Transparencia financiera
Pronto llegará el día en que los candidatos de todos los partidos, grandes y pequeños, terminarán de persuadirse de que lo que más les conviene es la total transparencia en el financiamiento de las campañas electorales. Así todos estarán previamente vacunados de cualquier tipo de infundio que surja sobre el origen de los dineros con los que operan militantes y activistas para lograr el respaldo que garantiza el triunfo en una elección.
Como están las cosas ahora, visto está que cualquiera puede venir y decir cualquier cosa, y colocar a un candidato, o a un partido, bajo la espesa nube de la duda. Este es un terreno en que el halo protector que impide conocer públicamente a los donantes de las campañas, no beneficiará más a los políticos, y hasta podría convertirse en mecanismo de chantaje y extorsión contra los recipientes de los fondos.
Por lo delicado del tema, los dirigentes y militantes de los colectivos políticos debieran darse cuenta de que no es en su interés que se mantienen bajo reserva las donaciones a las campañas. Antes bien, el interés que se busca proteger así no es político, o por lo menos no pertenece al linaje de la política democrática. ¿O es que se necesita un escándalo mayor que el que ya tenemos para empezar a introducir cambios en el régimen de las donaciones para las campañas políticas?
Cuentas claras hacen buenos amigos y mejores candidatos.