Un proyecto necesario
Una grata conversación tuve recientemente con el Administrador de la Autoridad Marítima de Panamá, Lic. Jerry Salazar, con relación al recorrido que él y parte de su equipo de trabajo llevaron a cabo a los terminales portuarios de Puerto Armuelles, en Barú y Pedregal, en David, Provincia de Chiriquí.
Este acercamiento inicial de los Puertos de Charco Azul y el Puerto Municipal de Armuelles, para el caso específico del Distrito de Barú, pretende conocer las condiciones de su infraestructura y las posibilidades de promoverlos a nivel nacional e internacional, con el propósito de crear las bases necesarias para atraer a los inversionistas extranjeros.
La iniciativa busca convertir estos puntos en un atractivo para las navieras, así como desarrollar una red de transporte terrestre y ferroviaria entre Chiriquí y Bocas del Toro, de modo que se pueda aprovechar el potencial turístico y de exportación de productos entre estas dos provincias. Incluso, explicó Salazar, ya hay inversionistas de Europa, Asia y Estados Unidos interesados en los Puertos de Armuelles para la instalación de una planta procesadora de atún, terminales para cruceros y el atraque de barcos de carga en general.
Así mismo, se está hablando de la posibilidad de obtener fondos de gobiernos e instituciones amigas para el dragado y acondicionamiento de los puertos. En fin, hay un gran interés de la Autoridad Marítima y por ende del gobierno de la Presidente Mireya Moscoso en desarrollar esta región que tanto lo necesita para levantar su economía.
Este proyecto indiscutiblemente representa una voz de esperanza para la comunidad del distrito del Barú. Un distrito de hombres y mujeres que se han destacado por el trabajo duro y la siempre disposición de luchar por lograr la superación. Un distrito que, a pesar de las dificultades, sigue haciendo el mejor esfuerzo para continuar hacia delante.
Y es que la realidad actual de este distrito es lamentable. Atraviesa por una grave situación económica, quizás la más crítica de su historia. Prácticamente no hay vida económica en el área, toda vez que la otrora Chiriquí Land Company, actual Puerto Armuelles Fruit Company, ha reducido en gran medida su fuerza laboral y el negocio del banano se dice que no es tan bueno como lo fue en el pasado.
Todavía recordamos cuando en todo el país se decía "Puerto Armuelles, Tierra del Oro Verde" refiriéndose a la bonanza de la actividad bananera. También recordamos la extraordinaria presencia que tuvo en el distrito la empresa Petroterminal de Panamá, con su oleoducto Chiriquí-Bocas. Junto a estas dos empresas, muchísimas otras actividades económicas se desarrollan en el distrito.
Salir de las fincas bananeras a Puerto Armuelles era toda una aventura. La actividad comercial, el transporte, el movimiento de carga, el ferrocarril, el tren de la ambulancia, "el turismo" para el traslado de los estudiantes de secundaria, los barcos en el puerto y la presencia considerable de personas que incluso se chocaban entre sí, sus recuerdos son imborrables. Nos encontrábamos con propios y extraños, turistas, comerciantes, estudiantes, obreros, educadores, profesionales y visitantes en general, todos atraídos por un Puerto Armuelles, cuya economía parecía no acabar.
Han pasado los años y este glorioso distrito se convierte, literalmente, en un pueblo fantasma. Muchos comercios han cerrado; los que están abiertos, un gran número de ellos, aducen pérdidas cuantiosas; los kioskos y buhonerías no tienen a quien vender. La ciudad dejó de ser agitada y la tranquilidad obligada, como una bomba de tiempo, sigue afectando la ya precaria condición de nuestros conciudadanos. Todos estamos de acuerdo que esto no puede seguir así. Todos entendemos que hay que buscar nuevas alternativas. Es allí entonces, donde todos los baruenses debemos buscar en conjunto las soluciones viables. Tenemos que ser más creativos y buscar fórmulas que nos permitan superar esta etapa de nuestra historia.
Es allí donde aplaudimos la iniciativa del Lic. Jerry Salazar. La Fuerza Viva de Puerto Armuelles y diferentes otras organizaciones coinciden en indicar que las costas del distrito de Barú tienen un gran potencial que debemos aprovechar en materia de turismo de crucero, pesca artesanal, puerto de contenedores, proyecto ecoturístico, facilidades de transporte terrestre y ferroviario y muchas otras actividades económicas. Los beneficios alcanzarían no sólo a Puerto Armuelles, sino también otros puntos como la zona fronteriza de Paso Canoa, las Tierras Altas, la ciudad de David, todas las comunidades a lo largo de la Carretera Panamericana y, por su puesto, la provincia de Bocas del Toro, con sus puertos terminales como el de Chiriquí Grande.
Es más, desde Punta Burica hasta la ciudad de Puerto Armuelles, encontramos una rica variedad de flora y fauna que bien pudiera desarrollar el turismo ecológico. Con frecuencia también vemos pasar mar adentro, a unas cuantas millas de Charco Azul, filas de barcos cruceros procedentes del puerto de limones en Costa Rica, cargados de turistas, y nosotros sólo tenemos el derecho a vista y ninguna capacidad de percibir algo de la riqueza que atraviesa el mar. En el sector de limones y áreas aledañas, nuestros pescadores reportan la riqueza que tienen nuestras aguas en peces, langostas, camarones y toda clase de mariscos. Tenemos playas verdaderamente hermosas y recursos naturales envidiables que podrían convertir esta región en un perfecto destino turístico de resort. Ni hablar de la tradicional producción agrícola y pecuaria, de comprobada calidad, que bien pudiera capitalizar el mercado internacional, como ya se ha granjeado el mercado local. En fin, las condiciones están dadas para el éxito de esta ambiciosa propuesta.
Siendo oriundo del distrito de Barú, especificamente de Finca Jocote en la zona bananera, me siento muy optimista de la iniciativa que se adelanta en la Autoridad Marítima y, como le expliqué al Lic. Salazar, me pongo a su disposición para ver en qué medida puedo contribuir a que estas proyecciones se hagan realidad. No hay que olvidar que hace ya muchos años que se viene hablando del mismo tema, creando una gran expectativa en la comunidad sin resultado alguno. Ya el distrito no puede esperar más y creo, con justicia, que nuestro pueblo merece una mayor atención de las autoridades.
Es más, considero que el desarrollo portuario de nuestro distrito debe convertirse en un tema de estado. Debemos orientar cuanto recurso se pueda para hacer realidad este proyecto que, en el pasado, sólo ha significado un sueño para nuestra gente. Es hora de que este distrito alcance su pleno desarrollo, ya que hay las condiciones necesarias para lograrlo. Además, creo que tenemos un gobierno con suficiente sensibilidad social y comprometido con los que más necesitan, capaz de lograr estas y otras metas.
Este acercamiento inicial de los Puertos de Charco Azul y el Puerto Municipal de Armuelles, para el caso específico del Distrito de Barú, pretende conocer las condiciones de su infraestructura y las posibilidades de promoverlos a nivel nacional e internacional, con el propósito de crear las bases necesarias para atraer a los inversionistas extranjeros.
La iniciativa busca convertir estos puntos en un atractivo para las navieras, así como desarrollar una red de transporte terrestre y ferroviaria entre Chiriquí y Bocas del Toro, de modo que se pueda aprovechar el potencial turístico y de exportación de productos entre estas dos provincias. Incluso, explicó Salazar, ya hay inversionistas de Europa, Asia y Estados Unidos interesados en los Puertos de Armuelles para la instalación de una planta procesadora de atún, terminales para cruceros y el atraque de barcos de carga en general.
Así mismo, se está hablando de la posibilidad de obtener fondos de gobiernos e instituciones amigas para el dragado y acondicionamiento de los puertos. En fin, hay un gran interés de la Autoridad Marítima y por ende del gobierno de la Presidente Mireya Moscoso en desarrollar esta región que tanto lo necesita para levantar su economía.
Este proyecto indiscutiblemente representa una voz de esperanza para la comunidad del distrito del Barú. Un distrito de hombres y mujeres que se han destacado por el trabajo duro y la siempre disposición de luchar por lograr la superación. Un distrito que, a pesar de las dificultades, sigue haciendo el mejor esfuerzo para continuar hacia delante.
Y es que la realidad actual de este distrito es lamentable. Atraviesa por una grave situación económica, quizás la más crítica de su historia. Prácticamente no hay vida económica en el área, toda vez que la otrora Chiriquí Land Company, actual Puerto Armuelles Fruit Company, ha reducido en gran medida su fuerza laboral y el negocio del banano se dice que no es tan bueno como lo fue en el pasado.
Todavía recordamos cuando en todo el país se decía "Puerto Armuelles, Tierra del Oro Verde" refiriéndose a la bonanza de la actividad bananera. También recordamos la extraordinaria presencia que tuvo en el distrito la empresa Petroterminal de Panamá, con su oleoducto Chiriquí-Bocas. Junto a estas dos empresas, muchísimas otras actividades económicas se desarrollan en el distrito.
Salir de las fincas bananeras a Puerto Armuelles era toda una aventura. La actividad comercial, el transporte, el movimiento de carga, el ferrocarril, el tren de la ambulancia, "el turismo" para el traslado de los estudiantes de secundaria, los barcos en el puerto y la presencia considerable de personas que incluso se chocaban entre sí, sus recuerdos son imborrables. Nos encontrábamos con propios y extraños, turistas, comerciantes, estudiantes, obreros, educadores, profesionales y visitantes en general, todos atraídos por un Puerto Armuelles, cuya economía parecía no acabar.
Han pasado los años y este glorioso distrito se convierte, literalmente, en un pueblo fantasma. Muchos comercios han cerrado; los que están abiertos, un gran número de ellos, aducen pérdidas cuantiosas; los kioskos y buhonerías no tienen a quien vender. La ciudad dejó de ser agitada y la tranquilidad obligada, como una bomba de tiempo, sigue afectando la ya precaria condición de nuestros conciudadanos. Todos estamos de acuerdo que esto no puede seguir así. Todos entendemos que hay que buscar nuevas alternativas. Es allí entonces, donde todos los baruenses debemos buscar en conjunto las soluciones viables. Tenemos que ser más creativos y buscar fórmulas que nos permitan superar esta etapa de nuestra historia.
Es allí donde aplaudimos la iniciativa del Lic. Jerry Salazar. La Fuerza Viva de Puerto Armuelles y diferentes otras organizaciones coinciden en indicar que las costas del distrito de Barú tienen un gran potencial que debemos aprovechar en materia de turismo de crucero, pesca artesanal, puerto de contenedores, proyecto ecoturístico, facilidades de transporte terrestre y ferroviario y muchas otras actividades económicas. Los beneficios alcanzarían no sólo a Puerto Armuelles, sino también otros puntos como la zona fronteriza de Paso Canoa, las Tierras Altas, la ciudad de David, todas las comunidades a lo largo de la Carretera Panamericana y, por su puesto, la provincia de Bocas del Toro, con sus puertos terminales como el de Chiriquí Grande.
Es más, desde Punta Burica hasta la ciudad de Puerto Armuelles, encontramos una rica variedad de flora y fauna que bien pudiera desarrollar el turismo ecológico. Con frecuencia también vemos pasar mar adentro, a unas cuantas millas de Charco Azul, filas de barcos cruceros procedentes del puerto de limones en Costa Rica, cargados de turistas, y nosotros sólo tenemos el derecho a vista y ninguna capacidad de percibir algo de la riqueza que atraviesa el mar. En el sector de limones y áreas aledañas, nuestros pescadores reportan la riqueza que tienen nuestras aguas en peces, langostas, camarones y toda clase de mariscos. Tenemos playas verdaderamente hermosas y recursos naturales envidiables que podrían convertir esta región en un perfecto destino turístico de resort. Ni hablar de la tradicional producción agrícola y pecuaria, de comprobada calidad, que bien pudiera capitalizar el mercado internacional, como ya se ha granjeado el mercado local. En fin, las condiciones están dadas para el éxito de esta ambiciosa propuesta.
Siendo oriundo del distrito de Barú, especificamente de Finca Jocote en la zona bananera, me siento muy optimista de la iniciativa que se adelanta en la Autoridad Marítima y, como le expliqué al Lic. Salazar, me pongo a su disposición para ver en qué medida puedo contribuir a que estas proyecciones se hagan realidad. No hay que olvidar que hace ya muchos años que se viene hablando del mismo tema, creando una gran expectativa en la comunidad sin resultado alguno. Ya el distrito no puede esperar más y creo, con justicia, que nuestro pueblo merece una mayor atención de las autoridades.
Es más, considero que el desarrollo portuario de nuestro distrito debe convertirse en un tema de estado. Debemos orientar cuanto recurso se pueda para hacer realidad este proyecto que, en el pasado, sólo ha significado un sueño para nuestra gente. Es hora de que este distrito alcance su pleno desarrollo, ya que hay las condiciones necesarias para lograrlo. Además, creo que tenemos un gobierno con suficiente sensibilidad social y comprometido con los que más necesitan, capaz de lograr estas y otras metas.