No hubo demasiadas lágrimas entre los perdedores, ni caras exageradamente desencajadas entre los jugadores del Sporting de Braga.
Si acaso la del meta brasileño Artur, quien con el tiempo reglamentario cumplido subió a rematar una falta lateral con la esperanza, quizá, de convertirse en el héroe de la noche si hubiese logrado igualar el tanto que daba el trofeo de la Liga Europa al Oporto.
Sus lágrimas puede que también fuesen de impotencia, la misma que debió sentir su equipo durante toda la final para superar a un rival que, por clase y plantilla, les ganó con absoluta autoridad.
Sí dieron rienda suelta a su alegría los jugadores del Oporto tras recibir el trofeo de manos del presidente de la UEFA, Michel Platini.
Durante su vuelta triunfal al Dublín Arena, los "Dragones" evidenciaron el carácter latino de este equipo, en el que militan hasta 15 futbolistas sudamericanos.
Se vieron pues en el campo durante las celebraciones la bandera colombiana de Falcao, Freddy Guarín y James Rodríguez, la uruguaya de Álvaro Pereira y Fucile, la brasileña de Souza y Helton o la argentina de Belluschi.