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Universidad de la crisis


Hace 50 años la Universidad de Panamá podía presumir de ser conciencia crítica de la nación y era, sin lugar a dudas y para orgullo de muchos, la principal casa de estudios superiores del país. Hace 25 años ya se había entronizado la corrupción propia de toda dictadura militar en los distintos estamentos de la Casa de Octavio Méndez Pereira y Harmodio Arias Madrid. Desde entonces la institución jamás ha podido recuperarse y el país siente que la pierde cada día con cada con cada hecho que muestra su irrelevancia. Este año poco más de un tercio de la matrícula esperada se ha desvanecido sin que las autoridades universitarias hayan podido dar una explicación cabal sobre la imprevista reducción. ¿No debería, así mismo, reducirse en una tercera parte su presupuesto? ¿O es que allí los dineros públicos se utilizan para sustentar una casta burocrática trasnochada e improductiva? ¿Será que el “Cambio” que le llegó al país marcará nuevos derroteros para nuestra máxima casa de estudios? No lo parece. Más bien, en la Universidad de Panamá el mejor representante del “Cambio” es precisamente el señor Rector, que ya está apretando los botones para lograr cambios a la legislación con miras a superar los impedimentos estatutarios de re-elección y asegurar –otra vez– un nuevo periodo en “la colina”. Más política, pues, en compañía de más corrupción. Pero no es cierto que de todo habrá más. Habrá menos estudiantes, menos estudios, menos compromiso científico y menos Universidad. El país no se lo merece.

101 años de Panamá América

 
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