¿Son los europeos superiores a los africanos o a los indígenas americanos?
TODO EL que se ha interesado en el tema del desarrollo económico, científico e intelectual de los países, se ha cuestionado sobre el progreso de Europa y Norteamérica y la pobreza y el atraso de Africa, de partes de Asia y en menor grado de nuestra América india. El cuestionamiento desemboca muchas veces en lo racial. ¿Acaso es el hombre blanco inherentemente superior al negro o al indígena americano?
El biólogo Jared Diamond, profesor de Fisiología de la Universidad de California en Los Angeles, en su libro "Guns, Germs and Steel: The Fate of Human Societies" da amplias y bien documentadas explicaciones del desarrollo relativo de cada grupo humano concluyendo que es el medio ambiente el factor determinante y no diferencias inherentes a cada etnia.
Diamond explica que el progreso de los primeros grupos humanos se aceleró enormemente con el reemplazo de la caza y la recolección de frutas y semillas por la agricultura y más tarde por la domesticación de animales. Ambos adelantos permitieron sostener mayores poblaciones e hicieron posible la especialización en el trabajo. Una hectárea dedicada a la agricultura o a animales domesticados rinde de diez a cien veces más alimento que esa misma extensión en la caza o en la recolección de frutas y semillas. Igualmente la domesticación de animales brindó alimento de alto valor nutritivo, medios de transporte y carga, animales de tiro, e instrumentos de guerra. Todo esto permitió sociedades más capaces de dedicar tiempo al avance tecnológico: medios de transporte como barcos y vehículos de rueda, la escritura, la medición del tiempo, armas y herramientas de metal y mucho más tarde el entendimiento rudimentario del movimiento de los cuerpos celestiales y la aritmética.
El científico expone con lógica irrefutable que para tener agricultura y animales domésticos se requiere primero que existan plantas en estado salvaje que puedan ser domesticadas y utilizadas en la agricultura e igualmente, animales capaces de ser domesticados. Aceptando estos obvios requisitos para el adelanto civilizador, comparemos el desarrollo de Europa con nuestra América indígena.
Lo primero que hay que observar es que el Homo Sapiens que hasta donde sabemos terminó de evolucionar en Africa Oriental, llegó al área de Oriente Medio cuna de la civilización Occidental, un millón de años antes de Cristo y a América sólo 12,000 AC. cuando tribus nómadas iniciaron la ocupación del continente por el Estrecho de Bering, llegando a la Patagonia 2,000 años después. Claramente los Euroasiáticos pudieron empezar el proceso civilizador muchos siglos antes que los habitantes del lejano y aislado continente americano.
En segundo lugar, el área del Medio Oriente formada por lo que es hoy Irak, Siria, Jordania, Israel y Líbano contó con un buen número de plantas salvajes susceptibles de domesticación: Diferentes tipos de trigo, guisantes, cebada, lentejas, avena, la oliva y ciertos tipos de melones. Estos productos tienen un alto contenido de nutrientes y altos rendimientos por hectárea. Igualmente en esa región se pudieron domesticar la cabra, y la oveja 8,500 años antes de la era actual y de otras regiones del continente euroasiático le llegaron también la vaca, el caballo, el burro, el camello y el perro.
En comparación Mesoamérica pudo desarrollar tan solo maíz, frijoles, jícama y calabazas, todos productos de menor valor nutritivo. En cuanto a animales solo se domesticó el pavo y el perro alrededor de 3,500 años antes de Cristo, animales que no tienen el valor nutricional de las especies antes mencionada ni sirven para el transporte o el tiro. En los Andes se domesticó solamente la papa, la mandioca, la llama y el cuy. Los grandes mamíferos que existieron en el continente americano se extinguieron en la última parte del Pleistoceno.
Por otro lado el continente Euroasiático que tiene una masa mucho mayor que nuestro continente, se desplaza de Oeste a Este primordialmente en las mismas latitudes y sin muchas barreras naturales para el movimiento humano y de productos agrícolas y de animales. Esto permitió la rápida dispersión de nuevas semillas domesticadas y animales en latitudes similares con climas parecidos y la fácil transferencia de nuevas técnicas e innovaciones de todo tipo. América por otro lado, tiene un eje vertical que va de Norte a Sur con serias barreras para el desplazamiento de productos y de los adelantos del hombre y variados climas que van desde el Artico hasta los trópicos y nuevamente las tierras templadas del Cono Sur. Las barreras del clima, los desiertos y las impenetrables selvas de del trópico impidieron que los alimentos, animales y técnicas conocidas en la avanzada civilización maya y azteca se esparcieran hacia el sur y hacia Norteamérica e igualmente que los adelantos logrados por los Incas fertilizaran otras áreas del continente.
El gran continente Euroasiático con una población mucho mayor y con buenas comunicaciones entre sus diferentes regiones, auspició más el adelanto tecnológico, científico e intelectual que siempre es el resultado de un proceso de agregación de los aportes de diferentes grupos en diferentes localidades. La fragmentación y poca población del continente americano no facilitaron el adelanto de conocimientos y tecnologías.
La Europa del Norte y sus extensiones en América del Norte y Australia tomaron la delantera en el desarrollo científico, intelectual y militar hace sólo 500 años, un abrir y cerrar de ojos en el transcurso histórico de nuestra especie. Su progreso se fundamentó en los conocimientos y técnicas recibidas del mundo islámico que a la vez las heredaron de las grandes civilizaciones de Grecia, Egipto y Persia. Estas regiones tuvieron la fortuna de contar con una gran variedad de plantas y animales domesticables además de otras ventajas ya señaladas. Claramente fueron accidentes de la geografía y no capacidades inherentes de cada grupo lo que explica el mayor progreso relativo del hombre blanco.
Hoy en día, con la fácil dispersión del conocimiento a todas las regiones del planeta y las grandes migraciones humanas estas diferencias se reducirán cada vez más. Ya la China y la India con casi una tercera parte de la población mundial, dan pasos firmes para cerrar la brecha económica con los países de Europa y América del Norte. Otro tanto toca hacer con buenas políticas y buenos gobiernos a nuestra América mestiza.
El biólogo Jared Diamond, profesor de Fisiología de la Universidad de California en Los Angeles, en su libro "Guns, Germs and Steel: The Fate of Human Societies" da amplias y bien documentadas explicaciones del desarrollo relativo de cada grupo humano concluyendo que es el medio ambiente el factor determinante y no diferencias inherentes a cada etnia.
Diamond explica que el progreso de los primeros grupos humanos se aceleró enormemente con el reemplazo de la caza y la recolección de frutas y semillas por la agricultura y más tarde por la domesticación de animales. Ambos adelantos permitieron sostener mayores poblaciones e hicieron posible la especialización en el trabajo. Una hectárea dedicada a la agricultura o a animales domesticados rinde de diez a cien veces más alimento que esa misma extensión en la caza o en la recolección de frutas y semillas. Igualmente la domesticación de animales brindó alimento de alto valor nutritivo, medios de transporte y carga, animales de tiro, e instrumentos de guerra. Todo esto permitió sociedades más capaces de dedicar tiempo al avance tecnológico: medios de transporte como barcos y vehículos de rueda, la escritura, la medición del tiempo, armas y herramientas de metal y mucho más tarde el entendimiento rudimentario del movimiento de los cuerpos celestiales y la aritmética.
El científico expone con lógica irrefutable que para tener agricultura y animales domésticos se requiere primero que existan plantas en estado salvaje que puedan ser domesticadas y utilizadas en la agricultura e igualmente, animales capaces de ser domesticados. Aceptando estos obvios requisitos para el adelanto civilizador, comparemos el desarrollo de Europa con nuestra América indígena.
Lo primero que hay que observar es que el Homo Sapiens que hasta donde sabemos terminó de evolucionar en Africa Oriental, llegó al área de Oriente Medio cuna de la civilización Occidental, un millón de años antes de Cristo y a América sólo 12,000 AC. cuando tribus nómadas iniciaron la ocupación del continente por el Estrecho de Bering, llegando a la Patagonia 2,000 años después. Claramente los Euroasiáticos pudieron empezar el proceso civilizador muchos siglos antes que los habitantes del lejano y aislado continente americano.
En segundo lugar, el área del Medio Oriente formada por lo que es hoy Irak, Siria, Jordania, Israel y Líbano contó con un buen número de plantas salvajes susceptibles de domesticación: Diferentes tipos de trigo, guisantes, cebada, lentejas, avena, la oliva y ciertos tipos de melones. Estos productos tienen un alto contenido de nutrientes y altos rendimientos por hectárea. Igualmente en esa región se pudieron domesticar la cabra, y la oveja 8,500 años antes de la era actual y de otras regiones del continente euroasiático le llegaron también la vaca, el caballo, el burro, el camello y el perro.
En comparación Mesoamérica pudo desarrollar tan solo maíz, frijoles, jícama y calabazas, todos productos de menor valor nutritivo. En cuanto a animales solo se domesticó el pavo y el perro alrededor de 3,500 años antes de Cristo, animales que no tienen el valor nutricional de las especies antes mencionada ni sirven para el transporte o el tiro. En los Andes se domesticó solamente la papa, la mandioca, la llama y el cuy. Los grandes mamíferos que existieron en el continente americano se extinguieron en la última parte del Pleistoceno.
Por otro lado el continente Euroasiático que tiene una masa mucho mayor que nuestro continente, se desplaza de Oeste a Este primordialmente en las mismas latitudes y sin muchas barreras naturales para el movimiento humano y de productos agrícolas y de animales. Esto permitió la rápida dispersión de nuevas semillas domesticadas y animales en latitudes similares con climas parecidos y la fácil transferencia de nuevas técnicas e innovaciones de todo tipo. América por otro lado, tiene un eje vertical que va de Norte a Sur con serias barreras para el desplazamiento de productos y de los adelantos del hombre y variados climas que van desde el Artico hasta los trópicos y nuevamente las tierras templadas del Cono Sur. Las barreras del clima, los desiertos y las impenetrables selvas de del trópico impidieron que los alimentos, animales y técnicas conocidas en la avanzada civilización maya y azteca se esparcieran hacia el sur y hacia Norteamérica e igualmente que los adelantos logrados por los Incas fertilizaran otras áreas del continente.
El gran continente Euroasiático con una población mucho mayor y con buenas comunicaciones entre sus diferentes regiones, auspició más el adelanto tecnológico, científico e intelectual que siempre es el resultado de un proceso de agregación de los aportes de diferentes grupos en diferentes localidades. La fragmentación y poca población del continente americano no facilitaron el adelanto de conocimientos y tecnologías.
La Europa del Norte y sus extensiones en América del Norte y Australia tomaron la delantera en el desarrollo científico, intelectual y militar hace sólo 500 años, un abrir y cerrar de ojos en el transcurso histórico de nuestra especie. Su progreso se fundamentó en los conocimientos y técnicas recibidas del mundo islámico que a la vez las heredaron de las grandes civilizaciones de Grecia, Egipto y Persia. Estas regiones tuvieron la fortuna de contar con una gran variedad de plantas y animales domesticables además de otras ventajas ya señaladas. Claramente fueron accidentes de la geografía y no capacidades inherentes de cada grupo lo que explica el mayor progreso relativo del hombre blanco.
Hoy en día, con la fácil dispersión del conocimiento a todas las regiones del planeta y las grandes migraciones humanas estas diferencias se reducirán cada vez más. Ya la China y la India con casi una tercera parte de la población mundial, dan pasos firmes para cerrar la brecha económica con los países de Europa y América del Norte. Otro tanto toca hacer con buenas políticas y buenos gobiernos a nuestra América mestiza.