Tras las elecciones del PRD
La principal conclusión que permite arrojar la reciente elección de delegados del Partido Revolucionario Democrático (PRD), es que una oposición separada no tendrá la menor oportunidad de vencerlo en los comicios nacionales del año próximo. Tal fue su tremendo despliegue de organización y fuerza de base.
El torneo marcó el verdadero inicio de la campaña política y la puesta en marcha de una verdadera legión romana, trituradora de ejércitos.
Incluso, si la oposición fuera unida, su posibilidad de vencer a tan formidable adversario, asido al poder firmemente, con un país volando económicamente y dinero corriendo a raudales, no es grande. Fuera de eso, lo favorece la pobre calidad del elector panameño, inclinado al clientelismo personal e inmediato sobre cualquier visión de país o de mensajes éticos o morales como el de la anticorrupción o las virtudes o capacidades de tal o cual candidato. En ese sentido, el sistema hace que sea más fácil que salga para diputado un “disc jockey” o un cómico de televisión, que un intelectual o profesional cualquiera.