El pintor canario Pedro Paricio reinterpreta en la exposición "Master painters", en Londres, obras icónicas de grandes maestros como Velázquez, Caravaggio, Lucian Freud y Picasso, filtradas por su particular estilo "pop", con una llamativa paleta de colores.
Vestido de traje, corbata y sombrero negro -elementos que aparecen como una constante en sus revisiones de las obras maestras de la pintura-, Paricio afirmó en una entrevista con Efe en la galería londinense Halcyon que su última serie de cuadros "trae al presente" el trabajo de los artistas que siempre le han inspirado.
"Los he llevado a mi propio estilo. No se puede pretender seguir pintando como en el siglo XII, pero tampoco romper por completo con la tradición. He tratado de lograr un equilibrio", señala el pintor canario, que trabaja desde hace unos años en un estudio en Barcelona.
Paricio reivindica como algo "habitual en la historia de la pintura" la reinterpretación artística, "utilizar la composición, o algo que hay detrás de las obras y que es difícil de explicar en palabras, para alumbrar una nueva creación".
"Ya lo hacía Rubens, reutilizando un Tiziano que le apasionaba, o Picasso, con los bebedores de absenta de Degas, incluso Rembrandt se fijaba en obras del pasado", explica el artista.
A través del pincel de Paricio, el Felipe IV retratado a caballo por Velázquez en 1634 se convierte en una figura dorada, tocada con un elegante sombrero y montado sobre un corcel con melena y de color rosa.
La incredulidad de Santo Tomás respecto a la resurrección de Cristo, retratada en 1602 por el maestro italiano Caravaggio, se transfigura bajo la mirada del artista canario en una reivindicación de la pintura contemporánea, en la que Jesús es ahora un "pintor", con camisa blanca y corbata, que demuestra la vitalidad del arte actual.
"Igual que cuando se inventó la cámara fotográfica muchos decían que la pintura había muerto, ahora vuelve a haber un circuito de críticos que afirman que se ha terminado. El cuadro les dice a los incrédulos que la pintura está aquí, que sigue existiendo", apunta Paricio.
Entre las reinterpretaciones propuestas por el artista español figura asimismo un chico fumando un puro -"algo tradicional de Canarias"- que evoca al "Muchacho con pipa" de Picasso, una nueva versión del "Big man" de Lucian Freud y un díptico que evoca las figuras de Magritte.
Como icono de la muestra en Londres, Paricio ha elegido un autorretrato basado en la obra "Ema (Nude on a staircase)", del alemán Gerhard Richter, quien, a su vez, "seguramente la pintó pensando en el 'Desnudo bajando una escalera' de Duchamp", subraya el canario.
"Es el cuadro en el que más me muestro. En cada obra de arte que creas te expones públicamente al mundo", señala el pintor, que compara la figura del artista con la de un "brujo".
"Es la persona que conecta con una realidad inalcanzable de otra manera. Pintar, y hablar de arte, representa para mí participar de un ritual colectivo en el que utilizo una máscara. Nunca pinto delante de nadie, por ejemplo. Para mí es un acto mágico", afirma Paricio.
El pintor canario, de 28 años, expone por primera vez en el Reino Unido después de haber protagonizado diversas muestras individuales en España y haber llevado sus obras a Los Ángeles (Estados Unidos).