Tendencias políticas y naturaleza humana
A sólo 70 días para las elecciones del 3 de mayo, el panorama electoral luce distinto al de hace cinco meses luego de las primarias del PRD. El colectivo Cambio Democrático, de Ricardo Martinelli, ha superado con creces al partido oficialista, según las últimas encuestas de Dichter & Neira.
La agresiva e intensa campaña en los medios, sumado a las alianzas partidarias, podría forma parte importante de este fenómeno a 73 días de las elecciones, por lo menos con 12 puntos de ventajas por parte de la alianza opositora.
Considerando lo acertado que han resultado las encuestas de Dichter & Neira en el torneo presidencial de 2004 y en el referéndum del proyecto de ampliación del Canal de Panamá, entre otros, podríamos augurar un inminente triunfo por parte de Martinelli en mayo próximo; no obstante, la naturaleza humana podría cambiar el panorama el 3 de mayo. No me refiero a que las encuestas estén manipuladas en este momento por quienes la realizan, pues debemos confiar en ellos, ya que son herramientas científicas siempre y cuando la metodología sea utilizada con responsabilidad y ética; me refiero a que son los encuestados quienes podrían estar confundidos en este momento, debido a la serie de contradicciones e incoherencias en los argumentos y planteamientos de Martinelli y los partidos de alianza.
El desorden y la incoherencia en los planteamientos de Martinelli han arrastrado tanto a los partidos tradicionales de oposición como a la opinión pública común, a influenciar la intención de votos de los encuestados, quienes por naturaleza humana podrían estar respondiendo al vaivén del contagioso ritmo publicitario de Martinelli, pero que quizás, también por naturaleza humana, cambiaría de opinión el 3 de mayo. Marinelli está esclavizado por la publicidad, ya casi no hay espacio en la capital para colocar vallas o afiches, como tampoco en las televisoras y la radio, pues son interrumpidos a cada momento para dar paso a su "show" político de "salvador supremo de Panamá". El sabe que si se detiene su bombardeo publicitario, se desplomará la intención de votos y parece ser que este es su "Espíritu Santo" que lo llena de fortaleza, pues considera que no necesita de los debates presidenciales u otros medios para mantener la efervescencia de los votantes a su favor, o es quizás que no tiene argumentos serios o una propuesta de trabajo para el país.