Dos décadas después de ser uno de los protagonistas del golpe de Estado que dio inicio a la democracia en Paraguay, el general retirado Lino Oviedo rememoró hoy que la cárcel, el exilio o la desaparición eran los castigos para quien osara contradecir al dictador Alfredo Stroessner (1912-2006).
El entonces coronel Oviedo, que fue el que ingresó al cuartel donde se había refugiado Stroessner para exigirle, con una granada en mano, su dimisión, reseño en una entrevista con Efe los motivos del golpe de Estado del 2 y 3 de febrero de 1989, que puso fin a 35 años de dictadura.
El alzamiento militar, que marcó el comienzo del proceso democrático en el país, fue comandado por el general Andrés Rodríguez, quien asumió el poder pocas horas después de derrocar a su consuegro Stroessner.
"Rodríguez era la única persona que tenía nuestro mismo criterio y mentalidad de que Paraguay debía ingresar al proceso democrático que se vivía en la región", afirmó Oviedo, líder del partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (UNACE), segunda fuerza de la oposición.
"Los gobiernos militares de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay habían terminado. Cuba y Paraguay eran los únicos que seguían con un sistema dictatorial en la época, y consideramos que nuestro país debía entrar dentro de la globalización democrática y se presentó del momento propicio", señaló.
Rodríguez, quien falleció en abril de 1997 en EE.UU, ganó las elecciones presidenciales del 1 de mayo de 1989, y en las generales del 9 de mayo de 1993 entregó el poder a Juan Carlos Wasmosy, del Partido Colorado y el primer civil en ocupar el cargo en casi cuatro décadas.
Oviedo recordó que la idea de concretar un golpe de Estado había tomado fuerza en las filas castrenses ante el poder absoluto asumido por Stroessner, quien, según el general retirado, se había erigido además en rector del Poder Legislativo y del Judicial.
"Cualquier traspié que cometía un ciudadano en contra del accionar de Stroessner, de su administración, que pueda opinar diferente era un candidato, ya sea a la cárcel, el exilio o a la desaparición", aseveró.
Oviedo, quien afrontó procesos judiciales por una presunta intentona golpista en 1996 y por el asesinato del vicepresidente del país, Luis María Argaña, así como por la muerte de 7 manifestantes durante las protestas que siguieron a ese crimen, citó como otros detonantes "la cantidad enorme de compatriotas en el exilio, los desaparecidos y los encarcelados por pensar distinto".
"Otro dato a tener en cuenta es la Convención de 1987 del Partido Colorado que dividió a la agrupación en 'militantes' y 'tradicionalistas' y erigió una cúpula prepotente y rapaz, que aparte de ser inoperante y avejentada era corrupta y autoritaria", mencionó.
También comentó que "los militares que llegaban a coroneles eran candidatos al retiro, porque los generales para darles lugar tenían que fallecer"
"Esto generó gran malestar en los mandos militares. No existía un cambio permanente de los que también deseábamos culminar nuestra carrera en una jerarquía acorde a nuestras capacidades", añadió.
Sin embargo, medios locales afirmaron en su día que el golpe fue detonado por una crisis suscitada entre Stroessner y Rodríguez que iba a derivar en el pase a retiro de éste, en medio de un creciente deterioro de férreo poder que ejercía el dictador.
Oviedo obtuvo en diciembre pasado el sobreseimiento definitivo en el proceso abierto en su contra por la presunta autoría moral en la muerte de siete manifestantes, en marzo de 1999.
Con anterioridad, el ex jefe del Ejército fue favorecido por otro tribunal de apelaciones, que en agosto de 2008 lo sobreseyó del proceso que afrontaba por la presunta autoría intelectual del asesinato Argaña, perpetrado el 23 de marzo de 1999.
Oviedo participó en los comicios generales de abril pasado después de haber sido absuelto, en octubre de 2007, de una condena de diez años de prisión por un intento de golpe de Estado en 1996, contra el entonces presidente Juan Carlos Wasmosy.
Esos comicios, en los que el actual jefe de Estado, Fernando Lugo, se impuso al frente de un coalición de amplio espectro ideológico, supusieron el fin de 61 años de Gobierno del Partido Colorado, principal soporte político de la dictadura 'stronista'.