Táctica y estrategia en el Ministerio Público
La jefatura del Ministerio Público enfrenta grandes retos en los próximos años. Para empezar tiene que empeñarse en conducir a buen puerto los casos de corrupción de sus propios agentes de instrucción, que hoy tiene actualmente tiene bajo investigación, y que están separados del cargo, o incluso, destituidos.
Tiene que continuar la pesquisa de los casos abiertos y tiene que mejorar el tiempo de respuesta en los casos nuevos. Tiene que reemplazar las manzanas podridas con profesionales probos y capaces, porque el rezago en la gestión de los procesos y la precariedad de los conocimientos crea un caldo de cultivo propicio para la corrupción.
Pero, además del día a día en la persecución de los delitos, tienen que plantearse metas relativas a la modernización de la institución. Una gerencia estratégica capaz de vislumbrar el futuro cercano de la institución, así como de ir creando los recursos humanos que necesitará en el proceso son elementos indispensables para lograr el gran cambio que la institución requiere.
Dentro de esta visión estratégica tiene sentido que se haya optado por la depuración, como un primer paso, pero debe tenerse claro que a la ciudadanía no le basta con la expulsión de conductas desviadas de la institución. Hace falta construir también y hacerlo va a requerir de varios años de trabajo, planificando los recursos materiales y financieros que harán posible las inversiones requeridas por el desarrollo de la institución.
Una sana política hacia los medios de comunicación es parte de los elementos que pueden fortalecer este proceso, pues es necesario saber qué se espera y cuánto y cuándo se debe esperar. La mala voluntad siempre busca aliarse a la resistencia al cambio e intentará menoscabar el avance de estos procesos de modernización.