El diestro español David Fandila, "El Fandi", y el venezolano Alexander Guillén, cortaron sendas orejas en la VIII Feria Internacional en honor a la Virgen del Socorro celebrada anoche en la ciudad venezolana de Valencia.
El francés Sebastián Castella estuvo por encima de su pésimo lote en la que fue la cuarta de toros (sexto festejo) de la Feria, una corrida nocturna de casi cuatro horas, que comenzó con un espectáculo rociero en una plaza para 12.000 espectadores que registró más de medio aforo.
Se lidiaron toros colombianos de San Sebastián de las Palmas, bien presentados, que cumplieron en los caballos.
Destacaron los lidiados en primer, cuarto y tercer lugar, y éste último fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre en la plaza de Valencia, ciudad situada a 180 kilómetros al suroeste de Caracas.
Los astados pesaron 506, 460, 458, 480, 486 y 505 kilogramos.
Destacaron picando Juan de Dios Quinta y el venezolano Gerson Guerrero en banderillas.
El Fandi: Silencio y oreja.
Castella: Palmas y palmas.
Guillén: Oreja con petición de otra y palmas tras aviso.
El trofeo de la Virgen del Socorro fue entregado al merideño Guillén, el triunfador de la terna.
El Fandi saludó al jabonero que abrió plaza con larga cambiada y ramillete de verónicas, aplaudida por los tendidos. Un buen puyazo de Quinta lo dejó a punto para el espectáculo de las banderillas. El granadino clavó en todo lo alto tres pares que fueron ovacionados.
De hinojos comenzó el último tercio, y puso de pie al público toreando con la derecha. Mató de estocada desprendida y descabello al cuarto intento.
Al cuarto lo lanceó intercalando chicuelinas. Lo cambiaron con una vara y volvió el escándalo en la suerte de banderillas.
Bullidora faena con pases de todas las marcas, que acompañó el pasodoble, con un publico entregado. Mató de una certera estocada. Oreja.
El galo, que sustituía al hispano Miguel Ángel Perera, se gustó en templados lances rematados con dos medias verónicas de impecable factura y rubricó al sacarlo del caballo con delantales de gala.
Toreó en los medios, embebiéndolo en la panza de la muleta, haciendo entender a la concurrencia el arte del bien torear. Mató en corto y por derecho, enterrando el estoque hasta las cintas.
Volvió a gustarse con la capa en el quinto y apoyándose en las tablas de la barrera inició un pausado trasteo hasta los medios para realizar al garbanzo negro del encierro una faena porfiona, recibiendo el reconocimiento del público tras matarlo de estocada.
Guillén lanceó valiente a su primero que empujó en el caballo; trasteo en el centro de la arena al compás de la música por ambos pitones y destacó en el toreo al natural.
Se adornó con redondos invertidos y circulares, antes de matar de pinchazo y estocada sin puntilla. Oreja.
En el sexto, con más de media tonelada, estuvo valiente y variado con la capa. Se lo brincó a Castella y comenzó una aceptable faena con la diestra, antes de que se le parara.