PREVISION**Las tragedias en salud y transporte deben poner fin a la costumbre de las autoridades de reaccionar ante los problemas, en vez de anticiparlos. La simple aplicación de las leyes hubiera evitado las desgracias. Pero no, otra vez reinó la desidia gubernamental con sus fatales consecuencias.
RESPONSABILIDAD**El químico preso en el caso de las medicinas envenenadas advirtió a sus superiores el pésimo estado del Laboratorio de la CSS. Su aviso cayó en oídos sordos. Cabe preguntar entonces, ¿no son responsables ellos por desatender el peligro de la observación, o los jerarcas de salud por no supervisar los controles?
TRABAJO**Existen otras actividades peligrosas que a simple vista no son atendidas. Para muestra un botón, hay centros nocturnos que no cumplen con las medidas de seguridad. Cualquier fuego puede acabar en otra desgracia. Salgan a evitar los problemas y no vengan después con excusas y un balde de agua para apagar el fuego.