos que solo es un alimento verdadero para ésos. Qué lamentable que algunos se acercan a la Eucaristía sin trabajar por el Evangelio aun cuando lo pudieran hacer. Vienen muy devotos a alimentarse de una comida que no les corresponde y que manipulan a su antojo y capricho para su devoción particular.
Con todo lo acontecido e irreversiblemente acontecido, manifestamos señales de cansancio y agotamiento y por supuesto, en el contexto legal en el que desafortunadamente nos encontramos en que todo susceptiblemente y tácticamente se quiere interpretar para otros fines, como quien amenaza, y cierra cercos, quisiéramos que a través de una fe renovada en la Eucaristía, recibiéramos este alimento del cuerpo y sangre de Cristo como aquello que nos va a prologar las fuerzas contra las sorpresas desagradables de nuestra historia que asumo nos esperan muchas dados los rumbos de egoísmos, resentimientos, de maravillosos planes de recuperación económica que se derrumban como castillos de arena, promesas incumplidas, difusión del morbo como prioridad uno en nuestras actividades que pareciera haberse convertido en la especialidad de la hora.
La fiesta del Corpus, que nos coloca a cada uno de nosotros ante el misterio del Cuerpo de Cristo, es comunidad y es comida, es Palabra y es perdón, es acción de gracias y es bendición, es petición y es fraternidad, es relación personal y es cuerpo, es un pueblo: "El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.". Hemos de aprender a adorar el Cuerpo de Cristo, "El Corpus"en el sagrario de los templos y en el sagrario de los pobres, de los que sufren las consecuencias de este mundo dividido.
Para Smith, Panamá no reporta casos de jóvenes que requieren tratamiento psiquiátrico a causa del satanismo, porque el volumen de personas que realiza la práctica es escaso, comparado con sociedades grandes como la estadounidense, donde existen clínicas especializadas para dar tratamientos.
Dijo también que el Psiquiátrico carece de registros que permitan determinar si el problema esté aumentando. "Además, por lo general los jóvenes no llegan a la fase crítica o psicótica, más bien permanecen en la disociación, la que les permite su restablecimiento paulatino".
En cuanto a las posesiones diabólicas que supuestamente manifiestan algunos practicantes del satanismo, dijo que es parte de una etapa relacionada con su disociación.
"No pienso que haya ninguna otra cosa, porque si estuvieran psicóticos les podrán rezar por horas y no van a regresar, sino que requerirán de un tratamiento psicofarmacológico y psicoterapéutico que los ayude a retornar a un estado normal emocional", sustentó.