Al igual que ocurrió el martes, un impulso de última hora consiguió hoy que Wall Street encadenara su tercera jornada consecutiva en números verdes, una tendencia que se produce mientras aumentan las esperanzas de que la Reserva Federal de EE.UU. anuncie más medidas de estímulo el viernes.
El rally de la recta final de la sesión consiguió que el Dow Jones de Industriales, la principal referencia del parqué neoyorquino, terminara con un sólido ascenso del 1,29 % hasta 11.320,71 unidades, con el que se afianzó sobre la cota de los 11.000 puntos recuperada la pasada jornada.
Algo parecido ocurrió con los otros principales índices de Wall Street, el selectivo S&P 500 y el índice compuesto del mercado Nasdaq, que dejaron la falta de rumbo que experimentaron durante la mayor parte de la sesión para terminar con sendos avances del 1,31 % y el 0,88 %, respectivamente.
Hasta alrededor de una hora antes del término de la jornada en los mercados de Nueva York, esos tres indicadores se habían debatido entre los avances y los retrocesos en una jornada en la que los inversores continuaban contando las horas, minutos y segundos que faltan para que el presidente del banco central estadounidense, Ben Bernanke, pronuncie su esperadísima conferencia en Jackson Hole (Wyoming).
Sobre ella cada vez aumentan más las expectativas de que se anuncie una tercera ronda de compra de bonos del Tesoro o algún otro tipo de medidas para estimular a la economía estadounidense, que en el último trimestre ha dado señales de ralentización.
Por ello sorprendió ampliamente entre los inversores la noticia de que los pedidos de bienes duraderos en Estados Unidos subieron un 4 % en julio, más de lo previsto por los analistas y comparado con la caída del 1,3 % registrada el mes precedente, según informó el Departamento de Comercio.
Poco después de difundirse ese dato la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) anunció que el déficit presupuestario para este año en EE.UU. llegará a los 1,28 billones de dólares, por debajo de lo alcanzado el año anterior, 1,29 billones, lo que fue recibido con un decidido ánimo comprador en Wall Street.
Ese rumbo se fue perdiendo alrededor de la media jornada, pero el parqué neoyorquino logró dejar atrás esa falta de dirección gracias en parte al contagio desde el otro lado del Atlántico, donde las principales plazas europeas cerraron con sólidos avances: Fráncfort ganó el 2,69 %, Milán el 1,86 %, París el 1,79 % y Madrid el 1,08 %, entre muchas otras.
Los ascensos en Europa y Wall Street contrastaron con los números rojos con los que habían cerrado las bolsas asiáticas, donde Hong Kong cayó el 2,06 % y Tokio el 1,07 %, entre muchas otras, afectadas principalmente por la decisión de Moody's de rebajar en un escalón la nota de la deuda soberana de Japón, de "Aa2" a "Aa3", el primer recorte de la calificación de ese país desde 2002.
El mayor beneficiado de los números verdes con los que terminó el día Wall Street fue el sector financiero, que terminó con una subida del 1,11 %.
Contra todos los pronósticos el principal responsable de ese ascenso fue Bank of America, que tras dos días de fuertes caídas (el lunes cayó el 7,89 % y el martes logró moderar el desplome hasta el 1,87 %) se disparó este miércoles el 10,95 %.
Esa subida se produjo gracias al respaldo recibido por la firma de analistas financieros Raymond James, que reiteró su recomendación de compra de las acciones de la entidad financiera y calificó de "absurdas" las ventas que han golpeado a ese banco en los últimos días.
El otro protagonista de la jornada fue el oro, que afectado por los ascensos en Wall Street y la recogida de beneficios tras la escalada de la última semana se desplomó un 5,5 %, su mayor caída porcentual desde marzo de 2008, para caer por debajo de la cota de los 1.800 dólares la onza (1.757,3).