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¿Y del ciudadano, qué?


Bien lo ha dicho el presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), Antonio Fletcher: en la discusión sobre el tema del colapsado sistema de transporte público de pasajeros de la ciudad de Panamá, quienes habían estado totalmente ausentes eran, precisamente, los ciudadanos. Y esa ausencia no se había debido a su desinterés, sino a la mezquindad de los dirigentes del transporte.
El panameño de a pie, que es quien cada día se ve precisado a utilizar un pésimo servicio público de transporte, tan malo que lo obliga a madrugar a horas infames para poder llegar a tiempo a su lugar de trabajo, luego de someterse a vejámenes que atentan poderosamente contra todos sus derechos fundamentales, incluso contra el derecho a la vida, no había sido invitado a participar de esta discusión.
Ciudadanas valiosas, que desde hace años han emprendido una lucha por mejorar el pésimo servicio que las mafias del transporte le brindan a sus comunidades de Veracruz, Arraiján y Vacamonte, han tenido que soportar los insultos de una chusma de la peor imaginable ralea. Ni qué decir de nuestros sufridos estudiantes, que encima se ven obligados diariamente a "pujar" con los conductores de buses, quienes se resisten a brindarles el descuento que en virtud de mandato legal, les corresponde.
El presidente de la República prometió en su campaña electoral, transformar el sistema de transporte público de pasajeros, de manera que se lograra el desarrollo del proyecto de línea de transporte público de alta capacidad y sus rutas alimentadoras. Además, manifestó en su discurso ante la Junta Nacional de Escrutinio, el día de su elección, que no había prometido nada que no pudiera cumplir.
Para poder honrar esa promesa, el Gobierno necesita escuchar a los ciudadanos y trabajar de la mano de los usuarios del transporte público de pasajeros. Estamos seguros que es realizable, pero además, de urgencia nacional.
La mesa que se instalará a partir del próximo martes, corrige esa situación y lanza luces de esperanza, de que por fin se logre escuchar el punto de vista de los usuarios del transporte.

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