El Papa Juan Pablo II oró ayer por un rápido final al conflicto con Irak y expresó preocupación en especial por los civiles afectados por el combate. El Pontífice, quien se opone firmemente a la acción militar en Irak, dijo a los fieles reunidos para escuchar su oración semanal en la Plaza de San Pedro que trabajar por la paz es una obligación permanente.
"La realidad de estos días es una prueba dramática de ello"", añadió. Pienso sobre todo en la población civil indefensa que en varias ciudades se ve sometida a una dura prueba, dijo Juan Pablo.
Dios quiera que este conflicto termine pronto para darle paso a una nueva era de perdón, amor y paz, agregó. En particular, mi reflexión va para Irak y todos aquellos involucrados en la guerra desatada ahí.
"Pienso en un modo especial acerca de la población civil que pasa por una dura prueba en varias ciudades"". En los meses anteriores a la guerra, el Papa pidió una solución negociada, se reunió con numerosos funcionarios relacionados con la crisis y envió representantes para que conversaran con otros.
Agregó que no había justificaciones morales o legales para la acción militar. Por otra parte, indicó que le preocupaban las consecuenciasde la guerra para las relaciones entre cristianos y musulmanes.
Miles de pelegrinos se reunieron en la plaza San Pedro para escuchar al Papa, que muy pronto cumplirá 83 años. El sumo Pontífice también recordó la encíclica "Pacem in terris" (Paz en la Tierra) publicada hace 40 años por el papa Juan XXIII.