Viejos y nuevos problemas buscan nuevo liderazgo
Es lógico pensar que, a pocos meses de abandonar el poder, y en plena campaña electoral, los problemas nuevos y viejos que tiene el país, se redefinan en la búsqueda de nuevos liderazgos. Cuando un gobierno está en su último año, el desgaste es evidente y normal, aquí y en todas partes del mundo. La nota positiva dentro de todo esto es que el Presidente de la República, no obstante, llega a casi su cuarto año de mandato con más del 50% de aceptación popular. Esto es relevante, importante e inédito en relación con las administraciones anteriores, en las que el desgaste político no permitía a los presidentes y presidentas salientes, exhibir tal grado de aceptación popular.
Esta aceptación popular del Presidente de la República se da a pesar de que la población considere que los problemas más importantes que tiene el país son el desempleo, el alto costo de la vida y la criminalidad. La concentración del votante en grandes temas es signo de madurez de la democracia panameña, y la concentración en esos temas, junto con los altos puntos del Presidente de la República, un reconocimiento y una crítica: un reconocimiento a que, definitivamente, algo se ha avanzado, y una crítica, en el sentido de que no lo suficiente.
También, este grado de aceptación sobre la gestión gubernamental se manifiesta en los buenos números que sacan los candidatos oficialistas a la Presidencia. Sólo supera a la Ministra de Vivienda, quien recién entra en la campaña, el Presidente de Cambio Democrático, el empresario Ricardo Martinelli. Podríamos hablar hasta de un empate técnico, por la mínima diferencia de puntos. Y el alcalde capitalino marca bien, y con tiempo, todavía, para alcanzar a los punteros.
Ricardo Martinelli sigue manteniendo el liderazgo, en el marco de una oposición atomizada, en la que la falta de celebración de primarias no nos permite tener un panorama más claro de la dinámica electoral.
Sigue siendo obvia la tesis de que a mayor candidatos opositores, mayores las posibilidades del gobierno de repetir en el poder, y toda la encuesta parece ser una reafirmación de este principio.