Un grifo para mil personas en Las Lomas de San Martín
En Cerro Batea, distrito de San Miguelito, se encuentra prácticamente escondida una comunidad llamada Las Lomas de San Martín, que es un pequeño poblado conformado por familias precaristas, que desde hace cinco años se instalaron allí, pero que aún no cuentan con los servicios básicos.
Las Lomas de San Martín cuenta con una población de alrededor de mil personas, en su mayoría parejas jóvenes con niños, que juegan por el lugar, inocentes de los problemas de salubridad a los que pueden enfrentarse debido a la falta de agua potable en el lugar.
En la comunidad existe un solo grifo, que le suministra agua a toda la población. Todas las familias tienen que tomar agua de allí para su consumo, bañarse, lavar la ropa, fregar los trastes y cocinar, por lo que hay que formar una larga fila de espera para obtener el vital líquido.
No obstante, existen algunas personas que cobran por cargar los tanques de agua hasta las casas de los moradores. El costo del servicio depende de la distancia hasta donde haya que cargar el tanque.
Los cargadores cobran 25 centésimos a los vecinos que viven cerca del grifo y 75 centavos a los que residen más allá. Un muchacho que se dedica a cargar tanques de agua, señaló que diariamente obtiene ingresos que oscilan entre los 20 y 30 balboas, aunque destacó que el trabajo es muy duro por las distancias que hay que recorrer con los envases al hombro.
Ricardo Ledezma, residente de la comunidad, manifestó que los vecinos han solicitado, en varias oportunidades, al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), que les brinde el servicio de transporte de los tanques, porque cada familia gasta diariamente entre uno y tres balboas y al mes entre 30 y 90 balboas, cantidad de dinero exageradamente elevada para personas de escasos recursos.
El ciudadano señaló que los residentes de las Lomas de San Martín no se oponen a la instalación de medidores en cada una de las casas, pues se ahorrarían mucho dinero. Al ser cuestionado sobre cómo adquirieron la salida para obtener el agua, manifestó que entre todos los residentes compraron los materiales y se "pegaron" a la tubería madre, que pasa por el lugar y reconoció que no se pueden conectar a otra salida adicional porque dejarían a parte de Cerro Batea sin el servicio, situación que agravaría el problema en el distrito de San Miguelito.
"La mayoría de las veces las mujeres tienen que trasladarse a la pluma con sus tanques para lavar la ropa porque no cuentan con el balboa para que le lleven los tanques de agua hasta sus casas", lamentó Ledezma. Indicó que han tratado de conversar con los legisladores y las autoridades locales y no ha sido posible que se le atienda su necesidad más urgente, que es el agua potable.
Denunció que para las elecciones pasadas muchos candidatos prometieron la llegada de agua potable a cada una de las casas, pero ninguno de los que ganaron ha cumplido. Por otro lado, Yariela García, una vecina quien estaba formando fila para bañarse junto a su hijo, en la pluma, señaló que en su caso le cobran cincuenta centésimos por tanque, en vista que vive a mediana distancia del grifo.
La señora indicó que los cargadores de agua no fían, por lo que hay que pagarles una vez brindan el servicio. La joven puntualizó que en las primeras horas de la mañana es común observar a gran cantidad de hombres formando filas para ducharse para irse al trabajo. "Este es el precio de la pobreza que tenemos que pagar", lamentó la humilde madre de familia.
Las Lomas de San Martín cuenta con una población de alrededor de mil personas, en su mayoría parejas jóvenes con niños, que juegan por el lugar, inocentes de los problemas de salubridad a los que pueden enfrentarse debido a la falta de agua potable en el lugar.
En la comunidad existe un solo grifo, que le suministra agua a toda la población. Todas las familias tienen que tomar agua de allí para su consumo, bañarse, lavar la ropa, fregar los trastes y cocinar, por lo que hay que formar una larga fila de espera para obtener el vital líquido.
No obstante, existen algunas personas que cobran por cargar los tanques de agua hasta las casas de los moradores. El costo del servicio depende de la distancia hasta donde haya que cargar el tanque.
Los cargadores cobran 25 centésimos a los vecinos que viven cerca del grifo y 75 centavos a los que residen más allá. Un muchacho que se dedica a cargar tanques de agua, señaló que diariamente obtiene ingresos que oscilan entre los 20 y 30 balboas, aunque destacó que el trabajo es muy duro por las distancias que hay que recorrer con los envases al hombro.
Ricardo Ledezma, residente de la comunidad, manifestó que los vecinos han solicitado, en varias oportunidades, al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), que les brinde el servicio de transporte de los tanques, porque cada familia gasta diariamente entre uno y tres balboas y al mes entre 30 y 90 balboas, cantidad de dinero exageradamente elevada para personas de escasos recursos.
El ciudadano señaló que los residentes de las Lomas de San Martín no se oponen a la instalación de medidores en cada una de las casas, pues se ahorrarían mucho dinero. Al ser cuestionado sobre cómo adquirieron la salida para obtener el agua, manifestó que entre todos los residentes compraron los materiales y se "pegaron" a la tubería madre, que pasa por el lugar y reconoció que no se pueden conectar a otra salida adicional porque dejarían a parte de Cerro Batea sin el servicio, situación que agravaría el problema en el distrito de San Miguelito.
"La mayoría de las veces las mujeres tienen que trasladarse a la pluma con sus tanques para lavar la ropa porque no cuentan con el balboa para que le lleven los tanques de agua hasta sus casas", lamentó Ledezma. Indicó que han tratado de conversar con los legisladores y las autoridades locales y no ha sido posible que se le atienda su necesidad más urgente, que es el agua potable.
Denunció que para las elecciones pasadas muchos candidatos prometieron la llegada de agua potable a cada una de las casas, pero ninguno de los que ganaron ha cumplido. Por otro lado, Yariela García, una vecina quien estaba formando fila para bañarse junto a su hijo, en la pluma, señaló que en su caso le cobran cincuenta centésimos por tanque, en vista que vive a mediana distancia del grifo.
La señora indicó que los cargadores de agua no fían, por lo que hay que pagarles una vez brindan el servicio. La joven puntualizó que en las primeras horas de la mañana es común observar a gran cantidad de hombres formando filas para ducharse para irse al trabajo. "Este es el precio de la pobreza que tenemos que pagar", lamentó la humilde madre de familia.