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Travesuras de la ACP


DURANTE LOS últimos seis meses, a los panameños se nos ha querido someter -por todos los medios al alcance de los factores reales de poder en el poder- a la idea que: la propuesta de ampliación de la ACP, avalada por el Gobierno de Martin Torrijos Espino, es la solución de todos los problemas, incluso de aquellos que ella misma ha creado.
Así, muy rápidamente la ampliación dejó de ser una tercera esclusa, para ser convertida en un instrumento de la burocracia del binomio Gobierno-ACP, en el que el entendimiento general y la acción coordinada que requiere nuestra sociedad, han sido despreciados. A lo largo y ancho del país, en una operación estratégicamente organizada y logísticamente equipada, además de muy, pero muy adinerada, un centenar de funcionarios de la ACP, se han dedicado a la tarea de engañar a la población panameña. Sus jefes de la Junta Directiva de la ACP han sabido quedarse en la trastienda y solo asistir a "reunions especiales", para "gente especial", en "lugares especiales".
Con el apoyo en dólares de los sectores más trogloditas y cavernícolas del sector empresarial y, acompañados de una campaña mediática posicionadora y permanente (en la que no ha faltado el jingle en todas las modalidades, que el jugoso presupuesto dado a las publicitarias ha permitido), los profesionales del engaño, comandados por sus principales ejecutivos, han logrado superar con creces a sus maestros de la Junta Directiva del Canal y del Gobierno Nacional. En costosos 4x4, en moderno autobus equipado con lo más sofisticado de la tecnología moderna, con jugosos viáticos y dietas, han logrado perpetrar sus demagógicas travesuras de la mano de la falacia para vender como verdades las mentiras de sus jefes directos, sin importarles para nada las graves necesidades de sus interlocutores, a quienes -en la mayoría de los casos- han tratado como ciudadanos de segunda y tercera categoría dado que, ellos, los portavoces de la ACP, ellos sí son del primer mundo. Más que haber castigado nuestra inteligencia, el Gobierno y la Junta Directiva de la ACP han cuestionado y ultrajado, a través de los "difusores del proyecto de ampliación", la dignidad del pueblo panameño.
Los encopetados tecnócratas de la ACP han multiplicado el escenario montado sobre la ampliación y sus exposiciones memorizadas han sido repetidas, una y otra vez, con la ayuda del "power point", para evitar que su audencia pudiese pensar. Lo más aterrador para ellos durante sus "presentaciones", ha sido que alguien del público pensase, es decir que cuestionase abiertamente.
Por eso, sus libretos, llenos de respuestas presuntamente correctas ("LA ACP responde"), para no tener que responder a los argumentos que crearan dudas. La duda los atemoriza. La crítica los altera y los vuelve agresivos. Pero, en todo momento olvidaron y pasaron por alto que la capacidad para reflejar con precisión y comunicar directamente requiere una absoluta libertad frente a toda estructura organizada. Y ha sido justamente de ello de lo que más han carecido: de libertad frente a la estructura y maquinaria de la ACP-Edelman, organizada para engañar.
Cabe aquí mencionar que: "En este contexto es difícil recordar que la esencia de la civilización debería tender hacia la reflexión, no la velocidad. La repuesta fácil es que la toma de decisiones debe estar distanciada de la administración, siendo la primera orgánica y reflexiva, la segunda lineal y estructurada. Pero para una civilización que ha confundido técnicas de gestión con valores morales, todas las respuestas son una trampa".
El cinismo, la retórica, la adoración de la ambición y el poder, características de los cortesanos del siglo XVIII, han sido plagiadas por nuestras élites gobernantes, también para el tema de la ampliación. Venden la creencia que su cinismo mundano demuestra superioridad intelectual. Sin embargo, el mismo no indica inteligencia, experiencia ni precisión. Más bien nos demuestran mediocridad e incapacidad para aprender de la experiencia.
No les ha importado en lo más mínimo con la situación social, económica, cultural, educativa o de salud del pueblo panameño. ¡Y qué decir de la historia!! No han faltado los que han llegado hasta a exigirnos que reconozcamos que la dictadura y sus tratados -para no mencionar a los muertos, desaparecidos, torturados, encarcelados- no sólo fueron necesarios, sino que debemos pedir disculpas por no haberla apoyado. Para no mencionar a quienes han renegado de sus principios para poder lucrar desde las filas del "sí" y que hoy califican de "deleznables" a quienes nos negamos a ser "lacayos de gorra en mano y dobladas rodillas".
Como huella de las travesuras de la ACP queda una población confundida más que indecisa, decepcionada más que informada, engañada más que respetada.
Quiera Dios que no nos obliguen también a seguir tomándonos más frascos del dietileneglycol-81105 canalero con que han querido envenenarnos a lo largo de estos últimos meses.
La planta de tratamiento debe costar unos B/. 100 millones y el sistema interceptor B/.70 millones, más B/.50 millones.
Los trabajos deberán estar listos para el 2009.
Mientras eso ocurra, Kathy seguirá disfrutando de los días soleados en las aguas de la bahía.
Ella y sus amigos desafiarán cada día la muerte al lanzarse al mar sin temor de ser sorprendidos por una piedra.

101 años de Panamá América

 
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