Dos policías bolivianos, que fueron suspendidos de la institución por presuntas faltas de disciplina y por dirigir protestas del sector este año, amenazaron hoy con inmolarse colgados si no son reincorporados a sus puestos.
El policía Pascual Llanos dijo a Efe que están en huelga de hambre desde la semana pasada y dispuestos a inmolarse si las autoridades no los restituyen en sus funciones de las que, a su juicio, fueron suspendidos "injustamente".
Su compañero Ramiro Hilari Choque se puso una soga al cuello y amenazó con saltar desde una silla para morir como una forma de mostrar su "desesperación" ante las autoridades de la Policía porque no quiere perder su trabajo.
Según Llanos, ambos fueron suspendidos de sus puestos como una represalia, porque en marzo y abril pasado dirigieron protestas del sector contra la cúpula de la policía a la que entonces pidieron un aumento salarial.
Remarcó que las protestas fueron levantadas gracias a un acuerdo para tener un incremento salarial y el compromiso de los jefes policiales, ante parlamentarios, de que no se tomarían represalias en su contra.
"Hemos venido preparados a esta huelga de hambre. Al principio dijimos que no haríamos otras medidas drásticas, pero ahora las estamos tomando para que las autoridades se sensibilicen sobre la injusticia que cometen contra nosotros", dijo Llanos.
En marzo pasado, estos policías lideraron a su sector y desataron protestas violentas en las calles e incluso se enfrentaron a otros, de la unidad antidisturbios, de la misma institución.
De los casos de amenazas de inmolación en Bolivia que se concretaron, hubo uno en 2004 que conmovió al país cuando un minero detonó en el Congreso las cargas de dinamita que llevaba encima para reclamar unos pagos de jubilación.