Temis en Chiriquí
Ningún hombre que se repute de ser serio lo afecta el reconocimiento de las cosas positivas que afincan en la personalidad de otros. Quienes, mezquinamente, no reconocen en otros el mérito de sus atributos personales, profesionales, culturales, intelectuales, etc., están condenados a cargar, permanentemente, la gravosa y pesada envidia y por eso, como reza el adagio popular, hay quienes están "verdes de la envidia". Los hombres buenos y nobles, los que están siempre al servicio de la Patria, en la defensa de sus intereses, sabemos poner la crítica allí en donde no hay mayores ejecutorias o méritos; pero, también, sabemos ensalzar y enaltecer todas aquellas cosas, con entera independencia de sus titulares o autores, que son buenas para la nación.
El prolegómeno tiene su razón de ser: el 6 del mes y año que recurre viajé a la ciudad de David a ventilar una causa penal del prominente empresario chiricano Alberto "Beto" Jurado, respecto a quien adoradores y servidores del crimen a sueldo, del sicarismo, intentaron cegar su vida; milagrosamente, este distinguido hombre de negocios salvó su vida. Llegué a tempranas horas a David y me dirigí a las nuevas instalaciones del Ministerio Público y del Organo Judicial. Quedé altamente impresionado, embelecido. Al llegar a las modernas instalaciones pude contemplar esas majestuosas construcciones en las que reposa un cierto aire de lo dórico, medieval y moderno. Instalaciones que, ahora, albergan los despachos de las personerías, fiscalías, jueces municipales, circuitales, tanto del ramo civil como penal; magistrados de las instancias superiores y otros despachos. Las estructuras están finamente acabadas y estéticamente proyectan elegancia y sentido de organización. Además, el acceso a la moderna ciudad judicial, es fácil. No es posible desorientarse: a unos cientos de metros del aeropuerto de David. Amplios y cómodos estacionamientos permiten a los abogados y usuarios del sistema arribar al lugar. Ya en el interior del edificio que alberga al Ministerio Público se observa un aseo o limpieza absoluta, lo mismo que en el que aloja al Organo Judicial; compartimientos o divisiones, con los respectivos nombres de los despachos, están precedidos por una augusta sala de espera o de atención al visitante, abogado o cliente del sistema. Los funcionarios se muestran más profesionalizados y atentos y salta a la vista la cortesía con que se atiende a las personas. Como corresponde al templo de Temis, se respira un cierto aire sacramental y de reverencia.
En realidad que el proyecto BID-Ministerio Público, hoy hecho una realidad en la moderna Ciudad Judicial de David, amerita un reconocimiento de avanzada. Ello es válido para el Procurador General de la Nación José Antonio Sosa; la Licda. Julia Correa, administradora de la Ciudad Judicial; el Lic. José María Castillo, secretario general de la Procuraduría, y para los fiscales superiores de la provincia.
A todos ellos, y a otros que se nos quedan por fuera, nuestras sentidas y sinceras felicitaciones por haber llevado adelante y hecho una realidad tan importante proyecto. Creo que la Patria se enriquece y el servicio de la administración de justicia gana. Toca, eso sí, sin mezquindad ni egoísmo, que todos: abogados que litigan, jueces, magistrados, personeros y fiscales, los mismos clientes, cooperar en que así como se ha engalanado la provincia con tan imponentes estructuras, ahora resalte la justicia en la provincia irradiando esplendor para una población que sigue diciendo "¡meto!. En verdad, que el Ministerio Público la ha metido muy bien en Chiriquí.
Bueno sería, a título de sugerencia, que en el centro de la plaza judicial, egregia y enorme, luzca el monumento de la Dama de la Justicia. Estamos dispuestos a poner nuestro grano de arena para que ello sea una realidad. Esa dama de la justicia, imperiosa y pletórica de autoridad, que aunque ciega, como dice cierto aforismo, "cómo ve de bien en la oscuridad". Que en Chiriquí la Justicia se pasee por sus calles; que sus enunciados griten a los cuatro vientos que la razón se le confiere a quien la tiene y la prueba; que la Justicia no distingue entre el rico y el pobre; entre el grande y el chico; o entre el pobre y menesteroso frente al ampuloso empresario. Que la Justicia es el anhelo de las almas nobles vituperadas por el látigo de la arbitrariedad y de la prepotencia. Que el Derecho está del lado de quien sabe respetar sus principios y sus reglas. Que el crimen no paga y que sus réditos se computan en las cárceles que es el lugar en donde deben pernoctar los que violentan el orden pacífico de las cosas y de las leyes de la vida. Que los bienes jurídicos de los panameños tienen, indefectiblemente, que respetarse de modo íntegro y sin ambages. Que brillen las mentes e inteligencias de los jueces y de los fiscales; que sus pronunciamientos y decisiones sean cónsonos con la Constitución y la Ley; que no se distinga entre el núbil abogado que empieza a dar sus pinitos en los corredores de la justicia frente al veteranos o versátil jurista que se agiganta, inmisericorde, frente al neófito. Que el respeto a la ética judicial y profesional siempre esté de por medio. Que se aplique el mandamiento del maestro uruguayo Dr. Eduardo J. Couture, quien aconsejaba: ¡Cuando adviertas contradicción entre el Derecho y la Justicia, prefiere, elige, inclínate, siempre, por la justicia!
Hay que redimir la Justicia y el Derecho. Que el norte sea siempre la defensa del Estado de derecho: éste no es una quinta esencia de Estado, sino aquél en donde las garantías, libertades y derechos de los particulares, de la sociedad en general, tienen una dimensión de plena racionalidad jurídica, humanística y lógica. A los juristas de nuestra provincia, con sentido gusto, les impreco paciencia para con los funcionarios en tanto terminan de reorganizarse. Recordemos que todo cambio, por momentos, resulta traumático; pero al final cuentan los resultados y beneficios.
(stekrakri@hotmail.com)
El prolegómeno tiene su razón de ser: el 6 del mes y año que recurre viajé a la ciudad de David a ventilar una causa penal del prominente empresario chiricano Alberto "Beto" Jurado, respecto a quien adoradores y servidores del crimen a sueldo, del sicarismo, intentaron cegar su vida; milagrosamente, este distinguido hombre de negocios salvó su vida. Llegué a tempranas horas a David y me dirigí a las nuevas instalaciones del Ministerio Público y del Organo Judicial. Quedé altamente impresionado, embelecido. Al llegar a las modernas instalaciones pude contemplar esas majestuosas construcciones en las que reposa un cierto aire de lo dórico, medieval y moderno. Instalaciones que, ahora, albergan los despachos de las personerías, fiscalías, jueces municipales, circuitales, tanto del ramo civil como penal; magistrados de las instancias superiores y otros despachos. Las estructuras están finamente acabadas y estéticamente proyectan elegancia y sentido de organización. Además, el acceso a la moderna ciudad judicial, es fácil. No es posible desorientarse: a unos cientos de metros del aeropuerto de David. Amplios y cómodos estacionamientos permiten a los abogados y usuarios del sistema arribar al lugar. Ya en el interior del edificio que alberga al Ministerio Público se observa un aseo o limpieza absoluta, lo mismo que en el que aloja al Organo Judicial; compartimientos o divisiones, con los respectivos nombres de los despachos, están precedidos por una augusta sala de espera o de atención al visitante, abogado o cliente del sistema. Los funcionarios se muestran más profesionalizados y atentos y salta a la vista la cortesía con que se atiende a las personas. Como corresponde al templo de Temis, se respira un cierto aire sacramental y de reverencia.
En realidad que el proyecto BID-Ministerio Público, hoy hecho una realidad en la moderna Ciudad Judicial de David, amerita un reconocimiento de avanzada. Ello es válido para el Procurador General de la Nación José Antonio Sosa; la Licda. Julia Correa, administradora de la Ciudad Judicial; el Lic. José María Castillo, secretario general de la Procuraduría, y para los fiscales superiores de la provincia.
A todos ellos, y a otros que se nos quedan por fuera, nuestras sentidas y sinceras felicitaciones por haber llevado adelante y hecho una realidad tan importante proyecto. Creo que la Patria se enriquece y el servicio de la administración de justicia gana. Toca, eso sí, sin mezquindad ni egoísmo, que todos: abogados que litigan, jueces, magistrados, personeros y fiscales, los mismos clientes, cooperar en que así como se ha engalanado la provincia con tan imponentes estructuras, ahora resalte la justicia en la provincia irradiando esplendor para una población que sigue diciendo "¡meto!. En verdad, que el Ministerio Público la ha metido muy bien en Chiriquí.
Bueno sería, a título de sugerencia, que en el centro de la plaza judicial, egregia y enorme, luzca el monumento de la Dama de la Justicia. Estamos dispuestos a poner nuestro grano de arena para que ello sea una realidad. Esa dama de la justicia, imperiosa y pletórica de autoridad, que aunque ciega, como dice cierto aforismo, "cómo ve de bien en la oscuridad". Que en Chiriquí la Justicia se pasee por sus calles; que sus enunciados griten a los cuatro vientos que la razón se le confiere a quien la tiene y la prueba; que la Justicia no distingue entre el rico y el pobre; entre el grande y el chico; o entre el pobre y menesteroso frente al ampuloso empresario. Que la Justicia es el anhelo de las almas nobles vituperadas por el látigo de la arbitrariedad y de la prepotencia. Que el Derecho está del lado de quien sabe respetar sus principios y sus reglas. Que el crimen no paga y que sus réditos se computan en las cárceles que es el lugar en donde deben pernoctar los que violentan el orden pacífico de las cosas y de las leyes de la vida. Que los bienes jurídicos de los panameños tienen, indefectiblemente, que respetarse de modo íntegro y sin ambages. Que brillen las mentes e inteligencias de los jueces y de los fiscales; que sus pronunciamientos y decisiones sean cónsonos con la Constitución y la Ley; que no se distinga entre el núbil abogado que empieza a dar sus pinitos en los corredores de la justicia frente al veteranos o versátil jurista que se agiganta, inmisericorde, frente al neófito. Que el respeto a la ética judicial y profesional siempre esté de por medio. Que se aplique el mandamiento del maestro uruguayo Dr. Eduardo J. Couture, quien aconsejaba: ¡Cuando adviertas contradicción entre el Derecho y la Justicia, prefiere, elige, inclínate, siempre, por la justicia!
Hay que redimir la Justicia y el Derecho. Que el norte sea siempre la defensa del Estado de derecho: éste no es una quinta esencia de Estado, sino aquél en donde las garantías, libertades y derechos de los particulares, de la sociedad en general, tienen una dimensión de plena racionalidad jurídica, humanística y lógica. A los juristas de nuestra provincia, con sentido gusto, les impreco paciencia para con los funcionarios en tanto terminan de reorganizarse. Recordemos que todo cambio, por momentos, resulta traumático; pero al final cuentan los resultados y beneficios.
(stekrakri@hotmail.com)