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Un día a otro día


En el Salmo 19 (18) "Un día al siguiente le pasa el mensaje y una noche a la otra le transmite el dato". Que le dice? Lo que todos nos decimos con respecto a lo que va sucediendo en la aldea panameña.

Ya se acabó el aquelarre que se armó con motivo del triunfo de la adolescente talentosa en el campo de la música; efímera fue la alegría y desproporcionada, como suele ser nuestra idiosincrasia y ya nadie se acuerda de ella. Ya pasó el avión, ya pasaron los recibimientos presidenciales. Sic transit. Y decimos ahora a otra cosa.

Para estas fechas nos encontramos con la actualización de un hecho de sangre del año 70, perpetrado por una autoridad y le llaman "novela", y ha puesto a correr a mucha gente respecto a algo que a última hora no va a quedar en nada sino en un "susto" momentáneo a quienes les ataña.

En el campo del ejercicio de la democracia, en campaña política se ha agudizado el uso de los términos del vocabulario negativo y de lejos pareciera una guerra verbal que va haciendo mella. Demostración de dardos verbales.

Día a día también, al llegar el 23 de octubre donde los deudos y amigos se congregaron en la catedral a orar sentidamente recordando a sus seres queridos calcinados en un vehículo de transporte público hace dos años, 8B-06., un recuerdo que no pasa y se ha convertido en una herida incurable y en el revulsivo para iniciar un cambio en el sistema difícil del transporte urbano presuponiendo la conversión interior de los transportistas para lograr el cambio deseado.

Un día le da el mensaje, al otro día, y después de expresarse derogatoriamente sobre el culto popular al Naza de Portobelo, descubrir que todo se realizó contrario a los pronósticos y predominó la fe de muchos agradecidos peregrinos, aun cuando la iglesia católica no ha estado a favor de los flagelados y los que se auto-torturan, no por mandato de la iglesia, sino por propia opción.

Una noche a la otra le transmite su mensaje y la desconfianza de los inversionistas en el mundo entero en las instituciones de dinero fluctúa como lo hacen las interrogantes de las personas sobre qué va a suceder aquí con tantos proyectos.

Un día a otro día y una noche a otra noche se comunican el mensaje y los mensajes y el gran mensaje es el del Evangelio: Estad siempre alerta y vigilantes y no vivir confiados porque todavía no hemos visto el final de la película.

101 años de Panamá América

 
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