ORGULLO**El elevado nivel de juego mostrado por nuestra selección clásica en su primer encuentro, frente a un equipo de las Grandes Ligas, sorprendió a propios y extraños. Los muchachos hicieron gala de pundonor y amor por la camiseta nacional, también por lo que representa para ellos y sus familias vestirla en un evento de la categoría del que se avecina.
CONTRASTE**Paradójico resulta que, al tiempo que los "clásicos" nos llenaban de orgullo, se esperaba el retorno de otro grupo de peloteros nacionales, víctimas de la improvisación y de los conflictos existentes entre la dirigencia deportiva, que como ya es usual, lejos de velar por los intereses del deporte nacional, lo hacen sólo por los suyos.
SANCIONES**Es probable que en caso de no participar en la competencia de bola rápida de los Juegos Centroamericanos, se nos impongan sanciones. Lo que no sería deseable, pero sabemos improbable es, que alguien en el país, sancionara de por vida a los irresponsables a quienes debemos esta nueva vergüenza.