Unión Europea y el régimen de Cuba
Junto con la celebración del 15 aniversario de la caída del Muro de Berlín, Alemania se encuentra ante el reto de utilizar el renacimiento de su poderío político y económico en Europa, así como a nivel mundial. La meta de la política internacional del canciller Gerhard Schroeder y de su hábil ministro de Relaciones Exteriores, Joschka Fischer, es la de lograr un sitio permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Fischer es considerado uno de los líderes europeos que más interés y apego lleva en sus relaciones con Latinoamérica.
En su esfuerzo por mantener una posición solidaria en la Unión Europea (UE), sin embargo, Schroeder y Fischer están enfrascados en el problema de Cuba. Por un lado, los observadores consideran que Schroeder logró una victoria diplomática al convencer a su homólogo español José L. Rodríguez Zapatero, a no reducir las sanciones ni crear nuevas condiciones de "diálogo" en las relaciones con Cuba. Esa estrategia, que es paralela a la de Brasil en el ámbito interamericano, fue utilizada por el canciller alemán ante las pretensiones de Zapatero de crear una apertura al régimen de La Habana en la cumbre bilateral entre España y Alemania que se celebró esta semana en León.
En opinión del canciller alemán -y así se lo hizo saber a Zapatero- en Cuba no se dan las condiciones precisas para "descongelar" dichas relaciones. "Mi impresión es que las condiciones previas, sobre todo en Cuba, aún tienen que crearse", dijo. "No quiere decir que no podamos avanzar gracias a discursos pacientes e intentos de convencer". El asunto surgió a raíz de las tentativas de Zapatero de promover un diálogo con la esperanza de que éste sería el mejor camino para estimular un mejoramiento en las relaciones con el régimen castrista. Pero, algunos peritos en la situación política cubana estipulan que lo que Castro más añora es mantener al país aislado para así mejor poder controlar su destino.
De lo que trascendió a los medios sobre este asunto dio cuenta el canciller alemán, a diferencia de Zapatero que prefirió no mencionar el tema. No obstante, las fuentes destacaron que en el encuentro, Zapatero expresó a Schröder su deseo de mejorar la interlocución entre las instituciones europeas y Castro.
Las sanciones, que se impusieron a Cuba en junio de 2003, serán revisadas por los Estados miembros de la UE el 16 de noviembre, y Zapatero espera encontrar apoyo necesario en su "estrategia" de acercamiento al régimen castrista, aunque en esta ocasión le ha parado los pies Schröder, quien aunque da una palmadita en la espalda y dice entender la "sensibilidad especial" entre España y la isla caribeña, insiste en que el primer movimiento ha de darlo Cuba y no la Unión Europea.
En su esfuerzo por mantener una posición solidaria en la Unión Europea (UE), sin embargo, Schroeder y Fischer están enfrascados en el problema de Cuba. Por un lado, los observadores consideran que Schroeder logró una victoria diplomática al convencer a su homólogo español José L. Rodríguez Zapatero, a no reducir las sanciones ni crear nuevas condiciones de "diálogo" en las relaciones con Cuba. Esa estrategia, que es paralela a la de Brasil en el ámbito interamericano, fue utilizada por el canciller alemán ante las pretensiones de Zapatero de crear una apertura al régimen de La Habana en la cumbre bilateral entre España y Alemania que se celebró esta semana en León.
En opinión del canciller alemán -y así se lo hizo saber a Zapatero- en Cuba no se dan las condiciones precisas para "descongelar" dichas relaciones. "Mi impresión es que las condiciones previas, sobre todo en Cuba, aún tienen que crearse", dijo. "No quiere decir que no podamos avanzar gracias a discursos pacientes e intentos de convencer". El asunto surgió a raíz de las tentativas de Zapatero de promover un diálogo con la esperanza de que éste sería el mejor camino para estimular un mejoramiento en las relaciones con el régimen castrista. Pero, algunos peritos en la situación política cubana estipulan que lo que Castro más añora es mantener al país aislado para así mejor poder controlar su destino.
De lo que trascendió a los medios sobre este asunto dio cuenta el canciller alemán, a diferencia de Zapatero que prefirió no mencionar el tema. No obstante, las fuentes destacaron que en el encuentro, Zapatero expresó a Schröder su deseo de mejorar la interlocución entre las instituciones europeas y Castro.
Las sanciones, que se impusieron a Cuba en junio de 2003, serán revisadas por los Estados miembros de la UE el 16 de noviembre, y Zapatero espera encontrar apoyo necesario en su "estrategia" de acercamiento al régimen castrista, aunque en esta ocasión le ha parado los pies Schröder, quien aunque da una palmadita en la espalda y dice entender la "sensibilidad especial" entre España y la isla caribeña, insiste en que el primer movimiento ha de darlo Cuba y no la Unión Europea.