PARLACEN**Surgió como una institución centroamericana de apoyo a los tambaleantes procesos de paz que se verificaban en la región a finales de los años ochenta. Hoy es un organismo que no presta ninguna utilidad al Estado panameño, y sólo sirve como botín de los partidos políticos y refugio provisorio a los gobernantes que tienen cuentas pendientes con la justicia.
INMUNIDAD**Al haberse juramentado como miembro del Parlacen, Moscoso ha logrado sustraerse de la acción del Ministerio Público, que es la única instancia que realmente puede investigar la comisión de delitos y obtiene un fuero especial, según el cual sólo la Corte Suprema puede investigarla y procesarla, mediante trámites que no han sido reglamentados aún.
DESTINO**Independientemente del destino final de Moscoso, hay que reconocer que no tiene ningún sentido estratégico para el país formar parte de una institución que vive en el escarnio internacional. Lo peor de todo es que no es Centroamérica la que paga los jugosos salarios y viáticos de sus miembros, sino el dinero de los contribuyentes panameños. El presidente Torrijos debe tomar cartas en el asunto.