Un juez paraguayo ordenó hoy el procesamiento de los accionistas de un supermercado que se incendió el pasado día 15 en Asunción y se cobró dos vidas y ocasionó heridas a una veintena de personas.
El magistrado Pedro Mayor Martínez decretó esa diligencia en respuesta a la imputación decretada por la fiscal Teresa Flecha contra los propietarios del supermercado "La Bomba", ubicado en un populoso barrio capitalino y cuyo restaurante fue el más afectado por las llamas.
Flecha imputó al dueño de ese centro comercial, Cristóbal Lezcano, a la esposa de es último, María Gómez, y al hijo de ambos, Gustavo Lezcano, por los presuntos delitos de "homicidio culposo, exposición de personas al peligro y actividades peligrosas en la construcción", indicaron a periodistas fuentes del Poder Judicial.
Los bomberos informaron que el incendio de ese supermercado pudo haberse originado por el estallido de una bombona de gas en el restaurante, situado en el piso superior del establecimiento.
En el momento en que se produjo el siniestro el área de comidas del local estaba repleta de gente, ya que a esa hora había en los monitores de televisión la retransmisión del partido Olimpia-Cerro Porteño, el clásico del fútbol paraguayo.
Tras el hecho, el propietario del local, que cuenta con una cadena de supermercados de productos de oferta, dijo que el fuego se habría producido en el área de bazar e insinuó que pudo haber sido provocado tras la discusión de algunos hinchas de fútbol.
En ese siniestro fallecieron Rubén Riveros, de 58 años y empleado del centro comercial, así como uno de los clientes del local, el brasileño Wilson de Alvares (48).
Entretanto, los alrededor de 20 heridos, que presentaban síntomas de intoxicación por inhalación de humo y quemaduras, fueron dados de alta del Centro de Emergencias Médicas un día después del siniestro.
Este incendio trajo a la memoria otro hecho ocurrido cinco años atrás, el 1 de agosto de 2004 en Asunción, en el supermercado Ycuá Bolaños, que fue devastado por el fuego, causando la muerte de 364 personas y cientos de heridos, en la peor tragedia en la historia civil de este país.
La mayoría de las víctimas del Ycuá Bolaños quedó atrapada debido a que, según testigos y varios sobrevivientes, las puertas de salida fueron cerradas por orden del propietario del establecimiento para evitar robos.
El centro comercial, que se encontraba lleno de clientes que almorzaban y realizaban compras, fue totalmente destruido por el fuego que se originó en la chimenea de la parrilla del restaurante, según la pericia.
Sus principales accionistas, Juan Pío Paiva, dueño del Ycuá Bolaños, y su hijo, Víctor Daniel Paiva, fueron condenados a 12 y 10 años de prisión, respectivamente, tras un largo y controvertido proceso judicial.