Un gran retroceso
La condena proferida por el Juez 12 del Circuito de lo Civil, Juan Carlos Tattis, mediante sentencia N° 23 del 13 de mayo de 2009 en contra de la Editora Panamá América, Jean Marcel Chéry y Gustavo Aparicio, ordenando el pago de B/ 20 mil como indemnización por el daño moral supuestamente causado a Winston Spadafora Franco, por la publicación, en marzo de 2001, de un reportaje que daba cuenta de la construcción de una carretera con fondos del FIS en un área rural de La Chorrera, que conducía a una finca de propiedad del entonces ministro de Gobierno y Justicia de la administración Moscoso, representa un precedente nefasto en materia de libertad de expresión en Panamá.
La sentencia es un monumento colosal a la estulticia y revela una ignorancia supina en relación con los avances continentales sobre la libertad de expresión y el derecho a la información. Condenar civilmente a dos periodistas y a la editora responsable del diario Panamá América, por haber osado publicar la verdad, en ejercicio del sagrado deber de informar a los contribuyentes sobre los destinos de los recursos públicos, es una decisión atrabiliaria, sólo comparable con la monstruosidad de haberlos condenado criminalmente por injuria por las mismas causas en el año 2003.
Los avances constitucionales en materia de acceso a la información, las modificaciones a nuestra legislación penal y la derogatoria de las leyes de desacato, son pasos que palidecen ante la evidencia de que nuestro sistema de justicia se empeña en seguir acosando al periodismo libre y responsable.