Transporte público sin solución a la vista
El problema del transporte público de pasajeros en el área metropolitana es una crisis crónica, cuya solución está más demorada que un "diablo rojo", y que cuando llegue seguramente nos arrollará como acostumbran a hacer los que controlan el negocio. El problema es que el felino no es un gato, sino un tigre y no hay quien quiera ponerle el cascabel.
Por andar buscando acomodar a todos los que querían un pedazo del pastel, se han retrasado en la solución, al punto de que ya no es políticamente viable y se plantea pasarle el bulto al próximo gobierno. Sin embargo, los genios del negociado han separado el tema en dos partes: El problema y el negocio. El negocio pareciera que quedará amarrado antes del cambio de gobierno; el problema lo tendrá que manejar el próximo gobierno. Ahora bien, si el próximo gobierno es capaz de aprender en cabeza ajena -como la de la presidenta Bachelet de Chile, por ejemplo- no se dejará caer en semejante celada.
Si la actual administración no quiere pagar el costo político de la enorme incomodidad y los monumentales tranques que se producirán durante los años de construcción en las principales avenidas de la capital, lo lógico sería aprovechar este tiempo para terminar los estudios y debates sobre todas las opciones que hay, desde el monorriel y el subterráneo a la mera modernización de la flota actual con nueva repartición de rutas pasando, por supuesto, por el transmilenio y otras opciones intermedias. También sería correcto re-enfocar el tema en el usuario y no en los transportistas y las autoridades.
Elementos accesorios, pero no menos importantes, son los relativos a la calidad y oportunidad del servicio, a los aspectos ambientales y energéticos y al costo correcto del pasaje; y que si se justifica un subsidio, se defina a quién y cómo se le da, así como de dónde se paga.
El Gobierno hasta la fecha mantiene sin honrar la promesa electoral incluida en su plan de gobierno, consistente en "lograr el desarrollo del proyecto de línea de transporte público de alta capacidad y sus rutas alimentadoras". Al paso que vamos, todo indica que esta será una asignatura más que queda pendiente, para desgracia de los cientos de miles de usuarios y en desmedro de la productividad de la capital de la República.