Paraguayos hacen su gran peregrinación anual en honor a la Virgen de Caacupé


Decenas de miles de católicos paraguayos emprendieron hoy la peregrinación hasta el santuario de la Virgen de Caacupé, a 55 kilómetros al este de Asunción, para la mayor celebración mariana del país y una de las más grandes de América Latina.


Los devotos, muchos de los cuales iniciaron su caminata días atrás desde los lugares más apartados del país, se volcaron, pese a la intensa lluvia caída en la jornada, a la Ruta 2, que conduce a la basílica de la ciudad de Caacupé, en el departamento de Cordillera.


Otros muchos se les irán sumando a lo largo de la noche, para asistir a la misa de mañana, jueves.

 

Los peregrinos rinden de esa manera tributo y agradecimiento a la Virgen de Caacupé, que en este país encarna a la Inmaculada Concepción y cuyo día -festivo nacional- se celebra con una misa, que el año pasado congregó a alrededor de un millón de personas.


"Vengo a pagar mi promesa, estuve enferma y me encomendé a la Virgen, ella me curó. También le pedí que le vaya bien a mi hija este año en sus estudios y todo salió excelente", dijo a Efe Perfecta Báez, de 44 años, proveniente de Luque, municipio aledaño a a la capital.


"Soy muy devota de la virgen, todo lo que le pido me cumple y todos los años vengo a agradecerle", aseguró.

 

Otra muestra de devoción fue la ofrecida por Gustavo Benítez, de 40 años de edad, que cada año, desde hace 22, recorre en silla de ruedas un tramo de alrededor de 15 kilómetros para llegar hasta la basílica.


Por su parte, Edgar Villalba, de 45 años, caminó en compañía de su hijo durante tres horas para llegar hasta el santuario mariano.


"Vengo a agradecerle a la Virgen por todos los favores, por eso estamos acá con mi hijo. Le agradezco por la familia que tengo, la salud y las bendiciones", expresó Benítez.

 

Pese al intenso calor y la posterior lluvia, los peregrinos, cargados con sus pertrechos, se fueron agolpando ya hoy ante la iglesia de Caacupé.


La mayoría de los devotos, luego de visitar el santuario, acamparon en tiendas en los alrededores del lugar o dormirán sobre "pirí" (colchoneta elaborada con juncos) a la espera de la misa central de mañana, que será retransmitida por la televisión y las principales emisoras de radio.


Bicicletas, carretas tiradas por bueyes y otros tipos de transportes también fueron utilizados por los peregrinos, que en su mayoría iban acompañados de sus familiares o en grupos de amigos que formaron interminables filas a la vera de una carretera congestionada de tráfico.

 

El ambiente religioso y de recogimiento se entremezcló con el bullicio de los ferias, fiestas y parques de diversiones montados en los alrededores del santuario.


Los puestos de ventas de "chipa" (tradicional pan de maíz) y de mosto (jugo de caña) también fueron los más visitados en la ocasión.


Durante el novenario de este año, los líderes de la Iglesia Católica reiteraron su rechazo y condena al matrimonio homosexual y el aborto y criticaron a las autoridades, a las que pidieron redoblar la lucha contra la pobreza y la inseguridad.


La Policía Nacional anunció que ha movilizado a 350 agentes en los alrededores de la basílica, donde suelen registrarse robos y otro tipo de incidentes motivados por las aglomeraciones de gente.


Por su parte, el Ministerio de Salud desplegó a 900 funcionarios en Caacupé y municipios aledaños para asistir a los caminantes en los 87 puestos instalados para la ocasión.


Ese organismo sanitario reportó que ya ha atendido a más de 3.000 personas, la mayoría de ellas aquejadas de dolencias vinculadas al agotamiento físico, ampollas en los pies, cefalea, hipertensión arterial y gastroenteritis, entre otras.


El presidente del país, Fernando Lugo, exobispo católico y blanco de las críticas en los últimos años en las homilías de Caacupé, ya asistió con varios de sus colaboradores a la misa de ayer en la basílica.


Ricardo Grance


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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