Viejos discursos, nuevas realidades
Quién pensaría que veinte años después de la restauración de la democracia en Panamá, alguien se atrevería a proponer el torrijismo como alternativa para el país. La comunidad nacional mira con expectativas la batalla campal que desarrollan los candidatos del partido oficialista, por mostrarse cada uno como el más torrijistas.
Atrás parecen haber quedado las preocupaciones nacionales surgidas durante la dictadura y la responsabilidad de ésta en temas tan sensibles como los desaparecidos, el endeudamiento del país y la corrupción.
Es posible que parte de responsabilidad en ese "resurgimiento" lo tenga la propia sociedad civil, o aquellos que viniendo de las filas civilistas o antidictatoriales no supieron aprovechar los períodos presidenciales para encauzar debidamente a la Nación.
Por el contrario, se aprovecharon de esos espacios para impulsar gestiones y conductas reprobables, que al parecer hacen que hoy los candidatos oficialistas intenten, otra vez, vender la idea falsa de que el torrijismo es la alternativa para el país.
Tanto la conducta de aquellos que siendo antidictadura permitieron que los llamados torrijistas se oferten de esta manera, como aquellos que venden este falso ideal, choca con la posibilidad de que el país se reencuentre consigo mismo.
En lugar de los viejos modelos, es necesario que nuestra sociedad se encamine hacia nuevas fórmulas, con nuevos mensajes y nuevos ejemplos.