Una curiosa recusación
El Centro por la Justicia Internacional, una ONG con sede en Washington, cuya principal actividad es la de litigar en casos ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ha recusado ante esa instancia la designación que del ex fiscal y ex defensor del Pueblo Juan Antonio Tejada hizo el Estado panameño como conjuez en el caso que por la desaparición de Heliodoro Portugal se adelanta contra Panamá.
Resulta curiosa la recusación, porque Tejada es de los pocos abogados panameños que conocen a fondo el tema de los derechos humanos y que ha dado muestras fehacientes de compromiso con la causa de la defensa de éstos.
Durante los cinco años en que ejerció como Defensor del Pueblo, hubo avances notables en materia de conquistar espacios para la sociedad civil, que sin la decidida acción de Tejada hubieran sido prácticamente inalcanzables.
La eliminación de las leyes de desacato y la supresión de la base constitucional de éstas, fue obra de la Defensoría del Pueblo bajo el mando de Juan Tejada. Además, logró la elevación a rango constitucional de esa importante institución. Ni qué decir del impulso dado a la materialización de la Ley de Transparencia y la consagración del derecho de acceso a la información y de su garantía, el Hábeas Data, como derechos constitucionales autónomos. También publicó con fondos de la Defensoría, una edición especial del informe de la Comisión de la Verdad. Por todo ello, es muy curioso que CEJIL no haya recibido la designación de Tejada como un mensaje positivo que enviaba el Estado, y lo haya recusado.
Resulta curiosa la recusación, porque Tejada es de los pocos abogados panameños que conocen a fondo el tema de los derechos humanos y que ha dado muestras fehacientes de compromiso con la causa de la defensa de éstos.
Durante los cinco años en que ejerció como Defensor del Pueblo, hubo avances notables en materia de conquistar espacios para la sociedad civil, que sin la decidida acción de Tejada hubieran sido prácticamente inalcanzables.
La eliminación de las leyes de desacato y la supresión de la base constitucional de éstas, fue obra de la Defensoría del Pueblo bajo el mando de Juan Tejada. Además, logró la elevación a rango constitucional de esa importante institución. Ni qué decir del impulso dado a la materialización de la Ley de Transparencia y la consagración del derecho de acceso a la información y de su garantía, el Hábeas Data, como derechos constitucionales autónomos. También publicó con fondos de la Defensoría, una edición especial del informe de la Comisión de la Verdad. Por todo ello, es muy curioso que CEJIL no haya recibido la designación de Tejada como un mensaje positivo que enviaba el Estado, y lo haya recusado.