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Todo por la plata y fiestas patrias


EN AUSENCIA absoluta de una correspondencia entre la realidad del conocimiento-aceptación de la Constitución vigente y la necesaria adhesión emocional hacia la normatividad y los derechos fundamentales en una sociedad moderna, conmemoramos los panameños nuestras fiestas patrias.
El significado y alcance actual de las fechas conmemorativas se va perdiendo con el paso del tiempo, en medio de las bandas de tambores y cornetas, mientras las autoridades viven cada vez más distraídas -y sin complejos- en otros menesteres que nada tienen que ver con la adhesión, la simpatía y la racionalidad que requiere el momento.
Los intentos por acortar distancias y poder identificar la vigencia de ciertas prescripciones impuestas en la constitución militarista aún vigente, con la realidad que conlleva un verdadero Estado de Derecho, no han traído resultados favorables a las libertades y se mantiene la proa para distanciarnos cada vez más de toda teoría y método del conocimiento constitucional. Ello permite que toda una serie de conceptos y principios ni siquiera sean evocados para estos tiempos. Hemos vuelto a lo de: ¡Todo por la plata!
Se aprovechan todos los recursos, locales y foráneos, para impedirnos tener una convicción ciudadana, poder contar con una Constitución sentida, que es lo mismo que evitar que podamos encontrar los senderos de la Patria. Se nos mantiene, también por diversos medios, una constitución que arrastra situaciones humillantes y que aún, después de 33 años, sigue siendo el impedimento principal para disfrutar de un sentimiento constitucional que nos sirva de medio para la creación y consolidación de instituciones que se requieren para contar con un verdadero sistema jurídico y no la telaraña de corrupción que envuelve en uno solo al pseudoconstitucionalismo y la omisión constitucional con que nos desgobiernan los amigos de ¡Todo por la plata!
Estas fechas podrían servir para multiplicar los esfuerzos que nos permitan apropiarnos debidamente de nuestros objetivos y consolidar las ideas básicas para construir un verdadero Estado de Derecho, una sociedad democrática solidaria y justa, un avance cultural efectivo y una dignidad humana presente en todo momento y lugar. Sin embargo, nulo es el esfuerzo que se hace para destacar la importancia de nuestras libertades para una justa convivencia. La consigna nuevamente es: ¡Todo por la plata!
El momento es apropiado para reiterar que la política de los políticos gobernantes no está siendo vinculada a las identidades, a los intereses, a las aspiraciones y a los derechos de la sociedad panameña. El divorcio entre lo que los ciudadanos quieren y necesitan, entre los problemas que reclaman poder resolver y la capacidad de los políticos gobernantes para hacerlo, es cada vez más evidente. Poco o nada hacen o les interesa hacer de verdad contra el desempleo, la pobreza, la desigualdad. Hacen muchísimo, sí, por enriquecerse, por pasearse por todos los cielos y fotografiarse con todos los gobernantes que sus pueblos repudian, porque les han robado las esperanzas, las ideas de progreso y les hacen creer que el cambio es imposible.
Fiestas patrias vaciadas de todo sentido ciudadano, de toda participación que permita alcanzar una revalorización de las tareas que nos corresponden para obtener y disfrutar de verdad, nuestros derechos sociales. Fiestas patrias que no nos enseñan a construir la democracia que necesitamos, que no nos permiten aprender los mecanismos más viables para contar con un Estado de Derecho Constitucional. Fiestas patrias que ensordecen a los jóvenes para que no puedan pensar, que nos ocultan que hay muchos desempleados sin tener dónde trabajar, que militarizan sus desfiles y aumentan los privilegios para unos pocos. Fiestas patrias para acabar con la seguridad social, para seguir cerrando las escuelas, para darle la espalda a las ciencias, a la educación, a la cultura.
Ahí la tenemos para los que no lo creían: la patria nueva que no gusta de los ciudadanos y que, sin complejos, están dedicados a dejarnos sin Patria, fieles a la enseñanza de: ¡Todo por la plata!

101 años de Panamá América

 
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