default

Una vaca para la Presidenta


No es que alguien pretenda hacer de nuestra mandataria una ganadera, sino que un grupo de sus amigos y allegados, se propone “hacer una vaca” para comprar y regalarle la casa de descanso presidencial de Punta Mala. La subasta, prevista para mediados del mes próximo, ha provocado gran expectativa. Se ha filtrado que conocidas personalidades de la oposición política han pagado y retirado pliegos de cargo para habilitarse como postores y disputarles dólar a dólar la propiedad de la casa, incluyendo a un precandidato presidencial y a otro que se retiró. La misma fuente dice que la señora está furiosa con los últimos.
Formar o hacer una vaca, en panameño, nada tiene que ver con el noble rumiante y cuadrúpedo, por más que algunos maliciosos se esmeren en forzar para este caso alguna relación. Más bien es colectar un grupo de personas algún dinero para un propósito cualquiera. “Hagamos una vaca, para comprar una botella”, suelen decir los asistentes a una fiesta. Y hay quienes piensan que los cabecillas del régimen están borrachos de poder, celebrando como en una inmensa fiesta, los viajes y negocios de sus últimos meses, antes del aluvión de mayo del próximo año.
Pero pocos, por no decir nadie, saben que “hacer una vaca” no es un panameñismo auténtico, ni siquiera un “arnulfismo”, porque no lo usamos en su sentido político, sino en su acepción de vocablo propio o autóctono. Y no es un panameñismo, porque, al igual que muchas otras expresiones que integran nuestro hablar, el mismo deviene y es una distorsión de la palabra inglesa “batch” (colección) que pasada al español es “vaca”, un mero anglicismo por colecta.
De ese modo, las palabras vaca, rumiante, cuadrúpedo, mamífero, colecta y batch, pueden estar relacionadas en forma más o menos caótica, si al revisar el artículo 1229 numerales 3 y 4 del Código Civil, en el capítulo concerniente a “la capacidad para comprar o vender”, leemos: “No podrán adquirir por compra, aunque sea en subasta pública o judicial, por sí ni por persona intermediaria: ...3. Los mandatarios, los bienes de cuya administración o enajenación estuviesen encargados; 4. Los empleados públicos, los bienes del Estado, de los Municipios, y de los establecimientos también públicos, de cuya administración estuviesen encargados”. Ignorar esta norma, pese a su claridad, es temerario.
La razón de la prohibición legal es que hay un obvio conflicto de interés entre el funcionario que custodia y administra un bien y su beneficio en comprarlo para sí en una subasta que él o subalternos suyos manejen. Insistir bajo cualquier otra fórmula, se presta a suspicacia. Por eso es que hemos aconsejado que la presidenta Moscoso no participe, ni siquiera a través de amigos; o que lo haga cuando deje el cargo. Incluso hemos sugerido que, de insistir, la compre una fundación que destine el inmueble a servir a la comunidad, digamos, como un museo. En fin, ella debe declinar el ofrecimiento y suspender la subasta, dejando la decisión al próximo gobierno.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América