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Todos somos Pedro Miguel


EL VIERNES 5 de diciembre de 1997 este mismo Panamá América me publicó el siguiente artículo: "Nuestra sociedad, como todas, tiene sus formas propias de expresarse. Uno sabe cuando un tema logra o no consenso social. Cuando se llega a él y de tratarse de un tema conflictivo, que no permite políticamente expresiones públicas de apoyo por parte de los adversarios, el silencio constituye una típica manifestación de solidaridad. Cuando además, algunos de los líderes adversos de opinión se manifiestan apoyando a alguien cercano al gobierno, el consenso puede ser hasta sorprendentemente cálido, sobre todo cuando el fallo del juicio, emitido por un jurado de conciencia, fue mayoritariamente absolutorio.
Por otro lado, si en la mayoría de las conversas públicas entre ciudadanos, después de que uno de ellos expresa con contundencia que la acción debe enmarcarse en un momento cercano a la agresión vivida -guerra es guerra, dijo uno- y el otro asiente con el silencio, la mayoría de la sociedad realizó que el agravio fue mucho más fuerte que la venganza. Si los gobernantes y las fuerzas políticas en que se soportan manifiestan -la mayoría en privado- y algunos en públicos, su apoyo al debido proceso y sus resultados, el consenso es amplio.
Si las principales autoridades nacionales, entre ellas, el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, el Procurador General y el Presidente de la República, expresan con contundencia que se trata de un caso juzgado y cerrado, el acuerdo es casi total. Violarlo es atentar contra nuestro ordenamiento jurídico, base de la democracia. Allí enmarco el acuerdo nacional logrado y expresado alrededor del "indictment" que dictó la justicia norteamericana contra Pedro Miguel González y los otros ciudadanos panameños absueltos recientemente por nuestros tribunales en el juicio por el asesinato de Zak Hernández.
La génesis. Un grupo de cuatro personas, aún desconocidas, atacó allá por 1992, a una pareja de soldados estadounidenses, perdiendo la vida uno de ellos. Algunos meses antes, el ejército de los Estados Unidos nos había invadido, provocando cientos de muertes, heridos y desaparecidos, incluyendo a un considerable número de ciudadanos inocentes y no beligerantes. La invasión del 20 de diciembre de 1989 constituyó un eslabón, quizás el más doloroso, de la larga cadena de afrentas causadas desde hace más de un siglo, por la presencia extranjera en Panamá.
Esa realidad ha moldeado de muchas maneras el espíritu de nuestros ciudadanos, quienes a pesar de ella, no han hecho del antiyankismo una variante cultural dominante. Los jurados de conciencia seleccionados para el juicio de Pedro Miguel, forman parte de nuestra sociedad y estuvieron sometidos al mismo entorno social y reaccionaron, emitiendo un juicio que es compartido por casi todos. Ante la pobreza de las pruebas, testigos y argumentos presentados por la parte acusadora y la contundencia de la estrategia de la defensa, la duda íntima generada durante el juicio se juntó con la conciencia social histórica de los jurados, produciendo la absolución de los implicados.
La figura del jurado de conciencia constituye una de las bases fundamentales del derecho penal y a pesar de no ser perfecta y estar sometida a la critica permanente, es la mejor aproximación a la búsqueda de la verdad, porque representa la opinión de la sociedad, quién usualmente se equivoca menos que una sola persona - el juez - sometido también al mismo entorno social. Para los panameños al igual que para los ciudadanos de cualquier país del mundo, el respeto absoluto al fallo de los tribunales, después del debido proceso es asunto vital.
De insistir el gobierno de los Estados Unidos en llevarse para allá a Pedro Miguel, para someterlo a otro juicio por el mismo caso, violentaría el ordenamiento jurídico, una de las bases de nuestra frágil democracia y abriría una herida de insospechadas dimensiones en las difíciles relaciones entre ambos países.
Como para la justicia estadounidense no importa cómo llegan a sus tribunales los ciudadanos extranjeros sometidos a un "indictment", podemos pronosticar que alguno o varios de los involucrados insistirán en llevarse a Pedro Miguel. Quizás lo que varíe sea el momento de la operación, que se podría dar de acuerdo a la mejor correlación de fuerzas a sus intereses.
Allí enmarcamos la reacción del hijo de Gerardo de buscar por la vía política, su cobertura y protección, tal como lo intentó hacer en su momento Manuel Antonio Noriega. La diferencia es que Pedro Miguel fue juzgado en democracia, con las reglas aplicables a cualquier ciudadano de este país y fue declarado inocente.
Mientras el sistema judicial de los Estados Unidos no dicte un fallo anulando el llamado a juicio a todos los absueltos por la justicia panameña en el caso del soldado Zak Hernández, muchos de los ciudadanos de este país sentiremos que nuestro ordenamiento jurídico está en peligro de muerte, ante la presión externa por desconocerlo. Por eso, mientras ese fallo no se dé todos tenemos que ser Pedro Miguel".
Estos conceptos siguen teniendo absoluta validez, casi una década después de publicados.
Pedro Miguel: Una buena parte de los congresistas y senadores norteamericanos de ahora le asigna poca rentabilidad político-electoral a los tratados de libre comercio. Se aferrarán a cualquier excusa para librarse del compromiso de apoyarlos. Los más interesados somos nosotros, por eso, en la coyuntura, tú les caes como anillo al dedo.
Si fracasáramos en la tarea de cerrar el TPC con Estados Unidos, ellos y sus aliados internos harán todo para demostrarle a nuestro pueblo en el 2009, con altísimas probabilidades de lograrlo, que el PRD y Martín Torrijos somos los responsables de no permitirle mayor crecimiento, estabilidad, seguridad y trabajo a nuestra gente. Medítalo.
Ahora reforzaron las puertas y ventanas.
La Escuela Ciudad Jardín Las Mañanitas fue víctima de dos robos del cableado eléctrico valorado en aproximadamente B/.2 mil 500.
La directora Clara de Jordán indicó que el pasado 15 de agosto se iba a producir el tercer robo, pero cubrieron el cableado eléctrico con carreolas.
La escuela, que data de 1985, cuenta con 1, 915 estudiantes y 82 docentes.
Por la inseguridad el plantel tiene tres celadores, uno de ellos pagados por los padres de familia agrupados.
Hasta febrero, se habían registrado pérdidas por más de B/.500 mil. Recientemente se pagó B/.10 mil para cubrir el cableado eléctrico de la Escuela Altos de Cabuya, en Tocumen.
La representante de Las Mañanitas, Omidia Quintero, corroboró todo lo anterior y señaló que cada semana se dan situaciones de vandalismo en las escuelas.
A su juicio, eso se ha desatado, pese a la seguridad de la misma comunidad y las autoridades, pero "como que nos estudian a cada uno".
"Incluso a mí se me metieron en mi casa y me robaron un congelador, imagínese si también la seguridad de la representante está en peligro", lamentó.
En el corregimiento hay 44, 767 habitantes.
  • Petra Serracín de Franco, directora de Educación de Panamá Centro del MEDUCA, es clara cuando dice que cada daño ocasionado a las infraestructuras y equipos le resta al sistema otras facilidades.

  • La funcionaria apuntó al apoyo de la comunidad ya que de esa manera se cuidan los equipos y las infraestructuras.


La mayor Gregoria Castillo, encargada de la Policía Nacional del área Este de la zona metropolitana, conoce de la situación de inseguridad.
No obstante, se escuda en unas estadísticas de incidencia de delitos por semana que manejó discretamente en una reunión donde estaban las autoridades, recientemente.
Según sus estadísticas, en la semana del 17 al 23 de agosto se reportó un robo a persona con arma blanca de 4 delitos. Eso representa el 4.21%.
Mientras del 24 al 30 de agosto comparada con la semana anterior hubo un robo y otras capturas de delitos. La cifra es de 1.9%.
Castillo señaló que ha tenido reportes de algunos colegios de Las Mañanitas, pero no de robos.
Pese a ello, afirmó que mantiene programas y coordinaciones con el Ministerio de Educación.
"Nosotros sabemos que en Las Mañanitas los incidentes que se dan más son los heridos con armas blancas, heridos con armas de fuego", confesó.
Quiso dejar claro que no hay una ola de robos.
"Si hemos tenido delincuencia, pero tenemos una capacidad reactiva", dijo.
La autoridad policial pidió la colaboración de la ciudadanía.
Las ventanas y puertas son reforzadas con hierros.

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