Una justa actitud, una democracia representativa
La oposición democrática cubana sufre una de las peores olas represivas en la isla en los últimos años que han generado conmoción en el exilio cubano en los Estados Unidos y en la comunidad internacional en general. Las protestas mundiales no se han hecho esperar.
Hoy, mientras las democracias americanas se establecen, avanzando y consolidándose, produciendo frutos provechosos para sus pueblos, los cubanos no ven resquicios en la férrea estructura dictatorial que los agobia y que los mantiene sometidos bajo una virtual esclavitud y bajo la más infame miseria, en pleno albor del siglo XXI. Callar ante tanto oprobio sería no cumplir con un deber insoslayable. Sin el ánimo de formar ante la opinión pública un mal concepto generalizado de lo que ha sido a todas luces una actitud deleznable -aunque remediable- por parte de muchas democracias en la América Latina, de las cuales siempre los cubanos hemos esperado una acogida solidaria, en vez de su desconocimiento y desdén.
Por años hemos reflexionado sugerentes, tratando de encontrar una razón que justifique la impasibilidad y el silenció cómplice de muchas de las democracias regionales, que obvian con su actitud la problemática cubana, y condonan con su mutismo a la barbarie que sufre hoy el pueblo cubano.
En épocas anteriores, yo aducía tan raquítica actitud por parte de estos gobiernos hermanos, a la posible amenaza que entonces representaba para el hemisferio el poderío bélico y los servicios de inteligencia del dictador comunista de Cuba, Fidel Castro, que ha sido sinónimo de aventuras militares que violaron los territorios soberanos vecinos, mediante la desestabilización política, social y económica, el contrabando de armas, el tráfico de drogas, las violaciones a los derechos humanos, la infiltración y el chantaje, la difamación la negación de Dios, el odio, la miseria y la trampa.
Recientemente, el régimen comunista de Fidel Castro impuso crueles condenas de hasta 27 años de prisión contra disidentes y participantes de una más que justificada resistencia pacífica. Estas condenas fueron rechazadas al unísono con valentía moralizadora por organismos internacionales en Europa y en los Estados Unidos. También se sumaron a esta condena internacional los gobiernos de Alemania, Canadá, España, mientras de nuevo experimentamos los cubanos, el cruel silencio de los gobiernos latinoamericanos ante la detención de estos 79 compatriotas, cuyo "grave delito" es el de adversar al régimen.
¡Es preciso que se sepa en nuestro hemisferio y en todo el mundo la verdad de Cuba! Organismos que representan y protegen la libertad de prensa, y aquellos veladores de los derechos humanitarios, como son Amnistía Internacional, Human Rights Watch, la Comisión Europea, la Federación Internacional de Periodistas, Reporteros sin Fronteras y la Sociedad Interamericana de Prensa, catalogaron a estas anomalías jurídicas como juicios "sumarios" y "estalinistas".
Dios, y su providencia, convierte situaciones malas en provechosas circunstancias, de las cuales debemos hacer buen uso. Las democracias del hemisferio deben pronunciarse ante tanto oprobio de parte del tirano Castro, que sigue aplicando un metódico terrorismo de Estado a la oposición democrática (resistencia pacífica) y sobre todo el pueblo en general. Tenemos esperanza de que estas insensatas actitudes asumidas por gobiernos latinoamericanos, sean armoniosamente enmendadas para el bien de todos.
No olviden nuestros hermanos que la gula sangrienta del diabólico dictador no tiene fin. La sangre cubana derramada en el fatídico paredón de fusilamiento y las incursiones guerreristas comenzadas en 1959, no logran satisfacer su insaciable ímpetu sanguinario. ¡No olvidemos nunca los centenares de muertos, huérfanos, viudas y lisiados que iban quedando al paso de cada una de las acciones bélicas en Centro y Sur América financiadas por la revolución violenta del asesino Fidel Castro!
Combatimos los cubanos a un régimen de terror que representa una amenaza para todo el Hemisferio Occidental, y que mantiene estrechos y despreciables vínculos con movimientos terroristas de Irak, Irán, Corea del Norte, Libia, las FARC y el ELN de Colombia; los Macheteros de Puerto Rico, y Eta de España.
Estamos los cubanos ante una nueva disposición de lucha colectiva que puede rendir sus frutos a corto plazo. En este largo reto, la sociedad cubana se ve animada hoy por dos estrategias de lucha que pueden y deben trabajar soberanamente la una de la otra, para el bien de la Patria. Por una Cuba libre, soberana y socialmente justa.
*Preso político cubano en Panamá, y autor del libro-denuncia: Fidel Castro: El Verdadero Terrorista.
Hoy, mientras las democracias americanas se establecen, avanzando y consolidándose, produciendo frutos provechosos para sus pueblos, los cubanos no ven resquicios en la férrea estructura dictatorial que los agobia y que los mantiene sometidos bajo una virtual esclavitud y bajo la más infame miseria, en pleno albor del siglo XXI. Callar ante tanto oprobio sería no cumplir con un deber insoslayable. Sin el ánimo de formar ante la opinión pública un mal concepto generalizado de lo que ha sido a todas luces una actitud deleznable -aunque remediable- por parte de muchas democracias en la América Latina, de las cuales siempre los cubanos hemos esperado una acogida solidaria, en vez de su desconocimiento y desdén.
Por años hemos reflexionado sugerentes, tratando de encontrar una razón que justifique la impasibilidad y el silenció cómplice de muchas de las democracias regionales, que obvian con su actitud la problemática cubana, y condonan con su mutismo a la barbarie que sufre hoy el pueblo cubano.
En épocas anteriores, yo aducía tan raquítica actitud por parte de estos gobiernos hermanos, a la posible amenaza que entonces representaba para el hemisferio el poderío bélico y los servicios de inteligencia del dictador comunista de Cuba, Fidel Castro, que ha sido sinónimo de aventuras militares que violaron los territorios soberanos vecinos, mediante la desestabilización política, social y económica, el contrabando de armas, el tráfico de drogas, las violaciones a los derechos humanos, la infiltración y el chantaje, la difamación la negación de Dios, el odio, la miseria y la trampa.
Recientemente, el régimen comunista de Fidel Castro impuso crueles condenas de hasta 27 años de prisión contra disidentes y participantes de una más que justificada resistencia pacífica. Estas condenas fueron rechazadas al unísono con valentía moralizadora por organismos internacionales en Europa y en los Estados Unidos. También se sumaron a esta condena internacional los gobiernos de Alemania, Canadá, España, mientras de nuevo experimentamos los cubanos, el cruel silencio de los gobiernos latinoamericanos ante la detención de estos 79 compatriotas, cuyo "grave delito" es el de adversar al régimen.
¡Es preciso que se sepa en nuestro hemisferio y en todo el mundo la verdad de Cuba! Organismos que representan y protegen la libertad de prensa, y aquellos veladores de los derechos humanitarios, como son Amnistía Internacional, Human Rights Watch, la Comisión Europea, la Federación Internacional de Periodistas, Reporteros sin Fronteras y la Sociedad Interamericana de Prensa, catalogaron a estas anomalías jurídicas como juicios "sumarios" y "estalinistas".
Dios, y su providencia, convierte situaciones malas en provechosas circunstancias, de las cuales debemos hacer buen uso. Las democracias del hemisferio deben pronunciarse ante tanto oprobio de parte del tirano Castro, que sigue aplicando un metódico terrorismo de Estado a la oposición democrática (resistencia pacífica) y sobre todo el pueblo en general. Tenemos esperanza de que estas insensatas actitudes asumidas por gobiernos latinoamericanos, sean armoniosamente enmendadas para el bien de todos.
No olviden nuestros hermanos que la gula sangrienta del diabólico dictador no tiene fin. La sangre cubana derramada en el fatídico paredón de fusilamiento y las incursiones guerreristas comenzadas en 1959, no logran satisfacer su insaciable ímpetu sanguinario. ¡No olvidemos nunca los centenares de muertos, huérfanos, viudas y lisiados que iban quedando al paso de cada una de las acciones bélicas en Centro y Sur América financiadas por la revolución violenta del asesino Fidel Castro!
Combatimos los cubanos a un régimen de terror que representa una amenaza para todo el Hemisferio Occidental, y que mantiene estrechos y despreciables vínculos con movimientos terroristas de Irak, Irán, Corea del Norte, Libia, las FARC y el ELN de Colombia; los Macheteros de Puerto Rico, y Eta de España.
Estamos los cubanos ante una nueva disposición de lucha colectiva que puede rendir sus frutos a corto plazo. En este largo reto, la sociedad cubana se ve animada hoy por dos estrategias de lucha que pueden y deben trabajar soberanamente la una de la otra, para el bien de la Patria. Por una Cuba libre, soberana y socialmente justa.
*Preso político cubano en Panamá, y autor del libro-denuncia: Fidel Castro: El Verdadero Terrorista.