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Viacrusis de jubilados


Los jubilados de la Caja de Seguro Social están perseguidos colectivamente por la mala suerte. En las filas aseguradas más de treinta ya han muerto a consecuencia de medicamentos que fueron mezclados con líquidos que resultaron venenosos y hasta mortales. Desde luego que un pánico justificado estremeció sus filas, y tirios y troyanos (es decir, todos los asegurados y jubilados del país), le decretaron el boicot a la Caja, por lo que supieron a cuenta gotas, pues las autoridades del Seguro no les hicieron frente de manera rápida a la situación ocurrida, sino poco a poco, para abstenerse de exponerles la gravedad de la situación creada y evadir responsabilidades, ya estuvieran todavía trabajando en el Seguro, ya hubieran dejado desde tiempo atrás, de prestar servicios, como empleados del Seguro que algo tuvieron que ver con el trágico problema.
La actitud del Gobierno, como siempre, fue la de proteger las cabezas de arriba, pues algunas de ellas son nuevas y no podían conocer totalmente lo sucedido. Así que la soga comenzó a crujir por lo más delgado, incluso injustamente en algunos casos. En nuestra opinión, la responsabilidad también fue de autoridades que, si bien no conocían los pormenores de la situación que verdaderamente acaeció; y ellas debieron actuar rápidamente, para dar a todo el país hasta los detalles de la dolorosa ocurrencia.
Por coincidencia, los jubilados, que se cuentan por varios miles, y que desde hace años se organizaron en grupos provinciales y una directiva central, salieron a las calles citadinas a protestar de que esta vez no les dieron la cantidad escasa de 40 balboas, que les venían dando como "regalo de Navidad" y como eran grupos de todo el país hicieron notoria se presencia por las calles de la capital, con serias dificultades para el tránsito de vehículos.
Como asegurado desde 1941 y jubilado desde 1984, si nuestra memoria es fiel, conocemos muy bien lo ocurrido en el Seguro, desde hace muchos años hasta hoy. Lo que hacían buena parte de nuestros "dirigentes" era transformarse en agentes de la Dirección de la Caja para apoyarla en todo, a cambio de que algunos de sus familiares quedaran como empleados del Seguro, e incluso de "directores" de la Junta de la Institución. Cuando hace años, nos percatamos de lo que sucedía entre los jubilados, decidimos no asistir más a ninguna sesión de la Directiva de la Provincia de Panamá, ni de la Directiva Nacional. Los "líderes" del Interior, casi siempre fueron los más silenciosos en las aludidas sesiones; pero desde hace años, repetimos, nos abstuvimos de concurrir a dichos simulacros.
En Panamá también debe regir el sistema de otros países, que incrementan las jubilaciones, por razón del aumento en el costo de la vida. Así se acabarían los "regalitos" navideños, que a veces suspenden con las consecuencias vistas.
La Caja de Seguro Social no debe ser una "piñata" para los "vivos" o influyentes, casi siempre, entre nosotros, deshonestos, sino que ya es tiempo de que nuestros "jubilados" deben constituir una organización presidida por la honradez y los conocimientos, en la organización y funcionamiento sobre todo de los aspectos económicos.
Nosotros continuaremos alejados de las sociedades provinciales de jubilados y asegurados de la Caja, mientras no se elijan como directores o representantes de asegurados y jubilados, a personas honestas y conocedoras, en un mínimo, de los problemas y funcionamiento de la Caja, tal como lo recordamos, en los tiempos de Camilo López, que por muchos años dirigió esos grupos acertadamente y en beneficio pulcro de éstos.
Esmeralda Rodríguez sabe que el lugar donde se encuentra la escuela es peligroso, por lo que ella, después de lo sucedido, viene todos los días a dejar a sus hijos y a buscarlos.
Esta madre de familia comentó disgustada que este año, su hija, que está en primer grado, llegó a casa con arañazos en los brazos, porque una compañera la había agredido.
Es por ello que Rodríguez pide a las autoridades y al Ministerio de Educación (MEDUCA) que presten mayor atención.
Según el departamento de estadística del MEDUCA, a final del año escolar por primera vez se tendrán informes de actos de violencia sobre las escuelas primarias.
Actualmente la matrícula de la escuela Justo Arosemena es de 1,068 estudiantes.

101 años de Panamá América

 
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