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Tú eres un cuadro pintado por Dios


A principios de este siglo, se descubrió en el sótano de un castillo un cuadro que estaba en la trastera, donde usualmente se tiran las cosas viejas. El cuadro fue sacado, sacudido, limpiado y colocado en una de las salas. Una noche en que se celebraba una cena fue invitado un especialista en arte que vio el cuadro y descubrió que era una obra antigua que costaba, a principios de siglo, unos cien mil dólares. El cuadro fue reconstruido y retocado, se exhibe actualmente en un museo y está valorado en un millón y medio de dólares. Ese cuadro lo pintó un gran y famoso pintor. Ciertamente, pudo haber sido destruido; en cambio, fue descubierto y colocado en un museo donde puede ser observado y admirado por muchas personas de todo el mundo.
Usted es un cuadro hermoso y lindo pintado por Dios. Por cuestiones de su existencia, ese cuadro se ha ido llenando de moho, polvo y telarañas. Poco a poco se ha ido desgastando, perdiendo la pintura su brillo y quedándose, cada vez más, en la trastera de su propia vida, en el sótano de su existencia.
Pero ese cuadro es realmente hermoso, maravilloso y lindo. Es la obra más bella que se ha hecho, porque fue pintado por Dios. El modelo por el cual Él pintó ese lienzo fue Él mismo y usted es una de sus obras maravillosas y perfectas. Usted es bella y hermosa, porque fue hecha por Dios. El problema de ese cuadro es que se metió en el sótano y se fue quedando olvidado. Tristemente, usted es la primera persona en decir que ese cuadro es muy feo y no vale ni diez centavos.
Cuando usted se manifiesta así, ¿sabe usted quién llora y se entristece? El pintor de ese cuadro, ¡que es Dios! Usted lo está ofendiendo terriblemente. El cuadro es valiosísimo, porque lo pintó Él. Usted es maravillosa, linda, hermosa e increíblemente perfecta, porque está hecha a imagen y semejanza de Dios.
Para toda madre, su hijo o hija es la criatura más bella que hay en el mundo. Pues eso es lo que Dios siente al verla a usted. Cuando usted no se valora a usted misma y encima añade el poco valor que le han dado esos ciegos que hay por ahí, con más razón pensará que no vale nada. Entonces, como el ciego que le pidió a Jesús que lo sanara para que volviera a ver, asimismo el Señor la sana para que usted se vea como tiene que verse.
El problema que tienen las mujeres es su corazón, que a veces las traiciona haciéndole creer todas las palabras bonitas del don Juan que aparece con su cuento fantástico. ¡Cómo se enternecen con cualquier palabra barata que escuchan por ahí! Cuando ustedes piensan que conquistan a un hombre, el que las atrapa es él, pero para jugar con ustedes y luego abandonarlas. Y ustedes que tienen un corazón noble y bueno, vuelven a caer con el próximo que se les acerca con sus palabras y cuentos bonitos. ¿Quién es más culpable: el cuentista o la que se cree el cuento?
Si las mujeres, desde el primer momento, la primera lisura, la primera levantada de voz o la primera borrachera en la que él se sobrepasa, le paran el pie al individuo y lo ponen en su sitio, se acaba el machismo en este país. Pero, porque su corazón es tan bueno y para que no se vaya y se quede usted sola, se aguanta cantidad de cosas. Por esto, los hombres se han convertido en machistas insoportables. Es hora de su liberación, de ponerse en el lugar que le corresponde y poner al otro en el suyo.
Aún así, es bueno mantener su corazón palpitando de amor y ternura. Nunca pierda su capacidad de amar, de vibrar con ternura ante cualquier acontecimiento, que es lo que caracteriza su ser femenino. Nunca pierda el sentido profundo de lo que es contemplar la belleza y de llorar o reír por eso. Pero siempre con los ojos muy abiertos; que su razón prevalezca sobre su corazón.
Cuando usted deposita en algo o en alguien toda la solución a su problema, está perdida. Sólo Dios puede resolver sus problemas; Él es el único que puede llenarla y no la traicionará nunca. No ponga jamás toda su confianza en una sola persona o en una sola cosa.
Solamente a Dios le podemos creer todo y a nadie más. Todos los demás somos simples seres humanos hechos de barro, débiles, mentirosos, cuentistas e incumplidos. Jesucristo es maravilloso, Señor y Rey. Él vive, es el Señor de Señores y está presente en su vida. Él derramó Su sangre en la cruz por usted, para salvarla del pecado y la muerte eterna. Hoy Él quiere abrir su corazón para romper sus cadenas. Abra su corazón y acoja al Señor en su vida, porque con El, usted será...¡Invencible!

101 años de Panamá América

 
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