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Un hasta luego a Antonio Enríquez Navarro


Acompañado de mi esposa, hace 30 años llegué a urgencia a la Clínica San Fernando. Le faltaban pocos días para dar a luz a nuestra primera hija. Por ser lo lógico, la enfermera preguntó por el nombre del médico la atendería, indicándoles que era el Dr. Enríquez Navarro. La sorprendida enfermera dijo "pero si él no es ginecólogo", a lo que mi esposa señaló: "a quien van operar es a mi esposo".
Antonio Enríquez Navarro, médico cirujano de gran prestigio nacional, era además un extraordinario político. Me duele que su reciente muerte haya pasado desapercibida por quienes hoy, a través del Partido Popular, dicen seguir representando al extinto Partido Demócrata Cristiano (PDC).
Antonio Enríquez Navarro fue fundador del PDC en 1960, cuando nadie creía en ese partido, a quien le decían la "sandía", porque para los políticos tradicionales de aquella época, hablar de justicia social, equivalía a hablar de términos propios de los comunistas. Por eso nos llamaban rojos por dentro y verdes por fuera. Nadie concebía que profesionales exitosos y de prestigio como el Dr. Enríquez, el Dr. Antonio González Revilla, el Dr. Rubén Arosemena Guardia y el Lic. José Antonio Molino; que empresarios como Iván Romero, Erasmo Méndez Mérida y Arcelio Ducreaux; que docentes como Delfín Gálvez, Juan José Gutiérrez y Julio Rovi; que dirigentes obreros como Diógenes Gutiérrez y Carlos George; que comunicadores sociales como Ramón Fernández Doménech, Manolín Jiménez y Juvenal Sanjur; así como líderes populares como Carlos Arellano Lennox, fuesen parte de un nuevo partido político, ajeno a las prácticas fraudulentas de los partidos políticos que se turnaban en el poder y que lo último que se les ocurría cuando llegaban a él, era pensar en asuntos como la justicia social.
El Dr. Enríquez fue uno de los primeros presidentes de ese Volkswagen con que la gente de los partidos tradicionales, léase Coalición Patriótica Nacional, hecha a imagen del Comandante Remón, y los tradicionales grupos liberales, trataban de minimizar el ideal que se nacía en Panamá de llevar a la política los principios social cristianos. Acompañó como su Primer Vicepresidente a los primeros candidatos del PDC a la Presidencia de la República en 1964 y 1968, José Antonio Molino y Antonio Gónzalez Revilla. Se le conocía por su verbo atrevido y cuestionador de las injusticias sociales que vivía el país como consecuencia de gobiernos corruptos. Su labor de cirujano en el Hospital Santo Tomás le permitió conocer de cerca esa realidad de un gobierno que despilfarra, pero que no tiene para medicinas y para facilidades médicas.
En 1965, cuando el PDC arreció sus ataques al gobierno liberal de Marco Robles, por un gran escándalo en los Casinos Nacionales, en donde habían involucrados dirigentes liberales, las represalias no se hicieron esperar. Recuerdo que al Dr. Enríquez Navarro, quien también era profesor en la Facultad de Medicina en la Universidad de Panamá, del Santo Tomás lo trasladaron a Penonomé; a Rubén Arosemena Guardia, lo destituyeron como Juez suplente del Tribunal Tutelar de Menores. Otros médicos del PDC corrieron la misma suerte. Como protesta, 25 jóvenes de la Juventud Demócrata Cristiana protestamos ante el despacho del Ministro de Previsión Social y Salud Pública, sentándonos en el suelo. La Guardia Nacional llegó y nos llevó cargados a todos a la chota y de allí a la Cárcel Modelo. El Juez Nocturno de Policía, siguiendo órdenes superiores, nos echó 20 días a todos; la protesta a nivel nacional que se suscitó nos permitió salir de prisión a los 7 días.
Al final de cuentas, el Doctor Enríquez Navarro, presidente del PDC en ese momento no fue trasladado nada. La solidaridad social cristiana, en ese instante reflejada los copartidarios perseguidos, siento que se ha perdido; pareciera que lo único que les interesa a algunos es mantener el puesto que han llegado a tener.
Antonio Enríquez Navarro, el médico responsable, el intachable político, el padre y esposo ejemplar, si bien nos esperara en el camino hacia la Eternidad, nos deja una vida llena del compromiso partidario que aprendí desde que cumplí los 18 años. Paz en su tumba.
(gcochez@cableonda.net)
El año pasado, durante la limpieza de playas organizada por ANCON, se recogieron 65 mil 966 libras de desechos.
Los desperdicios estaban en Panamá Viejo, Costa del Este, Paitilla, San Felipe y El Chorrillo.

101 años de Panamá América

 
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