La primera dama de El Salvador, Vanda Pignato, afirmó hoy que los empresarios deben de dejar "toda actividad conspiradora" contra la democracia, afirmó en una conferencia de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Pignato, que es además secretaria de Inclusión Social de su país, intervino en un panel del organismo interamericano sobre el rol del sector privado y de la sociedad civil en el apoyo a la democracia en las Américas.
En este evento participó a través de un vídeo la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, quien destacó tres elementos esenciales para la democracia: un gobierno que rinda cuentas, un sector privado vibrante y una sociedad civil fuerte.
"Hoy en América Latina colaboran mejor que nunca", afirmó Clinton.
Pignato por su parte, valoró la extensión de miras de la Carta Democrática Interamericana porque no sólo se centra en lo que denominó "los eventos electorales", sino que también "reconoce que la democracia, el crecimiento económico y el desarrollo social con equidad son elementos interdependientes y se refuerzan mutuamente".
Opinó que el "crecimiento social y económico" no puede ser alcanzado sólo con el empuje del Estado, sino que debe contar inexorablemente con la aportación del sector privado, que es quien contribuye "a la creación de riqueza".
El Estado, explicó Pignato, "interviene en su distribución y en el apoyo al desarrollo social". "Si la democracia y el crecimiento económico son interdependientes, esto requiere un claro entendimiento y diálogo fluido entre el Estado y la empresa privada. Ambos pueden hallar un punto de encuentro muy valioso en el compromiso en favor de los grupos vulnerables y en evitar toda forma de discriminación", añadió.
La primera dama salvadoreña precisó que el rol del sector privado en el sostenimiento democrático es "la promoción de la inversión y de la participación activa, ciudadana, en la definición y respuesta del modelo de sociedad que se quiere, tanto para el presente como para el futuro".
Sin embargo, esa "liberalidad", añadió, "no es una carta de ciudadanía para conspirar contra la democracia", como tampoco lo es un Estado "fraudulento, que juegue con la certeza y la seguridad".
"El sostenimiento de la democracia requiere obligaciones éticas en el sector privado con el abandono de toda actividad conspirativa contra la democracia y su compromiso con la institucionalidad", afirmó, al tiempo que dijo que la responsabilidad social de las empresas deben "identificar, prevenir y abortar los efectos negativos en los derechos humanos".