Visión de Panamá: Una patria nueva caminando al siglo XXI
No cabe duda que después del gran torneo electoral, el país y los panameños hemos ganado mucho. La Nación entera es la primera en ganar. La transparencia y eficiencia del Tribunal Electoral (TE) hicieron de Panamá la envidia de muchas de las democracias más avanzadas del planeta. Además, la patria ganó un nuevo presidente, electo por un 47% de los votantes, el triunfo más arrollador de la era post-militar.
De aquí que los principales ganadores del torneo son nuestro presidente electo Martín Torrijos y el PRD, que junto con la gran cantidad de legisladores, alcaldes y representantes obtenidos se consolida una vez más como el colectivo más organizado y el ganador indiscutible de estas elecciones.
Pero el triunfo no es sólo celebración, sino una gran responsabilidad, pues el 47% del electorado le ha dado a Martín un mandato y es que Panamá está confiando en su juventud, y en que la seriedad, honestidad y humildad que mostró durante la campaña la pondrá en práctica durante los próximos cinco.
El PRD también demostró algo al resto de los panameños que a veces pensamos que la política es sólo para los mayores, apostó a la juventud, la conquistó y junto con ella llevaron a Martín al solio presidencial.
Quienes vivimos los 21 años de dictadura militar nos cuesta creer que el PRD cambiará, pero los jóvenes que no la vivieron y han crecido en democracia (buena o mala, pero democracia en fin) vieron en Martín un ciudadano honesto, luchando por una "Patria Nueva". Tal vez nos toca a los mayores aceptar que el pasado quedó atrás y que si bien es cierto que está "prohibido olvidar", también es cierto que una patria nueva se construye de los ciudadanos de hoy con una visión de futuro y no de pasado. Concedo el beneficio de la duda a los jóvenes que emitieron por primera o segunda vez su voto y me uno a ellos en la esperanza de que este quinquenio sea mejor al que está por terminar, el cual pienso que fue mejor al anterior.
Nuestros terceros y más sorpresivos ganadores fueron los candidatos Endara y Martinelli, quienes perdiendo la elección, igual la ganaron. Y qué decir de sus partidos Ssolidaridad y Cambio Democrático, los cuales se fortalecieron y lograron subsistir como partidos. No sólo eso, ganaron al lograr reclutar en sus filas a muchos profesionales, independientes y ex miembros de muchos otros partidos que vieron la oportunidad de trabajar por el país desde las trincheras de colectivos políticos más jóvenes que representaban la denominada tercera fuerza electoral. Sin duda, que estos dos partidos, si no se dejan llevar por alianzas de interés partidista o por el juega vivo, que nunca faltan, podrán ayudar desde la oposición al buen funcionamiento del Estado; y los deberíamos ver nuevamente en el 2009.
Otros ganadores, aunque muy sorprendidos fueron los partidos Popular (PP, aún conocido como PDC), el MOLIRENA y el Liberal Nacional. Quienes en otrora fueran grandes fuerzas políticas y maestros en el arte de las alianzas y el matraqueo, quedaron sorprendidos, pues pensaron gozarían de un holgado triunfo, sin embargo han sobrevivido de a milagro. Ahora sus integrantes tendrán que analizar su futuro como miembros de estos colectivos y determinar si realmente siguen una doctrina orientada a beneficiar al país, o si simplemente buscan ser entes negociadores con el fin de beneficiar a los líderes de cada partido. Un patriota lucha por principios, no por banderas políticas.
Nuestros mayores ganadores fueron la actual presidenta y el Partido Arnulfista, pues aprendieron una histórica lección que los debe llevar a reestructurar sus bases en un corto tiempo. En 1989, el arnulfismo ganó porque el pueblo estaba cansado de la corrupción del militarismo y lo castigaron. En 1994, a pesar del gran gobierno de reconstrucción del presidente Endara, el pueblo, cansado de los pleitos y fricciones partidistas entre los llamados civilistas, castigó al arnulfismo y dio el triunfo al PRD con el 33% del electorado. En 1999, el pueblo cansado de tanta corrupción, castiga al PRD y devuelve el poder a los arnulistas con un increíble 45% de los votos. El pueblo creyó en Doña Mireya y su frase "el cambio va". Pero el pueblo no quería simplemente un cambio de gobernantes, quería un cambio en el sistema de gobierno con y por gente honesta de verdad. El pueblo le entrego el país en bandeja de plata a los arnulfistas, pero nuestra querida presidenta no leyó bien el mensaje del pueblo, o no fue capaz de ejecutarlo. Ahora la castigan a ella, y a su candidato José Miguel, con un 47% de votos en contra de su política de gobierno.
El arnulfismo, con un alto grado de percepción de corrupción, desperdició la oportunidad que le dio el pueblo de mantenerse en el gobierno y de demostrar que ellos podían ser el gobierno justo y honesto que los panameños anhelamos. Ahora y gracias a las acciones de este gobierno, el PRD tendrá nuevamente la oportunidad de mostrarle al país que ellos sí han cambiado, que los días de los cuarteles ya son sólo tema para las páginas de los libros de historia, y que en realidad este pueblo, jóvenes que votaron con poco conocimiento político-histórico, no se equivocó al elegir al candidato que, sin ser el más preparado para el puesto, demostró ser el más carismático y el que contaba con respaldo de un partido de principios definidos, gran cohesión y realmente organizado.
El pasado domingo todos hemos ganado en democracia. Sólo falta que cada uno de nosotros vea y corrija los errores que hemos cometido a nivel personal y partidista (lastimosamente la nuestra es aún una democracia partidista) para implementar acciones que coadyuven al desarrollo social y económico de Panamá. Calcémonos todos los zapatos del pueblo y construyamos la visión de una patria nueva.
De aquí que los principales ganadores del torneo son nuestro presidente electo Martín Torrijos y el PRD, que junto con la gran cantidad de legisladores, alcaldes y representantes obtenidos se consolida una vez más como el colectivo más organizado y el ganador indiscutible de estas elecciones.
Pero el triunfo no es sólo celebración, sino una gran responsabilidad, pues el 47% del electorado le ha dado a Martín un mandato y es que Panamá está confiando en su juventud, y en que la seriedad, honestidad y humildad que mostró durante la campaña la pondrá en práctica durante los próximos cinco.
El PRD también demostró algo al resto de los panameños que a veces pensamos que la política es sólo para los mayores, apostó a la juventud, la conquistó y junto con ella llevaron a Martín al solio presidencial.
Quienes vivimos los 21 años de dictadura militar nos cuesta creer que el PRD cambiará, pero los jóvenes que no la vivieron y han crecido en democracia (buena o mala, pero democracia en fin) vieron en Martín un ciudadano honesto, luchando por una "Patria Nueva". Tal vez nos toca a los mayores aceptar que el pasado quedó atrás y que si bien es cierto que está "prohibido olvidar", también es cierto que una patria nueva se construye de los ciudadanos de hoy con una visión de futuro y no de pasado. Concedo el beneficio de la duda a los jóvenes que emitieron por primera o segunda vez su voto y me uno a ellos en la esperanza de que este quinquenio sea mejor al que está por terminar, el cual pienso que fue mejor al anterior.
Nuestros terceros y más sorpresivos ganadores fueron los candidatos Endara y Martinelli, quienes perdiendo la elección, igual la ganaron. Y qué decir de sus partidos Ssolidaridad y Cambio Democrático, los cuales se fortalecieron y lograron subsistir como partidos. No sólo eso, ganaron al lograr reclutar en sus filas a muchos profesionales, independientes y ex miembros de muchos otros partidos que vieron la oportunidad de trabajar por el país desde las trincheras de colectivos políticos más jóvenes que representaban la denominada tercera fuerza electoral. Sin duda, que estos dos partidos, si no se dejan llevar por alianzas de interés partidista o por el juega vivo, que nunca faltan, podrán ayudar desde la oposición al buen funcionamiento del Estado; y los deberíamos ver nuevamente en el 2009.
Otros ganadores, aunque muy sorprendidos fueron los partidos Popular (PP, aún conocido como PDC), el MOLIRENA y el Liberal Nacional. Quienes en otrora fueran grandes fuerzas políticas y maestros en el arte de las alianzas y el matraqueo, quedaron sorprendidos, pues pensaron gozarían de un holgado triunfo, sin embargo han sobrevivido de a milagro. Ahora sus integrantes tendrán que analizar su futuro como miembros de estos colectivos y determinar si realmente siguen una doctrina orientada a beneficiar al país, o si simplemente buscan ser entes negociadores con el fin de beneficiar a los líderes de cada partido. Un patriota lucha por principios, no por banderas políticas.
Nuestros mayores ganadores fueron la actual presidenta y el Partido Arnulfista, pues aprendieron una histórica lección que los debe llevar a reestructurar sus bases en un corto tiempo. En 1989, el arnulfismo ganó porque el pueblo estaba cansado de la corrupción del militarismo y lo castigaron. En 1994, a pesar del gran gobierno de reconstrucción del presidente Endara, el pueblo, cansado de los pleitos y fricciones partidistas entre los llamados civilistas, castigó al arnulfismo y dio el triunfo al PRD con el 33% del electorado. En 1999, el pueblo cansado de tanta corrupción, castiga al PRD y devuelve el poder a los arnulistas con un increíble 45% de los votos. El pueblo creyó en Doña Mireya y su frase "el cambio va". Pero el pueblo no quería simplemente un cambio de gobernantes, quería un cambio en el sistema de gobierno con y por gente honesta de verdad. El pueblo le entrego el país en bandeja de plata a los arnulfistas, pero nuestra querida presidenta no leyó bien el mensaje del pueblo, o no fue capaz de ejecutarlo. Ahora la castigan a ella, y a su candidato José Miguel, con un 47% de votos en contra de su política de gobierno.
El arnulfismo, con un alto grado de percepción de corrupción, desperdició la oportunidad que le dio el pueblo de mantenerse en el gobierno y de demostrar que ellos podían ser el gobierno justo y honesto que los panameños anhelamos. Ahora y gracias a las acciones de este gobierno, el PRD tendrá nuevamente la oportunidad de mostrarle al país que ellos sí han cambiado, que los días de los cuarteles ya son sólo tema para las páginas de los libros de historia, y que en realidad este pueblo, jóvenes que votaron con poco conocimiento político-histórico, no se equivocó al elegir al candidato que, sin ser el más preparado para el puesto, demostró ser el más carismático y el que contaba con respaldo de un partido de principios definidos, gran cohesión y realmente organizado.
El pasado domingo todos hemos ganado en democracia. Sólo falta que cada uno de nosotros vea y corrija los errores que hemos cometido a nivel personal y partidista (lastimosamente la nuestra es aún una democracia partidista) para implementar acciones que coadyuven al desarrollo social y económico de Panamá. Calcémonos todos los zapatos del pueblo y construyamos la visión de una patria nueva.