La participación de las mujeres en la política panameña estuvo en el centro de la agenda de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo Grupo de Alto Nivel para el Fortalecimiento de la Participación Política de las Mujeres realiza un seguimiento a las recomendaciones surgidas de las misiones de observación electoral en Panamá.
Como parte de esta visita, representantes del organismo se reunieron con el presidente José Raúl Mulino y posteriormente participaron en un encuentro con diputadas de la Comisión de la Mujer de la Asamblea Nacional, presidida por Paulette Thomas.
Durante la reunión en el Legislativo se abordó la importancia de fortalecer el liderazgo femenino y promover una participación política más inclusiva, equitativa y representativa. También se planteó la necesidad de impulsar acciones que amplíen las oportunidades para las mujeres y su presencia en los espacios de decisión.
Sin embargo, desde las organizaciones de mujeres consideran que todavía existen obstáculos que impiden que la participación femenina se traduzca en oportunidades reales para competir y alcanzar cargos públicos.
La organización plantea convocar en enero a los actores involucrados en las decisiones electorales para discutir qué cambios pueden implementarse, en qué plazo y mediante qué consensos.
Considera necesario evaluar las posiciones en las que son inscritas, los recursos económicos que reciben, el respaldo político de sus partidos y sus posibilidades reales de resultar electas.
Según datos del Tribunal Electoral las mujeres representan el 52.31% del padrón electoral y fueron el 52.31% de los votantes en las elecciones generales del 5 de mayo de 2024 (frente al 47.69% de hombres), constituyendo la mayoría del electorado.
Chris Herrera, presidenta del Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos (FONAMUPP), señaló que las principales barreras son estructurales, económicas, culturales y políticas. Entre ellas mencionó el acceso desigual al financiamiento, las dificultades dentro de los partidos para obtener postulaciones y la falta de respaldo en los espacios donde se toman las decisiones.
A estas condiciones se suman la sobrecarga de las responsabilidades familiares, los estereotipos de género y la violencia política, que puede manifestarse mediante ataques personales, hostigamiento, descalificaciones y cuestionamientos dirigidos a debilitar las aspiraciones de las mujeres.
Uno de los puntos que Herrera considera necesario revisar es el último párrafo del artículo 373 del Código Electoral, que contempla la posibilidad de completar las postulaciones con otros aspirantes cuando la participación femenina sea inferior a la paridad y esa situación sea comprobada por la Secretaría de la Mujer del partido.
A juicio de la presidenta de FONAMUPP, esta disposición puede debilitar el principio de paridad al permitir que las organizaciones políticas completen sus postulaciones sin alcanzar la participación femenina establecida. También cuestionó que la responsabilidad de certificar la falta de candidatas recaiga sobre las secretarias de la mujer, quienes podrían enfrentar presiones dentro de sus propios partidos.
De cara a 2029, FONAMUPP plantea fortalecer las normas de paridad, garantizar igualdad en el financiamiento de las campañas, transparentar los procesos internos de selección de candidaturas y ampliar la participación femenina en las estructuras de dirección de los partidos. La propuesta también incluye impulsar programas de formación para nuevas generaciones de mujeres líderes.