Un llamado a la sensatez política
La campaña de 1968 fue cruenta, violenta y vulga, ya que se atacaba hasta a los familiares de los políticos, lo que hizo que degenerara en violencia con su secuela de muertes y la enorme consecuencia de la alteración del orden constitucional y político para ser gobernados por militares de escasa cultura, pero que dieron a los políticos una lección que no deberíamos olvidar jamás. Pareciera que lo estamos olvidando al iniciar el ciclo de violencia a través de los ataques personalizados.
Hoy, un grupo ataca a Don Samuel Lewis Galindo, hombre correcto que lo único que hizo fue señalar al gobernante en turno (Guillermo Endara), errores que a su juicio debían corregirse. El no responder fue un mensaje a la cordura y un llamado a la sensatez política. Esa propaganda destructiva, que estoy convencido que los autores intelectuales no son ni José Miguel Alemán, ni Martín Torrijos, ni Ricardo Martinelli, individuos con una alta moral, sino que lo han programado mentes que buscan el aplauso (en buen panameño, "lambones") que no van a recibir, pues aquellos no sólo no comparten esas bajas acciones sino que las repudian, y seguramente las ordenarán suspender, porque creen en la dignidad de los hombres y el respeto a la sociedad.
Panameños, es hora de hacer un alto. Observen cómo han comenzado a desbocarse las pasiones en televisión, insultándose legisladores, ex presidentes y altos funcionarios. Es el inicio. Lo que hoy comenzó contra Samuel Lewis Galindo y Guillermo Endara, mañana será contra cada uno de los que participamos en la política.
Algo bueno ha quedado y es que los cuatro candidatos mantienen su altura e ignoran los perros que ladran ni aún si muerden, porque el propio pueblo que ha madurado desde 1968, está vacunado contra la rabia y el odio que destilan, vengan de donde vengan, convencidos que quien al final perderá será Panamá y la magra credibilidad que tenemos la clase política se acentúa más cada vez que unos politiqueros incitan a la violencia verbal, inicio de la física. Cada acción genera una reacción que nunca se sabe dónde ni cómo terminará. Esto lo pueden corroborar Colombia, Bolivia y Venezuela. ¿Queremos esto para Panamá? Aún es tiempo, el Pacto Etico Electoral no es sólo una firma; debe ser parte de nosotros mismos. Debemos alzar nuestra voz para detener esta situación. Ningún panameño está exento de esta grave responsabilidad.
Sólo un tozudo incorregible como Chávez y su combo fascistoide, disfrazado de marxismo trasnochado y un mal llamado bolivarianismo, que ostentan el poder, acabaron con las instituciones y destruyen a las fuerzas armadas para convertirlas en una milicia que sirva de guardia pretoriana, se les ocurre acusar de fraude a una oposición amenazada incluso con armas, que los soldados apuntan a sus pechos. Los fraudes en la política solamente los cometen los gobiernos y así lo registra la historia universal.
Quien juega dominó sabe qué "partida segura no se tranca" y la oposición es consciente de que tiene el juego ganado. La violencia y el odio retornaron a Venezuela con el gobierno de Chávez. Es tramposo y embustero y de él se pueden esperar sorpresas nada agradables, pues no cree en elecciones y menos en entregas de poder. Y el dictador cubano así se lo exige a los pichones que pretenden emularlo y que él ha sabido aprovechar.
* Periodista venezolano, coordinador general editorial del Bloque DEARMAS.
(c) www.aipenet.com
Hoy, un grupo ataca a Don Samuel Lewis Galindo, hombre correcto que lo único que hizo fue señalar al gobernante en turno (Guillermo Endara), errores que a su juicio debían corregirse. El no responder fue un mensaje a la cordura y un llamado a la sensatez política. Esa propaganda destructiva, que estoy convencido que los autores intelectuales no son ni José Miguel Alemán, ni Martín Torrijos, ni Ricardo Martinelli, individuos con una alta moral, sino que lo han programado mentes que buscan el aplauso (en buen panameño, "lambones") que no van a recibir, pues aquellos no sólo no comparten esas bajas acciones sino que las repudian, y seguramente las ordenarán suspender, porque creen en la dignidad de los hombres y el respeto a la sociedad.
Panameños, es hora de hacer un alto. Observen cómo han comenzado a desbocarse las pasiones en televisión, insultándose legisladores, ex presidentes y altos funcionarios. Es el inicio. Lo que hoy comenzó contra Samuel Lewis Galindo y Guillermo Endara, mañana será contra cada uno de los que participamos en la política.
Algo bueno ha quedado y es que los cuatro candidatos mantienen su altura e ignoran los perros que ladran ni aún si muerden, porque el propio pueblo que ha madurado desde 1968, está vacunado contra la rabia y el odio que destilan, vengan de donde vengan, convencidos que quien al final perderá será Panamá y la magra credibilidad que tenemos la clase política se acentúa más cada vez que unos politiqueros incitan a la violencia verbal, inicio de la física. Cada acción genera una reacción que nunca se sabe dónde ni cómo terminará. Esto lo pueden corroborar Colombia, Bolivia y Venezuela. ¿Queremos esto para Panamá? Aún es tiempo, el Pacto Etico Electoral no es sólo una firma; debe ser parte de nosotros mismos. Debemos alzar nuestra voz para detener esta situación. Ningún panameño está exento de esta grave responsabilidad.
Sólo un tozudo incorregible como Chávez y su combo fascistoide, disfrazado de marxismo trasnochado y un mal llamado bolivarianismo, que ostentan el poder, acabaron con las instituciones y destruyen a las fuerzas armadas para convertirlas en una milicia que sirva de guardia pretoriana, se les ocurre acusar de fraude a una oposición amenazada incluso con armas, que los soldados apuntan a sus pechos. Los fraudes en la política solamente los cometen los gobiernos y así lo registra la historia universal.
Quien juega dominó sabe qué "partida segura no se tranca" y la oposición es consciente de que tiene el juego ganado. La violencia y el odio retornaron a Venezuela con el gobierno de Chávez. Es tramposo y embustero y de él se pueden esperar sorpresas nada agradables, pues no cree en elecciones y menos en entregas de poder. Y el dictador cubano así se lo exige a los pichones que pretenden emularlo y que él ha sabido aprovechar.
* Periodista venezolano, coordinador general editorial del Bloque DEARMAS.
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