Una nueva directiva
El próximo 1 de septiembre se eligirá una nueva directiva de la Asamblea Nacional de diputados, pero el pueblo percibe que quienes sean elegidos contarán con el respaldo del PRD, que reúne la mayoría en el seno de esta corporación. Buena sería la decisión del Ejecutivo de participar para que esa elección se dé en un ambiente de democracia, reconocimiento, méritos, capacidad y liderazgo, para que aquellos que reunan los mejores créditos reciban el respaldo sin distingos de banderías políticas. Mientras menos se politice esta contienda, mejores serán los beneficios para un pueblo que ha perdido la confianza y credibilidad en los "padres de la patria". En la Directiva deben estar los mejores, hombres y mujeres conscientes de que se deben a la comunidad y deben trabajar esforzadamente por la solución de los problemas que llevan a la protesta y cierre de calles, provocando grandes perjuicios a la economía y tranquilidad de la nación. Hombres y mujeres que conozcan mejor la realidad nacional y tengan la capacidad y el liderazgo para que el trabajo dentro de la Asamblea se encamine hacia el fortalecimiento de la democracia, la libertad y la justicia social; para que haya una verdadera coordinación con los otros poderes del Estado que permita el avance efectivo en la solución de los problemas sociales que enfrenta la nación como el hambre, la pobreza extrema, la droga, una mejor justicia, la corrupción y la violencia; etc.
Necesitamos una directiva que se empeñe en que la Asamblea trabaje más y reciba menos privilegios y exoneraciones; ello sólo es posible despertando cambios de actitud e inquietudes en aquellos diputados que sólo piensan en aumentar su poder político y económico en menoscabo de las aspiraciones de las comunidades. La responsabilidad que descansa en la nueva directiva es transcendental y tiene que ser cumplida con verdadero espíritu patriótico y con anhelo de dar al país un mejor futuro con gran conocimiento de la realidad nacional. Ello sólo pueden hacerlo lo más capaces, los que han logrado una independencia de todo interés partidista y que están decididos a cambiar la imagen de una institución que tantas cosas valiosas podría hacer por el bienestar de la patria, trabajando responsablemente.
Necesitamos una directiva que se empeñe en que la Asamblea trabaje más y reciba menos privilegios y exoneraciones; ello sólo es posible despertando cambios de actitud e inquietudes en aquellos diputados que sólo piensan en aumentar su poder político y económico en menoscabo de las aspiraciones de las comunidades. La responsabilidad que descansa en la nueva directiva es transcendental y tiene que ser cumplida con verdadero espíritu patriótico y con anhelo de dar al país un mejor futuro con gran conocimiento de la realidad nacional. Ello sólo pueden hacerlo lo más capaces, los que han logrado una independencia de todo interés partidista y que están decididos a cambiar la imagen de una institución que tantas cosas valiosas podría hacer por el bienestar de la patria, trabajando responsablemente.