La policía antidrogas de Perú investiga la procedencia de las cuatro toneladas de cocaína decomisadas esta semana en el puerto del Callao, centrando sus sospechas en los cárteles colombianos y mexicanos que operan en el país, informó hoy la prensa local.
El cargamento de cocaína estaba mezclado con azufre y pretendía ser exportado a España por vía marítima como fertilizante natural por una empresa desconocida.
El diario El Comercio afirmó que la droga habría sido acopiada por una mafia colombo-mexicana que opera en Perú.
Por su parte, el periódico Perú.21 indicó que "la poderosa mafia mexicana de Sinaloa estaría operando en el territorio" peruano, en complicidad con organizaciones locales de narcotraficantes, y que la policía antidrogas evalúa la posibilidad de que sea la responsable de este alijo.
El jefe de la División de Investigación de Tráfico Ilícito de Drogas, Manuel Pacheco, declaró que su oficina "hace todo lo posible para incautar droga a través de la vía aérea, marítima y terrestre", pero que esa misión se complica por los tentáculos que los cárteles tienen en Perú.
El analista en narcotráfico Jaime Antezana declaró a Perú.21 que los puertos locales son una importante salida para la cocaína porque Perú no tiene una policía marítima, como sí la hay en Chile, Colombia y Argentina.
"Se incauta (de) pocas cantidades porque se saca la droga de pequeñas caletas sin ningún control", afirmó Antezana.
De otro lado, el anuncio hecho ayer por el ministro del Interior, Octavio Salazar, sobre el decomiso de la droga causó el enojo del fiscal Juan Mendoza, que lo acusó de haber incurrido en una "intromisión" en las investigaciones y alertado a los involucrados.
Perú, después de Colombia, es el segundo productor de hoja de coca y de cocaína en el mundo, y las mafias que operan en este país envían ilegalmente cerca de 300 toneladas de la droga por vía marítima.
No es la primera vez que las autoridades peruanas decomisan droga en el puerto del Callao, al norte de Lima, pues en marzo pasado se desarticuló una organización que pretendía enviar casi 400 kilogramos a México camuflados en un cargamento de tablones de madera.
En septiembre de 2009, la policía descubrió también un cargamento de 4,5 toneladas de cocaína oculta en una carga de alcachofas enlatadas que iba a ser enviada a España.