Tertulias políticas en blanco y negro
En medio de las balaceras contra Omar Torrijos con el fin de pegarle a Martín, se han desatado rumores y noticias que abarcan no sólo esa estrategia de algunos medios en particular, que se dice que la alientan allegados a Mireya, sino otros análisis sobre el espectro actual de las acciones políticas de los tres candidatos principales (con el perdón de Martinelli, no lo incluyen a él). Es sorprendente la capacidad de cálculos, especulaciones y pronósticos que el panameño, el que uno cree “común y corriente”, tiene para enfocar los rejuegos políticos, matizados de condimentos y de humor.
Un viejo conocido, a quien nunca me imaginé en ejercicios y elucubraciones, me dejó admirado con algunos comentarios y análisis por lo ágiles y ocurrentes. Bien conoce él, mi interlocutor de esta nota, la relación estrecha que tengo con Martín, por lo que seguramente tomó en cuenta ese vínculo al momento de la charla, posiblemente guardándose informaciones al saberme juez y parte. A pesar de ello, valoro su ingenio. -“Martín tendría que violar a una hermana de la Caridad para perder” -me dijo, agregando: -“Y no le veo cara de eso a tu sobrino”.
Con el comentario, mi analista repentino no se matrimoniaba ni con el PRD (que sé que no es santo de su devoción) ni con mi sobrino; simplemente dejaba ver que encontraba sólida la posición del candidato presidencial. Aprovechando el entusiasmo político del viejo conocido, y sabiendo de sus ganas de hablar, le pregunté: -“¿Cómo ves el panorama de abril de 2004, a un mes de las elecciones?”
Se acomodó sus gafas, penduló su cuerpo con aire de maestría y respondió: - “Si no hay un huracán, que no está a la vista, Martín debe ir cómodo por un mínimo de 8 ó 10 puntos de encuestas (39 ó 40%) en ese momento de las vísperas”.
Agregó que Endara debe haber cosechado ya todos los frutos pendientes y tener un sólido segundo lugar, que calculó en casi un 30 %, aunque manifestó una preocupación por el ex presidente y una cierta que se registra en sus actividades, que según él hay rumores de algunos dilemas de organización por la difícil amalgama de Cuchungo con el entorno variopinto de Solidaridad, Don Sammy, etc.; hasta inseguridades sobre el estado de salud del candidato (que Dios quiera no sean ciertos). En cuanto a José Miguel, lo veía tomar un tercer lugar, el cual calculaba, en esas vísperas, en un 20% de encuestas; y le concedía al esfuerzo publicitario que está haciendo Martinelli una tajada de un 8% (con un 5 ó 6 % aún de indecisos por el calentamiento de los motores de todos los aspirantes, las campañas sucias o limpias que dejan inquietudes en el electorado, todavía a última hora).
Encontré juiciosos esos argumentos de mi amigo, que siendo además hípico, todo lo ve como armar una “polla”. Pero no quería quedarme simplemente con los pronósticos sobre los candidatos, y le pedí enjuiciar, desde una óptica fría y objetiva, cómo veía salir a Mireya Moscoso del palacio, y encontré los elementos más jugosos del análisis de mi amigo:
- “Mira Roberto, aunque no te guste a ti o a muchos, yo la veo salir como una mandataria que pasará a la historia como una gran sorpresa política. En lo personal, los arnulfistas y yo somos como el agua y el aceite; pero debo confesar que esa mujer de Pedasí me ha sorprendido enormemente y tú sabes que he estado cerca de políticos importantes y que mi cabeza no está vacía. Mireya, pese a todas las críticas, saldrá demostrando su sagacidad. Agrupó para que le hicieran un programa de gobierno a gente tan brillante como Mario Galindo, Bobby Eisenman y otros, de gran credibilidad, y algunos fueron incluso sus asesores, y los utilizó para fortalecerse. Luego, en etapas posteriores tomó por la manga a otros prestigiosos panameños como Carlos I. Zúñiga, Aura Emérita Villalaz y los puso a hacerles recomendaciones para combatir la corrupción, y con eso entretuvo al país, ganando algo que algunos políticos no saben hacer: tiempo para capear los temporales. Pero lo más inteligente que ha hecho Mireya, y en eso se ha ganado al propio Arnulfo, si somos honestos (porque el Dr. Arias no pudo gobernar nunca), fue hacerse jefa absoluta de un partido machista, que antes lo dominaban diez viejos, y obtener no sólo la candidatura dos veces, sino impedir el crecimiento de figuras que le pudieran regatear el poder interno. Estamos a un año de elecciones, y mientras otros presidentes a estas alturas tenían grandes conflictos internos, la presidenta ha sabido sortear hasta los levantamientos electorales de Juliao y Ameglio, y a pesar de que sabe que José Miguel no es arnulfista, que fue el aliado más fuerte de la campaña inicial de Alberto Vallarino, hoy lo tiene como su candidato, pegado a ella sin remedio, y asegurando Mireya el control del partido, de las candidaturas, y quedando sin duda como la jefa del principal partido de oposición desde mayo de 2004. Es decir, Mireya ha mandado como le da la gana, sin que nadie la estorbe a lo interno y saldrá mandando al partido, a sus legisladores y alcaldes, asegurando vigencia fuera del poder. Y eso, nos duela o nos moleste reconocérselo, se llama inteligencia política, aunque digamos que no es ninguna ilustrada...”.
Pensé: “Al que uno cree más pendejo, te sorprende con sus análisis”.
Estando por cerrar la reunión, grita mi interlocutor a punto de tomar un taxi: -“Aunque no conozco a Martín, y nada ganaría si él es presidente, aconséjale que no mire hacia el lado de Mireya buscando sus enemigos. Su adversario es Endara, pero tiene la suerte el hijo de Omar que la presidenta, al darse cuenta que su candidato perderá, el plomo principal se lo lanzará a Cuchungo no a Martín. El ex presidente es más enemigo que Martín, y tanto él como Mireya lo saben”. Y se fue con su cabeza imaginativa.
Un viejo conocido, a quien nunca me imaginé en ejercicios y elucubraciones, me dejó admirado con algunos comentarios y análisis por lo ágiles y ocurrentes. Bien conoce él, mi interlocutor de esta nota, la relación estrecha que tengo con Martín, por lo que seguramente tomó en cuenta ese vínculo al momento de la charla, posiblemente guardándose informaciones al saberme juez y parte. A pesar de ello, valoro su ingenio. -“Martín tendría que violar a una hermana de la Caridad para perder” -me dijo, agregando: -“Y no le veo cara de eso a tu sobrino”.
Con el comentario, mi analista repentino no se matrimoniaba ni con el PRD (que sé que no es santo de su devoción) ni con mi sobrino; simplemente dejaba ver que encontraba sólida la posición del candidato presidencial. Aprovechando el entusiasmo político del viejo conocido, y sabiendo de sus ganas de hablar, le pregunté: -“¿Cómo ves el panorama de abril de 2004, a un mes de las elecciones?”
Se acomodó sus gafas, penduló su cuerpo con aire de maestría y respondió: - “Si no hay un huracán, que no está a la vista, Martín debe ir cómodo por un mínimo de 8 ó 10 puntos de encuestas (39 ó 40%) en ese momento de las vísperas”.
Agregó que Endara debe haber cosechado ya todos los frutos pendientes y tener un sólido segundo lugar, que calculó en casi un 30 %, aunque manifestó una preocupación por el ex presidente y una cierta que se registra en sus actividades, que según él hay rumores de algunos dilemas de organización por la difícil amalgama de Cuchungo con el entorno variopinto de Solidaridad, Don Sammy, etc.; hasta inseguridades sobre el estado de salud del candidato (que Dios quiera no sean ciertos). En cuanto a José Miguel, lo veía tomar un tercer lugar, el cual calculaba, en esas vísperas, en un 20% de encuestas; y le concedía al esfuerzo publicitario que está haciendo Martinelli una tajada de un 8% (con un 5 ó 6 % aún de indecisos por el calentamiento de los motores de todos los aspirantes, las campañas sucias o limpias que dejan inquietudes en el electorado, todavía a última hora).
Encontré juiciosos esos argumentos de mi amigo, que siendo además hípico, todo lo ve como armar una “polla”. Pero no quería quedarme simplemente con los pronósticos sobre los candidatos, y le pedí enjuiciar, desde una óptica fría y objetiva, cómo veía salir a Mireya Moscoso del palacio, y encontré los elementos más jugosos del análisis de mi amigo:
- “Mira Roberto, aunque no te guste a ti o a muchos, yo la veo salir como una mandataria que pasará a la historia como una gran sorpresa política. En lo personal, los arnulfistas y yo somos como el agua y el aceite; pero debo confesar que esa mujer de Pedasí me ha sorprendido enormemente y tú sabes que he estado cerca de políticos importantes y que mi cabeza no está vacía. Mireya, pese a todas las críticas, saldrá demostrando su sagacidad. Agrupó para que le hicieran un programa de gobierno a gente tan brillante como Mario Galindo, Bobby Eisenman y otros, de gran credibilidad, y algunos fueron incluso sus asesores, y los utilizó para fortalecerse. Luego, en etapas posteriores tomó por la manga a otros prestigiosos panameños como Carlos I. Zúñiga, Aura Emérita Villalaz y los puso a hacerles recomendaciones para combatir la corrupción, y con eso entretuvo al país, ganando algo que algunos políticos no saben hacer: tiempo para capear los temporales. Pero lo más inteligente que ha hecho Mireya, y en eso se ha ganado al propio Arnulfo, si somos honestos (porque el Dr. Arias no pudo gobernar nunca), fue hacerse jefa absoluta de un partido machista, que antes lo dominaban diez viejos, y obtener no sólo la candidatura dos veces, sino impedir el crecimiento de figuras que le pudieran regatear el poder interno. Estamos a un año de elecciones, y mientras otros presidentes a estas alturas tenían grandes conflictos internos, la presidenta ha sabido sortear hasta los levantamientos electorales de Juliao y Ameglio, y a pesar de que sabe que José Miguel no es arnulfista, que fue el aliado más fuerte de la campaña inicial de Alberto Vallarino, hoy lo tiene como su candidato, pegado a ella sin remedio, y asegurando Mireya el control del partido, de las candidaturas, y quedando sin duda como la jefa del principal partido de oposición desde mayo de 2004. Es decir, Mireya ha mandado como le da la gana, sin que nadie la estorbe a lo interno y saldrá mandando al partido, a sus legisladores y alcaldes, asegurando vigencia fuera del poder. Y eso, nos duela o nos moleste reconocérselo, se llama inteligencia política, aunque digamos que no es ninguna ilustrada...”.
Pensé: “Al que uno cree más pendejo, te sorprende con sus análisis”.
Estando por cerrar la reunión, grita mi interlocutor a punto de tomar un taxi: -“Aunque no conozco a Martín, y nada ganaría si él es presidente, aconséjale que no mire hacia el lado de Mireya buscando sus enemigos. Su adversario es Endara, pero tiene la suerte el hijo de Omar que la presidenta, al darse cuenta que su candidato perderá, el plomo principal se lo lanzará a Cuchungo no a Martín. El ex presidente es más enemigo que Martín, y tanto él como Mireya lo saben”. Y se fue con su cabeza imaginativa.