Triste Navidad en Pacora
El Panamá América
Faltan pocas horas para que llegue la Navidad, y se celebre el nacimiento del Niño Jesús, pero en muchos hogares no habrá ni un pedazo de pan y mucho menos jamón o pavo.
Antier visitamos una comunidad donde la realidad de sus residentes es tan trágica que si comen una vez al día es mucho. Nos referimos a Llanos de Jesús de Cabra, en el corregimiento de Pacora.
Hace ocho meses "Comunidad" visitó este sector, donde humildes panameños que viven a la orilla del río Cabra enfrentan cada año los estragos que causa el desbordamiento del mismo.
En ese momento dimos a conocer que los residentes pedían al Ministerio de Vivienda (MIVI) que los trasladaran a otro sitio porque ponen en peligro sus vidas cada vez que se dan las inundaciones.
La situación a empeorado porque ya no hay 10 casas improvisadas, hechas con cartones, hojas de zinc, madera o plástico, sino que hay 15, de las cuales varias son de cemento.
Esta comunidad que pasa inadvertida, está situada después de la barriada Omar Torrijos, y para llegar a ella hay que entrar por una vereda de tierra.
Los que pasan más necesidades son los 60 niños que viven en el lugar, a los que se ve corriendo hacia el río que está a unos 15 metros, o jugando entre las casitas, a las que los moradores llaman "chozas".
¿Letrinas? No hay ninguna, lo que obliga a todos hacer sus necesidades fisiológicas en "el monte y en el río".
ANTECEDENTES
Cuando se inicia la época lluviosa en Llanos de Jesús el río Cabra se sale de su cauce e inunda todo a su paso. Es por esto que las endebles casitas; las pocas siembras y las gallinas que crían algunos desaparecen.
Según los residentes el río se desborda una tres veces al año. En abril pasado Margarita Acosta, que tiene dos años de vivir en el sector, dijo que conocía muy bien lo que es ser víctima de una inundación.
La última vez el agua subió más de metro y medio y todos tuvimos que salir huyendo de aquí, agregó.
La vecina del río Cabra aclaró que nunca invadió ese lugar, sino que le vendieron el lote a B/.60. "El de mi hija que vive aquí cerquita le costó B/.150."
Por su parte, el representante de Pacora, Nelson Vergara manifestó hace ocho meses atrás que el ministro de Vivienda había dado instrucciones al director nacional de Desarrollo Social de esa entidad, Elizandro Hernández que se ocupara de resolver el problema. "Sin embargo, el funcionario no había hecho nada".
El edil señaló además que en Pacora hay terrenos que no son usados debidamente, a los cuales pueden ser trasladados los afectados. Añadió que el MIVI y la Junta Comunal deben trabajar conjuntamente en la solución del problema.
LA REALIDAD
La verdad es que no se ha hecho nada. Pasó el invierno, y gracias a Dios no hubo inundaciones, pero cientos de personas siguen viviendo miserablemente.
Los residentes saben que conseguir un lugar mejor donde residir es muy difícil, ya que son personas muy pobres, y para el colmo la mayoría no tiene empleo.
Uno de ellos dijo: "todo es una cadena. Nosotros no tuvimos oportunidad de estudiar y ahora no tenemos trabajo. Casi todos somos carpinteros y no conseguimos empleo".
Los miembros de la familia Guevara forman parte de los desempleados.
Los 18 integrantes viven en una sola casita de madera, donde no hay un solo lujo y el piso es de tierra.
Tienen año y medio de vivir en Llanos de Jesús de Cabra y sobreviven con los "camarones".
El caso de los Guevara es común, porque en cada una de las "chozas" habitan de dos a cuatro familias.
Dijeron que las autoridades del MIVI nunca se han acercado al lugar y pidieron a la Junta Comunal que les done servicios higiénicos para hacer las letrinas.
"No tenemos dinero para comprar las tazas, pero sí podemos hacer los huecos", añadieron.
"AFUERA NO SE QUEDA"
Para el Lizandro Abrego, no era un buen día, y aunque cuando llegamos no sabíamos que pasaba, si era evidente sus ojos llorosos y su cara de preocupación.
Abrego, quien fue el primero en llegar al lugar, dijo que ha visitado la Junta Comunal de Pacora unas 12 veces para hablar con el edil Vergara, sin embargo, este nunca lo ha atendido.
En la Junta nos han dicho que compraron materiales para alzar nuestras casas del piso, para que cuando se desborde el río no nos afecte tanto, añadió. Estas aseveraciones fueron confirmadas por el representante, quien aseguró que en enero empezarán los trabajos.
Lo malo es que nos piden que consigamos la tosca y el equipo para hacer los trabajos, pero nosotros no tenemos contactos ni dinero, señaló.
Abrego, al igual que los Guevara manifestó que lo que pueden poner es la mano de obra.
Recordó que el agua ha subido hasta la mitad de su casa. "Gracias a Dios las inundaciones se dan de día...sino no estuviera contándole".
Su esposa Felicita de Abrego, indicó que el área donde están las casitas es considerada área verde, lo que impide que los terrenos sean vendidos.
No obstante, algunas personas han vendido sus lotes a otros hasta por más de 150 balboas.
Al final de la conversación supimos a qué se debía la tristeza de Lizandro y Felicita.
"Mi hija de nueve años tiene cáncer y se está muriendo", dijo el padre.
Los esposos Abrego han luchado por cuatro años contra esta mortal enfermedad.
"Creo que no pasa el día de hoy; no se mueve y tiene la mirada fija, expresó Lizandro.
Manifestó que haría frente a los gastos del entierro con dos collares por los que le dan 120 balboas en las casas de empeño y vendería el equipo de sonido.
"No sé que más haré, pero le aseguró que afuera no se queda", agregó.
Esta es la realidad que se vive en Llanos de Jesús de Cabra, donde cientos de personas viven en pobreza extrema, a la espera de que la presidenta Mireya Moscoso, quien asegura trabajar para los pobres, se acuerde de ellos.