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Una pelota que no halla receptor



Las últimas muertes de trabajadores por accidentes en el sector de la construcción ocurrieron hace menos de un mes. Entonces exigimos a las autoridades asumir un rol más decisivo. Temíamos que de no hacerlo así se fueran a producir nuevos accidentes que lamentar, como en efecto ha ocurrido. Pero como este es el país donde "nunca pasa nada", el temor ahora es que haya quienes estén jugando a acostumbrarnos a este tipo de tragedias.
Lamentable, porque además de las muertes de obreros inocentes, es posible que se esté incubando un factor de desestabilización con la complicidad de quienes tienen que hacer cumplir la ley. La vez pasada preguntamos, ¿cuántos muertos más?, y la realidad huele a burla, a indiferencia cruel, en un drama donde ciertamente existe una responsabilidad compartida entre empresarios y autoridades. Pero si concluimos que en casos como éstos la responsabilidad directa es de los promotores de proyectos, y de los ingenieros que los dirigen, ¿entonces por qué no hay nadie sancionado penalmente?
Si como, en efecto, la industria de la construcción ha entrado en lo que muchos llaman "el boom inmobiliario", ¿existe correspondencia entre ese hecho y la legislación que debe garantizar no sólo la existencia del mismo, sino las medidas de seguridad que deben salvaguardar la vida de los trabajadores? ¿Cómo es posible que sigamos dándonos golpes de pecho sobre nuestro viaje hacia una nación de primer mundo, con medidas de seguridad de quinto mundo? ¿Hasta dónde puede aguantar este país ese tipo de asimetrías?
Lo triste es que una repetición de hechos en distintas áreas: usuarios de un bus mueren calcinados, y hasta ahora no hay responsables finales; centenares de personas se envenenan en la Caja de Seguro Social y en lugar de culpables, la comunidad observa un rejuego de jurisprudencia que pone en tela de dudas la bondad de la justicia; una veintena de trabajadores se matan en los proyectos y nadie responde por eso. Es lo más parecido a un juego de béisbol donde nadie sabe a dónde irá a parar la pelota... Mientras tanto, situaciones como éstas se siguen acumulando.

101 años de Panamá América

 
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