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"Sólo cuando el pozo se seca se descubre el valor del agua"




Ingeniero

El título es un proverbio escocés. El agua y la salud de la población son dos cosas inseparables. La disponibilidad de agua de calidad es una condición indispensable para la propia vida, y más que cualquier otro factor, la calidad del vital líquido condiciona la calidad de vida. De ahí podemos deducir que aquellos que son responsables por el abastecimiento de agua son, en realidad, los responsables por la vida que la población lleva. Por otro lado, los problemas relacionados con el saneamiento y el abastecimiento de agua están estrechamente vinculados. Actualmente el saneamiento no puede verse sólo como la disposición de residuos para prevenir un ambiente insalubre. Uno de los problemas sanitarios más críticos en Panamá es la descarga incontrolada de aguas residuales sin tratamiento, las cuales contaminan los recursos hídricos superficiales y subterráneos. Sólo el 10% de las mismas recibe algún tipo de tratamiento generalmente inapropiado.
Se deben considerar los riesgos asociados al consumo de agua. Estos pueden ser colectivos o individuales, inmediatos o a largo plazo. Durante todo el ciclo del agua, las descargas aisladas o la contaminación generalizada ya sea industrial, agrícola o urbana pueden reducir su calidad y tornarla total o parcialmente inadecuada para su uso. Los riesgos a corto plazo son el resultado de la contaminación del agua por elementos químicos o microbiológicos que pueden suscitar trastornos en un período que va desde unas pocas horas hasta varias semanas después de la ingestión. Un par de bocados de alimentos contaminados o un vaso de agua contaminada pueden causar síntomas cuya gravedad depende de la vulnerabilidad del consumidor y de la naturaleza del agente de infección.
Comparado con los riesgos microbiológicos, los riesgos químicos a corto plazo siguen siendo marginales. En cuanto a los microbiológicos a corto plazo, es importante indicar que en los últimos años han sido reportados más de 740 brotes de epidemias de origen hídrico. Este nivel de casos sirve para recordar que ningún país del continente americano puede olvidar la vulnerabilidad de sus sistemas de agua potable a la contaminación microbiológica. De hecho, la más grande epidemia reportada en los Estados Unidos ocurrió en 1993, cuando la contaminación del sistema de agua potable de Milwaukee con Cryptosporidium causó 400,000 casos, 1,000 hospitalizados y 50 muertos. En Perú, la epidemia de cólera originada en 1991 se extendió a 21 países de la región con más de 1,200,000 casos reportados hasta 1997. En cuanto a los riesgos a mediano y corto plazo causados por metales como el arsénico, plomo, cadmio o mercurio son bien conocidos, así como los casos de intoxicación humana a largo plazo con plaguicidas u otros productos químicos.
El gobierno ha afirmado que quien mejor puede desempeñar la gran responsabilidad de proveer a las comunidades con agua, en cantidad y calidad adecuadas para que la salud humana resulte promovida y no comprometida es el estado panameño a través del IDAAN. Así fue plasmada en el Plan de Gobierno la firme decisión de no privatizarla. Sin embargo, esta institución, que en sus inicios se perfilaba como una institución sólida y de alto prestigio, a pesar de no tener el mismo origen que las otras empresas de servicios públicos como electricidad y comunicaciones, se encuentra en crisis.
El estado en que se encuentra el IDAAN hoy, es producto de un deterioro paulatino originado hace muchos años. Históricamente, proceso de asignar el presupuesto público supone una intensa competencia entre los diversos posibles usos de los fondos gubernamentales (salud, educación, vivienda, carreteras, etc.) Y en este proceso, el IDAAN tradicionalmente ha sufrido o ha sido discriminado, dado el carácter subterráneo de sus activos y las dificultades de conseguir grandes mejorías de un horizonte suficientemente corto para impactar el proceso político. Esto se manifestó en la dilación de la toma de decisiones por los gobernantes de turno y la falta de inversiones considerables para obras nuevas, la rehabilitación y mantenimiento de los sistemas existentes. La situación se agravó durante los años 1988-89, cuando producto de la crisis, las fuentes externas de financiamiento fueron suspendidas y gobierno central confiscó los ingresos del IDAAN, aunado a que las cuentas por cobrar del sector público y privado aumentaron drásticamente aupadas por el movimiento civilista de no pago.
Pero, realmente se empeoró la situación del IDAAN durante el período 1995-1999, cuando los recursos del gobierno para esta institución, fueron totalmente suspendidos con el supuesto de que al privatizar al IDAAN, serían los grandes inversionistas y monopolios privados los que se encargarían de realizar estas inversiones. A su vez, las entidades gubernamentales relacionadas con la política ambiental, la gestión de los recursos hídricos o el desarrollo urbano rápidamente se adaptaron ante el nuevo modelo que suponía un IDAAN en manos privadas separando y reservando, cada una para ellas, su conveniencia, derechos y privilegios institucionales e imponiéndole una serie de restricciones institucionales al IDAAN. Tal es el caso de la ARI, ACP, ANAM, ERSP, MINSA, Municipio de Panamá, MOP, MIVI, y los promotores de vivienda trayendo como consecuencia de la superposición de competencias, división de responsabilidades y vacíos normativos.
En consecuencia, un sin número de funciones importantes que anteriormente eran realizadas por el IDAAN quedaron prácticamente en el aire o las sigue realizando, ya que las otras instituciones involucradas no tienen las condiciones para realizarlas. La Ley 2, privatizadora, suponía la venta del IDAAN a una empresa privada con carácter autónomo, con capital para invertir y poder cumplir con las normas, metas y la política sectorial, no regida a normas de empleo y remuneración del sector público, con facilidades para la adquisición expedita de bienes y servicios necesarios y no sujeta a la co-administración, controles burocráticos, ni trámites complejos de la administración pública. Para ello se establecieron las reglas del juego mediante la adecuación de los marcos jurídico y regulatorio que le permitirían tener una utilidad sobre su inversión (modificación de tarifas como ha ocurrido con las otras empresas de utilidad pública). Se estima que durante el proceso privatizador se incurrió en un gasto cercano a los 23 millones de dólares en consultorías y diagnósticos de la institución.
Actualmente se está a la espera de una nueva ley. Sin embargo, el IDAAN sufre un impacto aún más adverso mientras que se modernice el sector, trayendo como consecuencia una institución más debilitada, conservando el carácter de empresa pública, sin capital para invertir y poder cumplir con las normas, metas y la política sectorial (supuestas a un privado), regido a las normas de empleo del Estado, sin capacidad de adquirir oportunamente sus insumos o contratar servicios en forma expedita, restringido a los controles previos excesivos, sometido a una superposición de competencias, división de responsabilidades, vacíos normativos y toda una complejidad de trámites relacionados con su carácter de entidad pública que le restringen totalmente su poder de decisión. Es por eso que no criticamos a la actual administración; han hecho lo único que han podido hacer, trabajar con las uñas y al menos advertir sobre la situación en que se encuentra la institución, a pesar de que existen diversos diagnósticos sobre la gestión del IDAAN como empresa prestadora de servicios sanitarios, donde se analizan la calidad de la prestación, la eficacia para cumplir objetivos, la continuidad y regularidad del suministro de agua, la productividad de la organización y las soluciones a estos problemas.
Las publicaciones sobre la situación del IDAAN y el anuncio de una nueva ley donde se propone el nombramiento de un gerente con un salario mejorado, ha provocado y ocasionado la aparición de un sin número de "expertos sobre el tema del IDAAN". Así vemos con sorpresa que últimamente aparecen opiniones de ex funcionarios que " ahora que el pozo se secó, descubren el valor del agua", sugiriendo cómodamente soluciones políticas, técnicas y financieras al problema que, en su momento, ellos mismos no enfrentaron, muchas veces copiadas de esquemas foráneos que en los países donde han sido aplicadas no dieron resultados. Lo interesante es preguntarse, ¿cuál fue el aporte positivo de quienes emiten estas opiniones, para que el IDAAN no llegase a esta situación? ¿O las intenciones son simplemente el autopromocionarse o responder a intereses particulares?
Como mencionamos anteriormente, la crisis en la que se encuentra el IDAAN se debe especialmente a la histórica y arcaica dilación en la toma de decisiones, con la consecuente falta de inversiones considerables en las obras nuevas y rehabilitación y mantenimiento de los sistemas existentes. A nuestro juicio, el someter a discusión estas nuevas ideas de última hora, lo que hace es complicar y atrasar más la decisión que el gobierno debe tomar de manera urgente.
En conclusión los responsables por la salud de la población panameña se enfrentan a la disyuntiva de tomar una decisión rápida y efectiva sobre el problema del IDAAN o prolongar esta discusión hasta que la ya debilitada institución alcance un estado de colapso que no permita solucionar los riesgos latentes de esta situación y pagar un alto costo político por esto.


101 años de Panamá América

 
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