PERJUICIOS**Eran apenas 40 revoltosos, una partícula infinitesimal entre los más de 60 mil estudiantes de la Universidad de Panamá. Sin embargo, se dieron el lujo de paralizar la ciudad, creando perjuicios incalculables. Por el gigantesco y prolongado tranque, las ambulancias con enfermos graves no llegaron a tiempo. Se cancelaron citas médicas programadas luego de meses de espera.
PASIVIDAD**Pero lo más detestable del terrible maremágnum que padeció la ciudad, y que se repitió ayer, fue que la Policía permitió que esto ocurriera. Los anarquistas lanzaron toda clase de objetos peligrosos contra las unidades. Pero éstas, obedeciendo sabe Dios qué clase de órdenes, no reprimieron con energía el espantoso desorden. Por esa incalificable pasividad, la ciudadanía pagó los platos rotos.
IMAGEN**Los revoltosos dizque protestaban por la reforma tributaria y el alza de la luz. ¿Qué alza? Si no la hubo. El objetivo fue mostrar una ciudad caótica. Y lograron su objetivo: las misses, los turistas y la prensa extranjera se llevan una horrorosa impresión de Panamá. La millonaria operación de relaciones públicas para levantar su imagen quedó por los suelos. Por fortuna se suspendieron las clases.